Bajo la corona de sangre

Capitulo 15: Entre la verdad y la traición

La madrugada aún no había terminado. El palacio dormía bajo un silencio pesado. Pero en una habitación apartada... Kang Do-yun estaba despierto. Sentado en el borde de la cama. Mirando sus propias manos. Durante varios segundos no se movió. -... Cerró los ojos. Y lo dijo en voz baja, casi como si admitirlo lo hiciera más real. -Me gusta el príncipe. El silencio que siguió fue más fuerte que cualquier ruido. Do-yun abrió los ojos de inmediato. Su expresión cambió. Más tensa. Más consciente. -... Negó lentamente con la cabeza. -No. Se levantó. Caminó hasta la ventana. El viento frío golpeó su rostro. -Eso no es parte de la misión. Apretó los dedos contra el marco de madera. -No debería pensar eso. Su respiración se volvió más firme. Más controlada. -No puedo permitirme eso. Porque si lo hago... Todo lo demás pierde sentido. En su mente aparecieron dos imágenes. La sonrisa leve de Seo Ha-jun en la biblioteca. Y la orden de Baek Hyun-soo. "Gánate su confianza." Do-yun cerró los ojos con fuerza. -Solo es una herramienta. Una forma de acercarme al objetivo. Nada más. Pero incluso al decirlo... Su voz no sonaba convencida. Horas después... El palacio ya estaba en movimiento. Do-yun volvió a su rol habitual. Silencioso. Preciso. Observador. Pero algo había cambiado. Sus ojos ya no solo seguían órdenes. Ahora analizaban. Buscaban patrones. Buscaban algo más profundo. Durante la mañana... Escuchó una conversación entre guardias en los pasillos. -El rey ha aumentado las reuniones privadas. -Dicen que los documentos del ala norte están restringidos. -Nadie entra sin autorización directa. Do-yun pasó caminando sin detenerse. Pero cada palabra quedó grabada en su mente. El rey. Seo Jin-woo. Esa noche... El palacio volvió a oscurecerse. Do-yun no regresó a su habitación. Caminó solo por los pasillos internos. Usando rutas que había memorizado durante días. Sin ruido. Sin ser visto. Se detuvo frente a una zona restringida. Guardias reales. Dos en la entrada. Cambio cada veinte minutos. Do-yun observó desde la sombra. -... Respiró lentamente. No era la primera vez que hacía algo así. Pero sí la primera vez dentro del palacio real. Ajustó su capa. Y esperó. Cuando el cambio de guardia ocurrió... Se movió. Rápido. Preciso. Sin errores. Pasó entre las sombras del pasillo lateral. Un archivo menor abierto. Otro corredor. Luego una sala de registros secundarios. Su objetivo no era el rey directamente. Sino lo que lo rodeaba. -Si entiendo cómo se mueve el palacio... Entonces podré entender al rey. Murmuró en voz baja. Dentro de la sala... Pergaminos organizados por sellos. Familias nobles. Reino de Min. Movimientos militares. Do-yun abrió uno con cuidado. Sus ojos se estrecharon. -Esto no es solo política... Es control. Cada documento parecía encajar con el otro. Como piezas de una estructura más grande. De pronto... Un sonido. Pasos. Do-yun se congeló. Apagó la vela inmediatamente. Oscuridad total. Los pasos pasaron frente a la sala. Lentos. Cercanos. Se detuvieron. Do-yun contuvo la respiración. Un segundo. Dos. -... Los pasos continuaron. Se alejaron. Silencio. Do-yun soltó el aire lentamente. -Demasiado cerca... Guardó un pergamino importante. No todo lo que quería ver. Solo lo necesario. Lo suficiente para empezar a entender. Se movió hacia la salida. Pero antes de irse... Se detuvo. Por un instante. Pensó en Ha-jun. En la biblioteca. En la mirada del príncipe cuando sonreía sin darse cuenta. Do-yun cerró los ojos. -No puedo distraerme. Abrió los ojos otra vez. Más firme. -Esto es la misión. Y desapareció en los pasillos del palacio. Esa noche... Mientras el príncipe dormía en su ala. Y el rey en la suya. Y el palacio fingía paz... Kang Do-yun había cruzado una línea invisible. Una que no se puede deshacer fácilmente. Y aún no lo sabía... Pero ya no estaba solo observando el palacio. El palacio también podía empezar a observarlo a él. Pasó el tiempo, pero la noche aún no había terminado. Do-yun regresó a los corredores internos del palacio sin ser visto. Su respiración era controlada. Su capa ligeramente húmeda por el frío exterior. Pero lo más pesado no era su cuerpo. Era lo que había visto. Pergaminos. Registros. Rutas internas del sistema de control del rey Seo Jin-woo. -Esto no es solo vigilancia... Es una estructura. Algo demasiado grande para ser un solo reino. Se detuvo un instante en un pasillo oscuro. Apretó el pergamino que había logrado memorizar parcialmente. -El rey no solo gobierna... Controla todo movimiento dentro del palacio. Incluso a sus propios aliados. Guardó silencio. Y siguió caminando. A la mañana siguiente... El palacio estaba en movimiento inusual. Más guardias. Más actividad en los accesos principales. Do-yun lo notó de inmediato. -Movimiento diplomático... Murmuró para sí mismo. Pero algo no encajaba. Demasiado refuerzo para una simple visita. Demasiada tensión para algo anunciado. En el gran salón... Seo Ha-jun observaba desde la parte superior del estrado. Su expresión era neutral. Pero sus ojos estaban atentos. Yun Seong-min a su lado revisaba cada entrada. -Algo está mal. -Lo sé. Respondió Ha-jun. Las puertas se abrieron. Tres mujeres entraron. Vestidos elegantes. Movimientos perfectamente coordinados. Demasiado perfectos. Do-yun, desde un punto de observación lateral del palacio, se detuvo. Sus ojos se fijaron en ellas. Era extraño que llegaran personas así al palacio. -... En el salón... La líder de las tres mujeres inclinó la cabeza. -Es un honor ser recibidas en el palacio. Su voz era suave. Ha-jun la observó sin expresión. Min Seo-ah frunció ligeramente el ceño. -Es un placer conocerlas. Las tres mujeres fueron guiadas a sus habitaciones. Esa noche... Ha-jun y Yun Seong-min revisaban registros del evento. -Ya entiendo todo, son invitados para la fiesta de Año Nuevo. Dijo el capitán. -Sí, se me hizo extraño que llegaran tres doncellas sin aviso de mi padre. Ha-jun cerró el documento. -Entonces vendrán más personas... Silencio. Seong-min lo miró. -Sí, parece que mi trabajo será más difícil. Ha-jun rio un poco. -Posiblemente. En los pasillos oscuros... Do-yun trataba de buscar información sobre por qué llegaron nuevas invitadas, y era posible que llegaran más. Pero tampoco podía actuar demasiado aún. Y por primera vez desde que comenzó su misión... Do-yun sintió algo distinto. No dejaba de pensar en si esto podría hacerle daño al príncipe. Fin del Capítulo 15.



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En el texto hay: amor lgbt, social, opuestos se atraen

Editado: 01.08.2026

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