Bajo el poder de un mafioso

Capítulo 14

Iba a mi habitación cuando escuché esa voz a mis espaldas. —Andrés, tenemos problemas.—anunció Hellen.

Voltee enseguida a donde ella.

—Las embarcaciones que iban rumbo a india fueron quemadas.—Dijo, sorprendiéndome. —¿Y la cocaína? —pregunté asustado. Hellen bajo la mirada y tardó dos minutos en subirla. —Fue robada. Las 1120 toneladas de cocaína fueron robadas y no se puede averiguar quién fue. —comentó Hellen abrumada.

Corrí a la camioneta.

Hellen venía detrás de mí diciendo “¡Te lo dije, descuida el negocio y todo se va a la mierda!” Pero ignoraba sus palabras pues solo me importaba conseguir información de mi cargamento robado.

Tiempo después iba rumbo a las afueras de la ciudad, miré por la ventana y ya comenzaba a nevar... ¡Amo cuando esta estación llega a la ciudad, debo confesar!

—Jefe. —expreso mi chofer y lo miré. —Estamos a cinco minutos de llegar. —indicó.

Agarre mi radio transmisor y llame a mis hombres. “Quiero que maten a todos en la entrada, el resto lo hago yo” Ordené.

Si Hellen no pudo descubrir quién fue el estúpido que se atrevió a robarme, entonces eso quiere decir que alias “El cocodrilo” si sabe y no fue capaz de advertirme, lo que lo convierte en un traidor. Un maldito traidor. El mundo está lleno de ellos, así que uno menos no hará diferencia.

Bajé de la camioneta y ya mis hombres tenían la situación controlada, mataron con balas silenciosas a todos los trabajadores del capo y entre fácilmente a su mansión.

 Él siempre se encuentra en la piscina y directo para allá fui.

Lo encontré  con un Martini en su mano y celebrando con unas putas a su regazo, suspire.

El cocodrilo al verme salió del agua y quería venir  abrazarme como si nada. —¡Andrés... ¡Hermano! —expreso y lo esquive.

—No vine a socializar, Cocodrilo. —Dije áspero y frío.

—Ya te has enterado. —indicó soltado su Martini en la mesa. Lo miraba calladamente serio. —Quiero que sepas que no tuve nada que ver. —aseguro, viéndome la cara de tonto.

Saqué mi arma sin pensarlo. —¿Dime quién fue? —pregunté violento apuntando a la cabeza, él nervioso se colocó.

—No lo sé, hermano. Juró que si lo supiera, te habría llamado. —mintió, siempre cuando miente tambalea para hablar. ¡Pobre cobarde!

Cargue mi arma.—¿Dame nombre, de una puta vez? —grité desjuiciadamente molestó. Nadie se mete con mi negocio, nadie se mete con mi imperio.

El cocodrilo arrodillado se colocó. —Fue Sebastián. —lloró. —Thiago le ha vendido la información hace un par de días, le dijo que era el cargamento más grande del año y que tú no estarías pendiente porque andas enamorando a una zorra llamada Renata.—un bajón vino a mí enseguida a escuchar que fue Thiago el traidor. ¡Maldición! Consideraba a Thiago como un hijo para mí. —¡debiste decírmelo antes! Eso te convierte en un traidor, y sabes muy bien que hago con los traidores—le dije, el cocodrilo quiso correr pero mi arma al momento disparé dejando su cuerpo panzón sin vida. Las mujeres que se encontraban en la piscina huyeron gritando, luego  me acerqué a su cuerpo bañado de sangre. —¡Nunca fuiste de mi agrado! —le murmure.

Salí de su mansión y subí a mi camioneta, cogí mi móvil y marqué a Hellen. — “Necesito que encuentres al sucio de Thiago. También necesito que pongas vigilancia en el cuarto de Renata” —le ordené apenas contestó.

“¡Ok Thiago estaba de vacaciones pero ya mandó por él y ¿Por qué debo ponerle vigilancia a Renata? ¿Qué ha pasado Andrés?!” —pregunto preocupada, Hellen no es tonta, lleva años en este negocio sabe que algo malo pasaba pero no estaba para lidiar con ella.

“¡Maldición! Solo haz lo que te pido” —le grite y colgué.

Iba rumbo de nuevo a la ciudad, me encontraba con el corazón frío y la mente en llamas. No podía creer que Thiago me haya traicionado, no le perdonaré que haya vendido información sobre Renata.

****

Tiempo después llegué a la mansión, Hellen me esperaba en la entrada y apenas vio la camioneta me abrió la puerta.

Baje como el diablo en llamas, en mi mano posaba mi arma y la nieve que caía del cielo al tocarme se derretía.—¿A dónde está? —le pregunte a Hellen mientras me introducía a la mansión.

—En el sótano amarrado a una silla.—indicó. Camine deprisa hasta allí, tenía a Hellen y a dos hombres a mis espaldas y al llegar a la puerta. —¡Ustedes se quedan aquí! —ordené y entre solo al sótano.

Todo estaba oscuro y reí malditamente desquiciado para hacer notar mi llegada.

—¿Jefe, es usted? —Thiago temblando preguntó.

Pase mi arma por la pared para hacer ruido, seguí riendo y los pasos que daba al caminar retumbaban por todo el lugar.

Agite los dedos para prender la luz y al frente de él me encontraba.

Thiago tenía su cabeza agachada, aún no había percibido que a su frente me encontraba.

—¿Por qué lo has hecho? —le pregunté y enseguida me miró asustado.

—Jefe, perdóneme jefe. —expreso bañado de miedo.

—¿Cómo quieres que te perdone si le has vendido información a mi peor enemigo? Además has puesto a mi mujer en peligro.—lo miraba fijamente con ganas de asesinarlo de una vez.

—Sebastián me ha amenazado. Ha matado a mi madre y a mi padre lo tiene aun secuestrado.—me confesó entre lágrimas. No le creí. En este juego el corazón debe estar frío, duro y seco para no sentir remordimiento.

Me quedé en silencio viéndolo llorar como niño pequeño al perder su juguete favorito. Era muy duro para mí hacerlo pero alcé mi arma y lo apunté. —¡Te habías convertido en un miembro de la familia! —le confesé y me miró.

—¡No lo haga patrón! Le prometo que si me perdona no lo defraudare más. —Expresó pero como dije antes mi corazón estaba frío, duro y seco... Disparé. Fue un disparo lento y largo hasta llegar a su cabeza donde lo mató en seco, la bala entró y salió fácilmente por su cráneo dejando caer su cuerpo sin vida al suelo.



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En el texto hay: mafia, drama, amor

Editado: 02.07.2023

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