Bajo el Muérdago

Capítulo 4: El cuadro sin firma

El estudio olía a pintura fresca y café recalentado, una mezcla que, para Ella, siempre había sido un tipo raro de consuelo. Después del desayuno con Mia, había vuelto caminando más lento que de costumbre, como si al prolongar el trayecto pudiera ordenar un poco el torbellino que tenía por dentro.

Cuando abrió la puerta, el silencio del estudio la recibió, ahí había muchos lienzos esperándola, llenando su espacio de arte, amaba ese lugar, era lo único que la mantenía cuerda, amaba a Moonlight, pero no el dolor que traía consigo ese reconocimiento.

Su vista se posó en uno que había pintado meses atrás, en una noche donde Moonlight estaba asfixiada y Ella Harper quería desaparecer y vino a su mente el folleto en el bolso de su abrigo. Colores suaves, pinceladas casi tímidas... era una escena urbana diluida en una paleta fría, pero con una calidez escondida.

Ella lo había llamado “algún día lo dejo ir”. Nunca tuvo firma o algún destino claro, hasta ese momento. Suspiró, levantándolo con cuidado. Sabía que no tenía nada de malo donarlo a una subasta pequeña de barrio, una que ayudaba a niños sin hogar. Quería ayudar a Martha, alguien dulce que nunca entendió del todo el mundo del arte, pero sí entendía del amor y de la necesidad.

Metió el cuadro en una funda sencilla, ajustó su abrigo y se dirigió al lugar de recepción de donaciones. El día estaba nublado, con ese frío que parecía querer meterse entre los huesos, pero ella caminó sin prisa.

La mujer de la fundación la recibió con ojos brillantes, agradecía que Martha no estuviera ahí para reconocerla.

—¡Pero qué hermoso cuadro, querida! ¿Estás segura de que quieres donarlo?
—Sí, claro —mintió Ella con una sonrisa pequeña, pero era necesario deshacerse poco a poco de lo que la asfixiaba—. Solo… quiero ayudar, espero que le vaya bien subastándolo.

Después de entregar el cuadro, salió, sin dar alguna otra explicación o firmar el cuadro como siempre había hecho. Y ahí habría terminado todo. Si no fuera porque el destino —o el caos— tenía otro plan.

════ ◦❁◦ ════

Adrián POV

Adían tenía la vista fija en los correos importantes, en esa oficina rodeada de documentos importantes y esa lista de reuniones pendientes en su agenda. Hasta que un anuncio de un boletín local captó su atención.

“Subasta benéfica anual – Obras donadas por artistas locales”.

Nada extraordinario, solo algunos cuadros pintados con esmero por estudiantes de arte… hasta que vio la foto de ese cuadro que recién había sido agregado a la lista de obras.

No era como los otros, había una gran diferencia, además de que no tenía firma, descripción o información del autor, era una obra anónima, pero era sin duda un ejemplar único, que cualquiera que supiera de arte, reconocería al instante de que se trataba.

La paleta de color, la composición. Ese estilo etéreo que parecía contener una historia dentro de cada pincelada. Moonlight. La fantasma del mundo del arte. La que desapareció sin previo aviso dejando galerías enteras suspirando detrás de ella.

El corazón de Adrián se aceleró.

—No puede ser… —susurró, acercando la imagen a la pantalla.

Tomó su teléfono inmediatamente.

—Kathryn —dijo en cuanto la curadora respondió al teléfono—, revisa tu correo. Ahora.

Hubo un silencio breve que llenó cada rincón de esa gran oficina.

—Dime que también lo ves.

—…Santo cielo —exhaló ella—. Es Moonlight. Tiene que ser.

Y no fueron los únicos en darse cuenta de ese detalle. En cuestión de horas, tres curadores, dos críticos, un coleccionista reconocido y un par de galeristas estaban enviándose capturas del mismo cuadro, con mensajes que iban desde “¿es ella?” hasta “¿está de regreso sin anunciarlo?”.

La pequeña subasta de barrio, que normalmente reunía a veinte personas y un buffet de galletas pasadas, estaba a punto de colapsar bajo la atención de medio Nueva York artístico.

—Quiero ese cuadro Kathryn —habló con firmeza —ponte en contacto con la fundación, organiza la subasta, sé que no somos los únicos interesados.

—Mi asistente ya está en ello, tendremos todo listo, aunque no termino de entender tu fanatismo por Moonlight, nadie ha visto su rostro... o sabido algo del artista en general.

—Ya te lo dije, es una larga historia. Lo que quiero es que esa subasta quede lista cuanto antes, estaré en la galería a las 2 en punto.

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Ella POV

Sus pasos eran tranquilos por las calles de la ciudad de regreso a su estudio, mientras sostenía un café caliente entre sus manos, para ser medio día ya llevaba tres, pero por el clima lo valía. Al subir a su estudio, se sentó frente al cuadro de los ojos grises, el que tanto la inquietaba, y dejó que el álbum de Harry Styles llenara el espacio con Little Freak.

Hoy se sentía bien después del desayuno con Mia, además había dejado ir uno de sus cuadros con buenas intenciones, si podía ser de ayuda, lo haría sin pensarlo.

Encendió la calefacción, recogió un mechón suelto detrás de la oreja y tomó un pincel, el tiempo parecía detenerse en ese instante. Fue entonces, justo cuando lo deslizó por la paleta, que su celular vibró con insistencia sobre la mesita.

Ella lo ignoró al principio, tal vez sería Martha mandando pendientes de la cafetería, Mía con su mudanza temporal, o alguno de sus amigos en el chat grupal.

Luego vibró otra vez.

Y otra.

Y otra.

Frunció el ceño y lo tomó.

Mia:
Te acaban de mencionar en un grupo de arte.

No tú tú… Moonlight.

¿Qué hiciste, El?!

Ella sintió cómo el aire se le detenía en los pulmones.

—No… —susurró, ya sabiendo la respuesta antes de que el siguiente mensaje llegara.

Mia:
Hay un cuadro tuyo sin firma.

Está en una subasta y… se está corriendo la voz.

Ella dejó caer el pincel. El sonido seco contra el suelo resonó en el estudio. Los ojos grises del lienzo parecieron observarla con una intensidad nueva. Como si supieran que algo estaba por desatarse. Y Ella Harper, que llevaba meses huyendo de todo eso… acababa de abrir la puerta sin querer.




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