El lunes empieza demasiado normal.
Y eso ya es sospechoso.
Me despierto con la alarma, Dana quejándose del mundo y el sol entrando como si no supiera que tengo sueño.
—Odio los lunes
—dice Dana.
—El lunes te odia a ti —respondo.
Bajamos al campus juntas.
Liam y Luke ya están cerca del edificio principal.
Luke está contando algo con demasiada emoción.
Liam me ve.
Y sonríe.
Esa sonrisa que no es enorme, pero sí suficiente.
Todo parece bien.
Hasta que deja de parecerlo.
Una chica está parada a unos metros de ellos.
No la había visto antes.
Tiene el pelo oscuro, ropa cara sin parecer que lo intenta, y está mirando a Liam como si estuviera esperando algo.
Cuando nos acercamos, ella habla primero.
—Hola.
No es tímido.
Es directo.
Liam se queda quieto.
Demasiado quieto.
—Clara —la presenta el.
Ah.
Entonces no es cualquiera.
Luke mira a Dana como si acabara de oler drama.
—Hola —dice Clara otra vez, ahora mirándome a mí también—. No sabía que seguías acá.
—Estudio acá —responde Liam.
Su tono cambió.
No es frío.
Pero tampoco relajado.
—Ya veo.
Clara cruza los brazos.
—No me contestabas los mensajes.
Silencio.
Dana y Luke están fingiendo no escuchar.
Yo estoy fingiendo que no me importa.
—No tenía nada que decir —dice Liam.
Eso suena más duro.
Clara sonríe, pero no es una sonrisa amable.
—Siempre tienes algo que decir.
Lo mira como si lo conociera demasiado.
Eso no me gusta.
—¿Van a clase o qué? —dice Luke de repente, intentando romper el aire raro.
Clara me mira otra vez.
—¿Y tú eres…?
—Ellie —digo.
—Ah.
Ese “ah” tiene cosas adentro.
—Amiga —dice Liam rápido.
Esa palabra otra vez.
Amiga.
Clara levanta una ceja.
—Claro.
No discute.
Pero tampoco se lo cree.
—Bueno —dice ella—. Solo quería verte.
Se acerca un poco más a él.
Demasiado cerca.
—Tenemos cosas pendientes.
Y luego se va.
Así.
Sin despedirse.
Sin explicación.
El aire se queda pesado.
—¿Quién es? —pregunta Luke, apenas ella se aleja lo suficiente.
Liam tarda un segundo.
—Nadie.
—Eso no fue “nadie” —dice Dana.
Yo no digo nada.
Pero lo miro.
—Es del lugar donde vivía antes —agrega él.
Eso ya es más.
—¿Y qué hace aquí? —pregunto.
—No sé.
Pero sí sabe algo.
Se nota.
—¿Te molesta? —pregunto, intentando sonar normal.
—No.
Demasiado rápido.
Luke silba.
—Yo siento historia.
—Cállate —dice Liam.
Intentamos seguir como si nada.
Entramos a clase.
Pero el ambiente ya no es igual.
En el descanso, Clara aparece otra vez.
Esta vez está sola.
Y esta vez no habla con todos.
Solo con Liam.
Se lo lleva unos pasos más lejos.
No escucho lo que dicen.
Pero sí veo el gesto de él.
Tenso.
Y después ella hace algo que no esperaba.
Lo abraza.
No corto.
No incómodo.
Demasiado natural.
Mi estómago se aprieta.
Cuando ella se va otra vez, Liam vuelve.
—¿Qué quería? —pregunta Dana.
—Nada importante.
—Eso no fue nada —dice Luke.
Yo lo miro.
—¿Es tu ex?
Silencio.
Y ahí está la respuesta.
—Sí —dice al final.
Simple. Claro. Mi pecho se siente raro.
—No sabía que estaba aquí —agrega.
—¿Y ahora? —pregunto.
—No sé qué quiere.
Pero algo quiere.
Eso está claro.
Intento actuar normal.
Pero mi cabeza no se calla.
“Tenemos cosas pendientes.”
¿Qué significa eso? Y entonces… Como si el universo decidiera que el día no estaba lo suficientemente complicado…
Luke mira su celular.
—Eh…
Su tono cambia.
—¿Qué? —dice Dana.
Luke nos mira a los dos.
—Hubo un accidente en la avenida principal.
No entiendo al principio.
Hasta que agrega:
—Un auto gris. La matrícula empieza con las mismas letras que la de Liam.
El mundo se detiene un segundo.
—¿Qué? —dice Liam.
Luke le muestra la pantalla.
Es una foto borrosa.
Un auto gris.
Muy parecido.
Demasiado parecido.
Liam se queda quieto.
—Ese es mi auto.
Silencio.
Frío.
—Pero tú estás acá —digo rápido.
—Lo dejé estacionado cerca del edificio viejo esta mañana.
Su voz ya no está tranquila.
Está vacía.
—¿Cómo que accidente? —pregunta Dana.
Luke traga saliva.
—Parece que un camión perdió el control.
Mi corazón empieza a latir fuerte.
—¿Hay alguien…? —no termino la frase.
Luke niega.
—No dicen nada todavía.
Liam ya está caminando.
—Vamos.
No corre.
Pero camina rápido.
Yo voy detrás.
No pienso.
Solo voy.
Y mientras mi cabeza intenta entender qué acaba de pasar…
Solo hay una idea clara:
Clara apareció.
Y horas después…
El auto de Liam está destrozado.
Liam casi no habla mientras caminamos.
No corre, pero va tan rápido que Dana tiene que decir:
—Eh, tampoco es una maratón.
Nadie se ríe.
Cuando doblamos la esquina y vemos la avenida principal, lo primero que se siente es el olor.
Goma quemada.
Metal.
Hay gente mirando.
Un camión cruzado.
Y más adelante… El auto.
El auto de Liam.
Está chocado de frente contra un poste.
El capó levantado, el vidrio delantero hecho polvo.
Mi estómago cae.
—No… —murmura Liam.
Luke se queda atrás con Dana.
Yo me acerco un poco más con él.
—¿Estás seguro que es el tuyo? —pregunto, aunque sé que sí.
Liam asiente.
—Sí.
Se queda mirando el volante doblado.