Bajo La Luna

La Despedida

— Dios, que nervios — Dije. Mientras armo mi maleta.

Nunca fuí a la Residencia Universitaria Femenina en Revencrest, y ahora que por fin la conoceré me siento tan feliz y ansiosa como nunca antes. Estoy metiendo tanta ropa en la maleta que creo que va a explotar. Levanté una remera. Cuando la ví... La fotografía de Sophia y yo sonriendo de niñas. La agarro, y la miro. Nos veíamos tan felices.— suspiro.

— Lo haré por las dos — susurro.

Cuando Sophia y yo eramos chicas soñabamos en ir a la Residencia de Revencrest, prometimos que iríamos cuando cumplieramos los 18 años. Y ahora que ya no está, iré por las dos, Sophia estaría orgullosa. — Lo siento, Sophia — dije, apretando la fotografía contra mi pecho.

— No puedo creer que ya no estés aquí para cumplir nuestro sueño.

La remera que levanté estaba llena de recuerdos de nuestras aventuras juntas. La metí dentro de mi maleta, la llevo a casi todos los viajes, siento que ella me acompaña, como si estuviera conmigo. Cerré la maleta, que efectivamente estaba a punto de explotar de tanta ropa, y me dirigí hacía la puerta de mi habitación. Respiré hondo y salí. Bajé las escaleras, y ví a mi hermano mayor sentado en la mesa de la cocina. También estaban mis padres. Mi madre me miró con curiosidad mientras me sentaba en la mesa.

— ¿Ya esás lista para irte cariño?—preguntó.

Asentí, intentando sonreír.

— Sí, mamá. Estoy lista.

Mi padre me miró con una mezcla de tristeza y orgullo.

— Te irá bien, Ellie —dijo—. Vas a hacer grandes cosas.

Les sonreí, sintiendo un nudo en la garganta. ¿Estaría haciendo lo correcto? La verdad es que nunca me había ido de casa tanto tiempo. Y hacerlo me daba miedo. Me quedaré 11 meses en la Residencia y luego volvería para pasar navidad con mi familia. Daniel, mi hermano mayor me miró sonriendo.

— Mamá se volverá loca en los primeros cuatro días cuando no estés.—dijo

Mamá lo miró seriamente y Daniel levantó las manos en forma de rendición. Yo sonreí.

— Te vamos a extrañar mucho Ellie. Te llamaré tres veces a la semana para hablar contigo—dijo mamá sonriendome.

—Está bien mamá, te estaré escirbiendo seguido.—dije levantandome sabaiendoque en cinco minutos ya tendría que salir de casa.

Mi hermano me llevaría en el auto. Mi familia se levantó para despedirse, los abrazé a todos con mucho cariño. Mamá puso sus manos en mis hombros y me miró con una sonrisa triste.

—Cuidate mucho cielo, nos vemos en 11 meses. Te quiero—dijo.

— Si mamá, nos vemos en 11 meses y te quiero más.—Le sonreí.

Luego papá me miro y me abrazó muy fuerte.

—Papá, me estas afixiando— Dije sin poder respirar.— Me soltó lentamente y se rió, luego me dió un beso en la cabeza.

— Te me cuidas mucho, ¿si?

Asentí y sonreí. Papá siempre fué mi complice en todo. Recuerdo que cuando yo era chica pasabamos haciendo travesuras juntos y mamá nos resongaba a los dos. Hacíamos todo juntos. Cuando se enteró de que Sophia había fallecido me abrazó tan fuerte como el abrazo de ahora, y me dijo que tenía que salir adelante, que lo ibamos a hacer juntos. Él y mamá sabían lo importante que era ella para mí, era como... La hermana que nunca tuve. Papá es como mi mejor amigo. Con mamá es diferente. Mamá siempre fué más de Daniel. Pero empezó a ser más cariñosa y unida a mi, cuando se enteró... de eso. Daniel me dió una palmadita en el hombro.

—Ya nos vamos, es largo el viaje, así que aprontate—me guiñó el ojo y sonrió.

Agarré mi maleta, que definitivamente ya no entraba más nada. Daniel miró la maleta y luego me miró a mi.

—Parece que metiste toda tu habitación ahí adentro ¿No te falta más nada?— dijo con una sonrisa burlona.

Papá lo miró.

— No molestes a tu hermana Daniel.

Daniel se rió y agarró mi maleta

— Damela que yo la llevo al auto, sinó te agarrarás una hernia de lo pesada que está.— dijo sonriendo y llevandosela.

Puse los ojos en blanco y lo seguí.

Mi hermano se subió al asiento del conductor y se puso el cinurón. Saludé a mis padres una última vez, los abrazé a los dos juntos y les sonreí.

— Estaré bien, lo prometo.— dije.

Papá me revoleó los pelos en forma de cariño, siempre lo hizo.

— Confíamos en vos hija, te irá genial— me dijo con una sonrisa.

Mamá también me sonrió y me dió un beso en la frente

—Es cierto. Llamanos cualquier cosa.

—Está bien, los quiero.

—Te queremos más— dijieron los dos al mismo tiempo.

Me subí en el asiento del copiloto y me puse el cinturón. Mis padres me saludaron con la mano desde afuera y yo hice lo mismo. Nunca me gustaron las despedidas, y menos una despedida familiar, siempre fuí muy unida a mis padres y a mi hermano. Es la primera vez que me voy mucho tiempo de casa. No sé si estoy haciendo lo correcto. Lo único que sé es que lo estoy haciendo por Sophia y por mí, por cumplir nuestro sueño. Daniel arranca el motor y acelera. Veo a mis padres haciendose cada vez más diminutos, por el espejo del auto. — Suspiro. Daniel mira con concentración la carretera. Hay mucho silencio.

—Si quieres prendé la radio, no tengo carga en el celular para Spotify.—dijo sin desvíar la mirada de la carretera.

— Perfecto.

Prendo la radio.

En la radio se escucha la canción “Será perche ti amo”

Daniel miró la radio con las cejas fruncidas.

— Que canción de mierda.

— A mi me gusta. —le digo divertida.

— Que gustos raros de música tenés.— dice con una sonrisa burlona en el rostro mientras sigue mirando la carretera.

Mi hermano y yo siempre fuimos bastante unidos dentro de todo. Recuerdo que pasabamos las tardes mirando peliculas y jugando en el patio cuando eramos niños. Siempre me hace reir en cualquier ocasión. El también cuando se enteró lo de Sophia se puso triste por mi, el nunca me había visto tan triste. Pero de igual forma se puso a hacer payasadas para que yo me riera y terminó sucediendo. A parte de ser mi hermano también es mi amigo, nunca se lo dije pero es muy importante para mí. Al cabo de unas horas llegamos a la Residencia. Daniel me mira y me sonrie.




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