Bajo la corona de sangre

Capitulo 27: Comienzan a moverse

11 de enero. El invierno seguía cubriendo las montañas con un espeso manto blanco. El refugio rebelde despertaba poco a poco. Del interior de las casas comenzaba a salir el humo de las chimeneas, mientras los habitantes iniciaban una nueva jornada. --- En el patio de la casa de la familia Kang... Un fuerte golpe rompió el silencio de la mañana. ¡Tac! Un tronco se partió en dos. Seo Ha-jun respiró profundamente antes de acomodar otro pedazo de leña sobre el tocón. Sujetó el hacha con firmeza. ¡Tac! Otro tronco cayó dividido. Apenas llevaba unas semanas viviendo allí. Sin embargo... Cada día intentaba aprender algo nuevo. Si antes había pasado toda su vida rodeado de sirvientes... Ahora quería ayudar con sus propias manos. No porque alguien se lo pidiera. Sino porque, por primera vez... Sentía que tenía un hogar. La puerta de la casa se abrió lentamente. Kang Do-yun salió mientras terminaba de colocarse el abrigo sobre los hombros. Al ver a Ha-jun partiendo leña... Sonrió. —¿Desde cuándo estás aquí? Ha-jun apoyó el hacha contra el tocón. —No hace mucho. Vi que quedaba poca leña para hoy... Y pensé que podía adelantar el trabajo. Do-yun observó la pila de troncos ya cortados. —No hacía falta que empezaras tú solo. Ha-jun sonrió con tranquilidad. —Quería ayudar antes del desayuno. Do-yun tomó uno de los troncos y lo dejó junto al resto. —Mi madre va a terminar acostumbrándose a que siempre la ayudes. —No me molestaría. Respondió Ha-jun. Guardó silencio unos segundos antes de volver a hablar. —Durante años... Nunca pude hacer algo tan simple como partir leña. Siempre había alguien que lo hacía por mí. Aquí es diferente. Puedo hacer las cosas porque quiero. No porque alguien espere que las haga. Do-yun sonrió. —Me alegra que puedas vivir así. Durante unos instantes ninguno dijo nada. Solo contemplaron la nieve cayendo lentamente sobre el bosque. Hasta que una voz interrumpió la tranquilidad. —¡El desayuno está listo! Era Kang Mi-young. Los dos intercambiaron una mirada. —Será mejor entrar. Dijo Do-yun. Ha-jun asintió. Recogió varios troncos de leña. Y ambos regresaron al interior. --- El calor de la chimenea envolvía toda la casa. Kang Mi-young terminaba de servir el desayuno. Ha-eun ya estaba sentada en la mesa. Al ver entrar a los dos jóvenes... Sonrió. —¡Buenos días! —Buenos días. Respondieron ambos. Ha-jun dejó la leña junto al fuego. Mi-young lo observó. —¿La cortaste tú? —Sí. Pensé que sería útil. La mujer sonrió con gratitud. —Gracias, Ha-jun. Cada día ayudas más. Ha-jun inclinó ligeramente la cabeza. —También quiero aportar algo a esta casa. Los cuatro comenzaron a desayunar. Entre risas y conversaciones sencillas... El ambiente era completamente distinto al que alguna vez existió en el Palacio Real. Mientras terminaban de comer... Ha-eun miró a su hermano. —Solo faltan dos días. Do-yun sonrió. —Sí. Dos días para cumplir veinte. La niña apoyó los codos sobre la mesa. —¿Qué piensas hacer? Do-yun se encogió de hombros. —La verdad... No lo había pensado. Con pasar el día con ustedes me basta. Ha-eun sonrió satisfecha. Mi-young también. Solo Ha-jun permaneció en silencio. Sin que nadie lo notara... Aquellas palabras reforzaron una decisión que ya había tomado. Le daría un regalo. Aunque tuviera que ahorrar cada moneda que ganara como Ja-nuk. --- Las horas transcurrieron con rapidez. Cuando el sol comenzó a descender... Ha-jun terminó de colocarse su abrigo. A partir de ese momento... El antiguo príncipe heredero desaparecía una vez más. Y en su lugar... Solo existía Ja-nuk. Antes de salir... Se acercó a Do-yun. Aprovechando que Mi-young y Ha-eun seguían ocupadas en la cocina... Tomó suavemente una de sus manos. —Volveré antes de que anochezca. Murmuró. Do-yun sonrió. —Aquí te estaré esperando. Ha-jun se inclinó ligeramente. Y dejó un breve beso sobre sus labios. Después salió de la casa. Do-yun permaneció observándolo hasta que desapareció entre los árboles. Solo entonces tomó su propia capa. Él también tenía trabajo. Debía reunirse con Baek Hyun-soo en la base de la rebelión. Quizá... Después de tantos días de espera... Por fin habría llegado un mensaje desde el Palacio Real. --- La tarde avanzaba lentamente. El cielo permanecía cubierto por densas nubes grises. Mientras la mayoría de los habitantes de la aldea continuaban con sus actividades... Kang Do-yun ya caminaba hacia el refugio principal de la rebelión. --- Al entrar... Baek Hyun-soo levantó la vista. Lee Ji-ho, Choi Na-ri y Park Joon permanecían reunidos alrededor de una mesa cubierta por mapas. —Llegaste. Dijo Hyun-soo. Do-yun asintió. —¿Ha ocurrido algo? El líder negó con la cabeza. —Todavía no. Pero esperaba que aparecieras. Quizá hoy tengamos noticias. Do-yun tomó asiento. La espera comenzó nuevamente. Los minutos parecían hacerse eternos. Hasta que... Un rápido movimiento resonó sobre el techo de madera. Todos levantaron la vista. Una persona dejo un mensaje. Do-yun reconoció inmediatamente la pequeña cinta azul atada en la bolsa. Sin perder un segundo... Tomó el mensaje. Rompió cuidadosamente el sello. Y comenzó a leer. El silencio invadió la sala. Hyun-soo observaba atentamente el rostro del joven. Cada línea parecía hacerlo fruncir más el ceño. Finalmente... Levantó la vista. —Es de Ji-ah. Hyun-soo cruzó los brazos. —¿Qué descubrieron? Do-yun respiró hondo. —Ella y Yun Seong-min consiguieron acceder a varios registros reservados del palacio. No fue fácil... Pero encontraron movimientos que no aparecen en los informes públicos. Lee Ji-ho dio un paso al frente. —¿Qué clase de movimientos? —Traslados de soldados. Compra de armamento. Reservas extraordinarias de alimentos. Y aumento de la vigilancia en la frontera con el Reino de Min. La habitación quedó completamente en silencio. Park Joon habló primero. —Eso no tiene sentido. Los dos reinos siguen siendo aliados. Do-yun volvió a mirar el mensaje. —Precisamente por eso Ji-ah comenzó a sospechar. Hyun-soo extendió la mano. —Déjame verlo. Do-yun le entregó el pergamino. El líder lo leyó con calma. Al terminar... Lo dejó sobre la mesa. —Esto confirma que Seo Jin-woo está preparando algo. Pero todavía no demuestra cuál es su objetivo. Do-yun asintió. —Hay más. Todos volvieron a mirarlo. —Ji-ah escribió que escuchó una conversación entre varios ministros. El rey planea anunciar oficialmente el compromiso entre Seo Min-jae y la princesa Min Seo-ah. Choi Na-ri frunció el ceño. —¿Una alianza matrimonial? —Eso parece. Respondió Do-yun. —Pero Ji-ah cree que solo es una fachada. Hyun-soo permaneció pensativo. —Si el matrimonio sirve para bajar la guardia del Reino de Min... Entonces... La verdadera intención podría ser otra. Do-yun guardó silencio. Aquella posibilidad comenzaba a tomar forma. --- Mientras tanto... Muy lejos del refugio rebelde... Dentro del Palacio Real... Lady Eun Ji-ah caminaba por uno de los largos corredores del ala administrativa. Llevaba entre sus manos varios documentos. A simple vista... Parecía cumplir con sus tareas habituales. Pero en realidad... Observaba cuidadosamente cada movimiento de los funcionarios. Al llegar a una esquina... Se detuvo. Escuchó varias voces al otro lado de una puerta. Reconoció inmediatamente una de ellas. Era la del rey. Con sumo cuidado... Se acercó sin hacer el menor ruido. La puerta permanecía apenas entreabierta. Lo suficiente para escuchar. —Todo debe estar preparado antes del anuncio. Dijo Seo Jin-woo. —El Reino de Min no sospecha absolutamente nada. Respondió Mu-jin la mano derecha del rey. —¿Y el compromiso del príncipe Min-jae? Preguntó otro en la sala. El rey respondió con absoluta frialdad. —Solo es una herramienta. Cuando llegue el momento... La alianza dejará de ser necesaria. Ji-ah sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Permaneció completamente inmóvil. —Una vez firmado el compromiso... Nuestros ejércitos podrán acercarse a sus fronteras sin despertar sospechas. Cuando comprendan nuestras verdaderas intenciones... Será demasiado tarde. Ji-ah abrió ligeramente los ojos. Aquello era mucho peor de lo que imaginaban. No se trataba únicamente de una alianza política. El rey planeaba utilizar el matrimonio para traicionar al Reino de Min. Retrocedió un paso lentamente. Debía salir de allí. Y avisar cuanto antes a Yun Seong-min. Sin hacer el menor ruido... Se alejó por el corredor. Con una única idea en la cabeza. Debían conseguir pruebas antes de que Seo Jin-woo pusiera en marcha su plan. Fin del Capítulo 27.




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