Bajo la corona de sangre

Capitulo 24: La rebelión

Tres horas habían pasado desde la llegada de Seo Ha-jun a la fortaleza rebelde. El sol ya comenzaba a descender lentamente sobre las montañas. En el antiguo salón principal de la fortaleza... Un enorme mapa del Reino de Seo descansaba sobre una mesa de madera. Alrededor de ella se encontraban Baek Hyun-soo, Lee Ji-ho, Choi Na-ri, Park Joon, Kang Do-yun y Seo Ha-jun. El ambiente era completamente distinto al de unas horas antes. La sorpresa había quedado atrás. Ahora solo importaba una cosa. Derrotar al rey. Baek Hyun-soo señaló la capital. -Hasta ahora nuestro objetivo siempre fue iniciar una rebelión armada. -Pero la situación ha cambiado. Desplazó la mano hacia el Palacio Real. -Si atacamos ahora, el rey utilizará el caos para justificar más ejecuciones. -Necesitamos que el propio pueblo vea quién es realmente. Todos guardaron silencio. Ha-jun observó el mapa durante unos segundos. Luego habló. -Mi padre no gobierna únicamente con soldados. -Gobierna mediante el miedo. -Si conseguimos destruir esa imagen de autoridad... -Muchos nobles dejarán de obedecerlo. Hyun-soo levantó la vista. Era la primera vez que escuchaba a alguien de la antigua familia real analizar el funcionamiento interno de la corona con tanta frialdad. Do-yun añadió: -Durante mi infiltración descubrimos documentos, rutas de mensajeros y varios nombres de funcionarios que obedecen al rey por temor. -Si conseguimos pruebas suficientes... -Podremos demostrar al reino entero cómo mantiene el poder. Na-ri asintió. -Entonces nuestra prioridad deja de ser el combate. -Ahora debemos obtener pruebas. Park Joon señaló distintos puntos del mapa. -También necesitamos aliados dentro de la nobleza. -No todos apoyan al rey por voluntad propia. -Algunos simplemente tienen miedo. Ha-jun permaneció pensativo durante unos instantes. De pronto levantó la mirada. -Tal vez... ya tengamos a alguien. Todos dirigieron la vista hacia él. -Ji-ah. Do-yun lo observó sorprendido. Ha-jun continuó. -Ella sigue dentro del palacio. Conoce cómo funciona todo desde dentro y sé que no apoya la crueldad de mi padre. Si logramos comunicarnos con ella... Podrá ayudarnos a obtener información. Hizo una breve pausa. -Y también puede hablar con Yun Seong-min. El capitán permaneció leal al reino durante años, pero siempre protegió a los inocentes. Si conoce toda la verdad... Quizá decida ayudarnos. Baek Hyun-soo cruzó los brazos. -¿Confías en ambos? Ha-jun asintió sin dudar. -Confiaría mi vida en ellos. Do-yun intervino. -Si conseguimos enviarles un mensaje sin que el rey lo descubra... Podríamos tener aliados dentro del palacio. Lee Ji-ho apoyó ambas manos sobre la mesa. -Eso nos daría información desde el corazón del reino. Na-ri añadió: -Pero también sería la misión más peligrosa hasta ahora. Hyun-soo observó nuevamente el mapa. Después habló con firmeza. -Entonces ese será nuestro primer objetivo. Establecer contacto con Ji-ah. Y, si es posible... Hacer que Yun Seong-min conozca toda la verdad. El silencio volvió a llenar la sala. Por primera vez desde que comenzó la reunión... Todos sintieron que tenían un camino claro para enfrentarse al rey. Ha-jun observó lentamente el mapa del reino. Después levantó la vista. -No quiero recuperar la corona por orgullo. -Pero tampoco permitiré que mi padre utilice a mi hermano menor como una herramienta para continuar su tiranía. -Si el reino necesita un heredero hasta que todo esto termine... Asumiré esa responsabilidad. Nadie respondió. Do-yun dirigió una mirada silenciosa hacia Ha-jun. Sabía que aquellas palabras no nacían de la ambición. Sino del deseo de proteger al pueblo que durante años también había sido el suyo. Baek Hyun-soo apoyó ambas manos sobre la mesa. -Entonces comienza una nueva etapa. -Desde hoy... -Nuestra guerra ya no será únicamente para derribar a un rey. -Será para devolverle al reino un futuro. Y ninguno de los presentes apartó la mirada del mapa. Porque todos comprendían que el verdadero enfrentamiento apenas acababa de comenzar. La reunión terminó poco antes del anochecer. Nadie abandonó la sala con tranquilidad. Cada uno había recibido una tarea distinta. Cada decisión que tomaran a partir de ese momento podría cambiar el destino del reino. Baek Hyun-soo desenrolló un pequeño mapa de la capital. Sobre él marcó varios puntos con tinta negra. -Nuestros contactos siguen activos en algunos sectores de la ciudad. No son muchos. Pero no les podremos mandar un mensaje en esta situación. Lee Ji-ho observó el mapa. -Entonces.. ¿Quién será el encargado? Hyun-soo levantó la vista. -Do-yun. El joven asintió sin decir una palabra. -Conoces la capital mejor que cualquiera de nosotros. Además... Si alguien detecta un movimiento extraño, sabrás cómo reaccionar. Do-yun respondió con firmeza. -Entendido. Ha-jun permanecía observando el mapa. Después señaló una calle cercana al antiguo mercado. -Ji-ah suele pasar por esta zona cuando acompaña a los sirvientes encargados del abastecimiento. Si el rey no ha cambiado las rutas... Es el lugar donde tendremos más posibilidades de hacerle llegar el mensaje. Los presentes escucharon atentamente. Era información que solo alguien que hubiera vivido dentro del palacio podía conocer. Choi Na-ri tomó un pequeño pergamino. -El mensaje debe ser breve. Si cae en manos equivocadas... Todo habrá terminado antes de empezar. Park Joon asintió. -Y tampoco puede revelar dónde nos encontramos. Hyun-soo miró a Ha-jun. -¿Qué quieres escribir? Ha-jun permaneció unos segundos en silencio. Finalmente habló. -Solo la verdad. Que sigo con vida. Que el anuncio del rey es una mentira. Y que necesito hablar con ella. Nada más. Na-ri comenzó a escribir cuidadosamente. Cada palabra era revisada por los presentes antes de quedar plasmada sobre el pergamino. Cuando terminó, lo enrolló con cuidado y lo selló con cera sin ningún emblema. No debía existir nada que relacionara el mensaje con la organización rebelde. Hyun-soo entregó el pequeño pergamino a Do-yun. -Partirás mañana al amanecer. Viajarás solo. Si la situación se complica... Abandonarás la misión. No arriesgaremos nuestras vidas por un único mensaje. Do-yun cerró la mano alrededor del pergamino. -Lo entiendo. Ha-jun dio un paso hacia él. -Ten cuidado. Do-yun sonrió levemente. -Siempre lo tengo. Ambos intercambiaron una breve mirada. No hacía falta decir nada más. Los dos comprendían el riesgo que implicaba volver a acercarse a la capital. Mientras tanto... Muy lejos de la fortaleza... En el Palacio Real... La reina Han So-ra permanecía sentada frente a una ventana. Desde allí observaba los jardines en completo silencio. Habían pasado varios días desde la supuesta partida de su hijo. Y, aun así... Algo seguía inquietándola. Una dama de compañía entró lentamente en la habitación. -Su Majestad... La reina levantó la vista. -¿Ha llegado alguna carta de Ha-jun? La mujer negó con tristeza. -Ninguna. La reina bajó nuevamente la mirada. Era la primera vez que su hijo partía sin despedirse de ella. Y aquel silencio comenzaba a dolerle más que cualquier explicación. En otra parte del palacio... El rey Seo Jin-woo contemplaba el salón donde había presentado al nuevo heredero ante la nobleza. Todo marchaba según sus planes. La corte comenzaba a aceptar al nuevo príncipe. Y los rumores sobre Seo Ha-jun desaparecían poco a poco. El rey sonrió con frialdad. Ignoraba que, lejos de la capital... Las personas que había intentado eliminar acababan de dar el primer paso para destruir todo aquello que había construido. Fin del Capítulo 24




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.