La verdad es que Dana me cae bastante bien, es simpática y divertida, o eso me demostró en estas 3 horas que nos acabamos de conocer.
Estuvimos hablando sobre lo que estudiamos; me contó que ella estudia Trabajo Social.
Me dijo que siempre quiso ayudar a familias disfuncionales o algo así; me gusta.
Yo estudio Psicología, y tiene una buena razón: siempre quise escuchar y ayudar a las personas a superarse cada día.
No sé cómo lograré llegar a ser psicóloga con mi forma de ser; no tengo mucha paciencia, y creo que eso es lo esencial o lo principal. Pero sé que lo voy a conseguir.
Ahora mismo Dana fue a hacer compras; me ofreció ir, pero le dije que no, tengo cosas que hacer.
Acabo de escuchar vibrar mi celular, y lo agarro. Daniel.
Daniel: Hola, Ellie, mamá me contó que hablaron, y me alegro de que ya hayas conocido a tu compañera de habitación. Otra cosa es que mamá me tiene limpiando desde que te fuiste; también se volvió loca, dice que nadie la ayuda en nada. Ya se nota tu ausencia, jajaja.
Se me escapa una risita al leer el mensaje, pobre Daniel.
Ellie: Hola, Dani, gracias. Jajaja, vas a tener que aguantar eso 11 meses, no sé qué será de vos.
Hazme videollamada más tarde; tengo que hacer cosas.
Daniel me reaccionó el mensaje con un dedo hacia arriba; siempre usa ese emoji.
Suspiro y dejo mi celular arriba de mi cama.
En ese momento Dana regresa de la tienda, y me sorprende verla con tantas bolsas en las manos.
—Holiiii, Ellie. —Parece estar luchando con el peso de las bolsas, lo que me hizo acordar a mí esta mañana mientras subía la maleta.
—Deja que te ayude. —Digo levantándome de la cama, dejando el celular a un lado.
—Ay, muchas gracias, no sabes lo que me costó subir las bolsas. —Hizo algo parecido a una risita y un suspiro.
—Créeme que te entiendo a la perfección —le digo.
Cada una se queda con 3 bolsas y las ponemos arriba de una mesa que hay en la habitación; la verdad es que estaban bastante pesadas.
—Parece que llevas rocas adentro de las bolsas —digo bromeando después de dejar las bolsas encima de la mesa.
Dana se ríe.
—Fui a comprar ropa y una que otra cosa para comer; de hecho, te compré algo, ojalá que te guste. —Extiende sus manos para darme una bolsa. Y sonríe.
—Oh, no era necesario, en serio, muchas gracias. Como agradecimiento te compraré algo. —Le sonrió.
—No me agradezcas, es de corazón. Ahora, ábrelo —dice ansiosa—.
Abro la bolsa... Un libro sobre psicología y unos chocolates.
La miro y una sonrisa se forma en mi rostro.
—¿Te gusta? Me dijiste que te gustaba la psicología y pensé que te gustar... —La abrazo antes de que termine la frase.
—Muchas gracias, Dana, me encantó. —Mientras la abrazo, siento que sonríe; luego nos separamos. —Siendo sincera, siempre me gustaron los regalos, cualquier tipo de regalo, aunque sea lo más mínimo. Me gusta que las personas piensen en mí al ver algo, porque eso significaría que esa persona te prestó atención en el momento justo donde le estabas contando algo que te gustaba. Dana hizo eso
— Me alegro de que te haya gustado, pensé que te podría ayudar con tus estudios, quiero que cumplas tu sueño de ser psicóloga.— dijo con un tono de voz sincero.—
Entonces pensé en Sophia, ella me hubiera dicho lo mismo. Y en Dana me dí cuenta de que vale la pena tener personas así en tu vida que te alienten a cumplir tus metas. Todos necesitamos a alguien así en nuestras vidas.
***
Son las 16:36 de la tarde, Dana salió de ducharse, yo estoy leyendo el libro que me regaló, es interesante. — Ellieee.— me mira.
— ¿Qué pasó?— digo confusa mientras levanto la cabeza del libro.
— Hoy saldré con mi mejor amigo Liam, te quería preguntar si quieres venir con nosotros.— dice sonriente. — ¿Yo?— dije aún más confundida.
— Claro que sí, me has caído bien por si no te has dado cuenta. Por favor decí que sii— Dice Dana con voz suplicante
—Per... — me corta.
—Además le caerás bien a Liam, seguro que a tí también te caerá genial.
—¿Estás segura?—Digo sin estar muy convencida.
—Claro que sí, vamos a ir a merendar a la cafetería.
¿Qué? Dijo... ¿Cafetería? Listo, no hay duda, iré. Soy la persona más apasionada por el café de mi familia, amo el café. Nada mejor que merendar café.
Además, Daniel unos días antes me había dicho que sea más sociable, creo que estuvimos hablando de ello unos 30 minutos, me terminó diciendo que haga amigos también, y creo que tiene razón.
—Está bien.— accedí.
—Perfectisímo, Liam nos vendrá a buscar en 40 minutos, así que tienes tiempo para aprontarte.— Dice con una sonrisa de oreja a oreja.
Dana se va a secar el pelo mientras que yo me voy a dar una ducha.
Luego de 15 minutos salgo de la ducha, me pongo un jearsey lila, mi favorito, un vaquero y unos championes.
Dana se puso un jearsey celeste y un jean, con unos championes negros. Le queda muy bien la ropa sinceramente.
Me seco el pelo y me hago una media cola.
Luego de unos minutos Dana y yo ya estamos prontas. Justo en el momento en el que terminamos de aprontarnos le vibra el celular a Dana, ella mira su celular.
—Liam me dijo que ya está abajo.— me dice sonriente.—
—Está bien, vamos.
La verdad es que estoy nerviosa por conocer a Liam, solo lo oí hablando con Dana en llamada y por como hablaba me cayó bien, ahora solo faltaba conocerlo en persona para completar el “me cae bien definitivamente”
Bajamos las escaleras y Dana saludó a la mujer que había visto esta mañana.
— Pobre Gloria, está bastante agotada. Ayer en el día quisieron entrar tres chicos a acompañar a sus novias a la puerta de la residencia, y Gloria los terminó sacando a escobazos porque no se iban.
Yo me reí y Dana también.
Cuando salimos de la residencia se vé a lo lejos un chico bastante alto, se encuentra usando su celular tranquilamente. Tiene el pelo de un color negro intenso, revuelto. Y está vestido con un buzo negro y unos pantalones deportivos. Cuando nos ve, guarda el celular y se pone las manos en los bolsillos.