Bajo el hielo

Capitulo 34

El Compás de Nuestro Futuro

Mía

Estamos en la azotea de nuestro apartamento, con Nueva York extendiéndose a nuestros pies como un mapa de estrellas. El viento sopla suave, trayendo el olor a lluvia y a libertad. Killian está de pie junto al borde, con la mirada fija en el horizonte.

​—¿Qué piensas, capitán? —pregunto, acercándome a él.

​—Pienso en nuestro compás —responde, sacando del bolsillo un pequeño colgante de plata con forma de compás agrietado—. El que me regalaste cuando nos mudamos juntos. El que me recordó que no importa lo agrietados que estemos, siempre podemos encontrar nuestro camino.

Tomo el colgante entre mis manos y le sonrío.

—Y nuestro camino nos ha llevado hasta aquí, Killian. Hasta este momento de paz y de verdad.

​—Y este momento —dice él, arrodillándose ante mí y sacando una cajita de terciopelo azul—, es el momento de nuestro futuro. Mía Sterling, ¿quieres firmar el único contrato que nos queda por firmar? ¿Quieres ser mi compañera de equipo para siempre?

Lloro de alegría mientras le digo que sí, una y mil veces sí. Killian me pone un anillo de diamantes en el dedo, y nos besamos bajo la luna de Nueva York, con el compás de nuestro futuro marcando el rumbo.

Ya no somos la "Opción 2" ni el "Tanque". Somos Mía y Killian, dos almas agrietadas que han encontrado el equilibrio en medio del caos. Y nuestra historia, nuestra verdadera historia, acaba de empezar.




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