Bajo El Mismo Cielo

4. Bajo Sábanas Ajenas.

 

Abril abrió los ojos observando el techo de la habitación y al moverse vio a su lado a Harris, la chica se incorporó agarrándose a la sábana y viendo que se encontraba totalmente desnuda. 

Abril chilló despertando a Harris García, que se enderezó cayendo de la cama al ser golpeado por la chica. 

 

— ¿Qué, qué haces? — Gritó Harris, que se incorporó llevándose la mano a la cabeza y viendo que Abril se tapaba lo ojos. 

 

— ¡Degenerado!, ¿qué me has hecho? — Gritó Abril, que se levantó de la cama envuelta en la sábanas y viendo que Harris agarró un cojín, tapándose la entrepiernas. 

 

— Mejor dicho, ¿qué me has hecho tú a mí? — La acusó Harris, que soltando con una mano el cojín la señaló con el dedo. 

 

— ¿Yo? — Preguntó Abril que colocó su mano en su pecho.

 

— Sí, tú. Yo soy el presidente de una gran empresa dedicada a a la fabricación y comercialización de ropa. — Contestó Harris. — Tú solo eres un conejito blanquito. 

 

— Cerdo. — Le chilló Abril, teniendo la mirada de ese hombre sobre ella. 

¿Cómo llegó a tener relaciones con él? su virginidad se había perdido. 

 

— ¿Hacemos algo o nos quedamos así todo el día? — Preguntó Harris, señalando el cojín y Abril se sonrojó. 

 

— Me voy. — Soltó la chica, que miró el suelo buscando su ropa y agarrando lo que encontraba, ante la mirada de Harris que sonreía viendo como se marchó de la suite. 

 

— ¡Abril! — Escuchó la voz de su prima Ana y al levantar la chica la mirada pudo verla y con ella a Sebastián. 

 

— Ana. — Pronunció Abril que se le cayó la cara de vergüenza y más cuando captó como se encontraba, envuelta tan solo en una sábana. 

 

— Veo que al final os estáis llevado bien. — Soltó Sebastián chistoso y Ana miró seria a su recién esposo. 

 

 

Ana miraba a su prima que no paraba de suspirar mientras desayunaban. 

 

— Corazoncito. — La llamó Sebastián que la agarró del brazo y Ana se soltó molesta. 

 

— Es que eres una... — Habló Ana dirigiéndose a Abril. — ¿Cómo has podido caer en los brazos del presidente?

 

— Oye, que el señor Harris no es todo lo que se dice de él, tiene un gran corazón. — Opinó Sebastián siendo ignorado por las dos primas. 

 

— ¿Crees que tenía planeado hacer lo que hice con él? — Preguntó Abril toda cortada y llevándose las manos a la cabeza. — ¿Pero qué he hecho...? 

 

— El amor, si quieres adornarlo. — Habló Harris que se acercó hasta la mesa y Abril se levantó de pronto de la silla, cayendo esta al suelo. 

 

— Esto nunca ha pasado. — Le apuntó Abril con el dedo y dio un barrido por el comedor, agarrando su abrigo y marchándose corriendo. 

 

— ¡Abril! — Se levantó Ana queriendo ir detrás, siendo agarrada por recién esposo.

 

— Déjala. — Le dijo Sebastián y Ana suspiró preocupada, sentándose resignada. 

 

— No tenías que haberte acostado con mi prima, ella no es Jimena. — Encaró Ana a su jefe, viendo como Harris se sentó en el mismo lugar que Abril, dispuesto a comerse su desayuno. 

 

— Sé que ella no es su hermana Jimena, y no pretendía que lo que ocurrió anoche pasara. — Contestó Harris, agarrando el cubierto y empezando a comerse el desayuno de Abril, unos huevos revueltos. 

 

— Mis tíos me mataran. — Maldijo Ana que señaló a Harris. — Por tu culpa. 

 

— Ellos no quisieron saber nada de Jimena cuando decidió quedarse conmigo. — Respondió Harris, llenando su boca de comida. 

 

— Se quedó embarazada del hijo del hombre que lo dejó el la ruina, entiende a mi tío. — Contestó Ana que se levantó. — Iré a por mi prima. 

 

— Corazoncito. — La llamó Sebastián viendo como se iba. — No tendrías que haberte pasado de copas. — Miró a su jefe subiendo sus gafas. 

 

— Era tu boda, un momento a el que la familia de Ana no ha querido asistir por que trabajas para la familia García. — Le recordó Harris masticando y Sebastián dio un gruñido. — Acepta la familia que te a tocado. 

 

— Medas dolor de cabeza. — Soltó el asistente y Harris simplemente sonrió. 

 

— No te preocupes, hablaré con Abril, no quiero que nada estropee tu recién matrimonio. — Dijo Harris, dejando el cubierto y agarrando un vaso con leche.

 

 

Abril caminaba por el hotel, prestando atención y mirando por los ventanales, como los huéspedes se lo pasaban bien en la nieve. 

Cuando se detuvo llevándose las manos a la cabeza y agachándose. 

 

— Tonta, tonta. — Se insultó Abril, por lo que ocurrió la noche anterior con el presidente de la empresa García. 

 

— Donde está el maquillador, la sesión de fotos empezará en breve. — Gritó el fotógrafo y Abril levantó su mirada observando en una sala reservada, a la actriz Alejandra Alegó con el equipo de estudio de fotografía. 

 

— Yo podría echar una mano. — Se ofreció Abril, que se levantó caminando para la puerta de la sala, observando a Hian Darquel sentado en una silla, era uno de los mejores actores del país e hijo de la actriz Fernanda. 

 

— ¿Usted es maquilladora? — Preguntó Daniela, la asistente de Hian y Abril sonrió. 

 

— Aún no tengo el título, pero estudiaré en la Academia Belleza Amanecer. — Respondió Abril y Daniela sonrió mirando a Hian. 

 

— Quiero acabar con esta sesión de fotos cuanto antes. — Indicó Hian y Daniela se giró hacia la chica. 

 

— Es todo tuyo. — Extendió Daniela su brazo para el actor Hian. — El maletín de Mía, te lo traeré enseguida.

 

— Sí. — Habló toda cortada Abril que caminó para Hian, se encontraba delante de uno de los mejores actores del país, el corazón de la chica estaba que estallaba de emoción. 




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