Bajo El Mismo Cielo

Capitulo 2

El silencio dominaba el patio. Igor sonrió con arrogancia.

—Así que quieres hacerte el héroe.

No esperó una respuesta. Se lanzó de frente y lanzó un puñetazo directo al rostro de Minho. Pero... No golpeó a nadie. Minho dio apenas un paso hacia un lado. El puño pasó de largo.

—...

Los estudiantes quedaron sorprendidos. Igor frunció el ceño y atacó otra vez. Un golpe. Dos. Tres. Cada uno era esquivado con movimientos mínimos. Minho ni siquiera parecía esforzarse. Su expresión permanecía tranquila.

—¿Eso es todo?—Preguntó con voz serena.

La mandíbula de Igor se tensó. Molesto, comenzó a lanzar golpes cada vez más rápidos. Derecha. Izquierda. Gancho. Rodillazo. Ninguno conectó. Minho bloqueaba unos, esquivaba otros y retrocedía solo lo necesario. No contraatacaba. Solo esperaba. Los murmullos comenzaron a extenderse entre los estudiantes.

—¿Igor... no puede tocarlo?

—¿Quién demonios es ese chico?

—Está leyendo todos sus movimientos...

La respiración de Igor empezó a agitarse. Por primera vez en años... No podía acertar ni un solo golpe. Entonces volvió a lanzarse con toda su fuerza. Minho suspiró.

—Ya terminaste.

En el instante en que Igor volvió a atacar, Minho dio un paso al frente. Desvió el brazo de Igor con una mano... Y con la otra lanzó un único puñetazo directo a su abdomen.

—¡Gh...!

El impacto fue seco. Los ojos de Igor se abrieron de par en par. El aire abandonó sus pulmones y su cuerpo perdió el equilibrio. Cayó de rodillas. Un segundo después... Terminó en el suelo. Todo el patio quedó completamente en silencio. Nadie podía creer lo que acababan de presenciar. Park Igor... El estudiante más temido del instituto... Había sido derribado de un solo golpe. Minho simplemente acomodó sus lentes con un dedo.

—Te dije que ya era suficiente.

El patio permanecía en un silencio absoluto. Nadie se atrevía a decir una sola palabra. Park Igor... El estudiante más temido del instituto... Estaba en el suelo. Igor apoyó una mano sobre el piso mientras intentaba recuperar el aire. El golpe en el abdomen había sido suficiente para dejarlo sin fuerzas durante unos segundos. Apretó los dientes.

—...

Nunca. Nunca alguien de su edad lo había derribado. Los murmullos comenzaron a extenderse entre los estudiantes.

—¿Lo... lo venció?

—¿Park Igor perdió?

—Ese chico nuevo está loco...

Minho no prestó atención a ninguno de ellos. Se acercó al estudiante que había sido golpeado y le extendió la mano.

—¿Puedes levantarte?

El joven asintió con dificultad.

—S-Sí... gracias...

Minho lo ayudó a ponerse de pie y revisó rápidamente si tenía alguna herida grave.

—Ve a la enfermería. Es mejor que un profesor te revise.

El estudiante hizo una pequeña reverencia antes de marcharse. Mientras tanto, Igor ya se había levantado. Su respiración seguía siendo pesada. Clavó la mirada en Minho, esperando que este sonriera con superioridad o se burlara de él. Pero no ocurrió.

Minho simplemente tomó su mochila del suelo, se la colocó al hombro y acomodó sus lentes. Antes de irse, habló con la misma tranquilidad de siempre.

—No vuelvas a golpear a alguien que ya no puede defenderse.

Sin esperar respuesta, dio media vuelta y comenzó a alejarse. Igor permaneció inmóvil. No entendía por qué. No lo había humillado. No había presumido de haber ganado. Ni siquiera parecía interesado en él. Y, por alguna razón... Eso le molestó más que el propio golpe. Por primera vez en mucho tiempo, Park Igor no podía dejar de mirar la espalda de alguien que se alejaba de él.

—¡Park Igor!

La voz de un profesor resonó por todo el patio. Los estudiantes se apartaron de inmediato.

—¡Los dos, a la oficina del director!

Minho simplemente acomodó sus lentes.

Entendido, profesor.

Igor chasqueó la lengua con molestia.

—Qué fastidio...

Los dos caminaron detrás del profesor mientras decenas de estudiantes los observaban.

—¿Viste eso?

—Igor perdió...

—Ese chico de lentes es increíble...

Los murmullos no dejaban de seguirlos.

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La oficina del director estaba completamente en silencio. El director, un hombre de mediana edad, dejó escapar un largo suspiro.

—¿Quieren explicarme qué ocurrió?

Igor cruzó los brazos sin decir una palabra. Minho respondió con tranquilidad.

—Un estudiante estaba siendo golpeado. Solo intervine para detener la pelea.

El director guardó silencio unos segundos antes de mirar a Igor.

—¿Es cierto?

—...

Igor no respondió. Sabía que todos los estudiantes habían visto lo ocurrido. Mentir no serviría de nada. El director volvió a suspirar. Igor desvió la mirada hacia la ventana. Como siempre. Las mismas palabras. Los mismos sermones. Nada nuevo. Sin embargo... El director dirigió su mirada hacia Minho.




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