Bajo La Luna

Frío y calculador

Me despierto antes de que suene la alarma.

Odio cuando eso pasa.

Porque significa que mi cabeza no descansó.

Clara diciendo

“Hay cosas que no sabes.”

Liam diciendo

“Cosas que podrían arruinar todo.”

Me quedo mirando el techo.

Siento esa presión en el pecho que no es miedo… pero casi.

Dana sigue dormida, abrazando la almohada como si el mundo no estuviera un poco más peligroso que ayer.

Yo no puedo hacer eso.

Me levanto.

Camino hasta la ventana.

Todo parece normal afuera.

Demasiado normal.

Como si nadie hubiera movido un auto para asustar a alguien.

Como si nadie estuviera jugando con secretos.

En el campus, Liam ya está ahí cuando llego.

Solo.

Sentado en las escaleras.

Mira su celular, pero no está realmente mirando nada.

Me acerco.

—Hola.

Levanta la vista.

Esa sonrisa pequeña aparece.

Pero no llega a los ojos.

—Hola.

Me siento a su lado.

No pregunto nada al principio.

Solo me quedo.

Eso parece sorprenderlo un poco.

—¿No vas a interrogarme? —dice.

—Todavía no.

Eso le saca una media risa.

Por fin.

—Gracias.

Silencio.

Pero no incómodo.

—No dormí bien —dice él después.

—Yo tampoco.

Me mira.

Y ahí hay algo distinto.

No es solo conexión.

Es complicidad.

—Lo que dijo Clara… —empiezo.

—No fue mentira.

Directo.

Mi corazón se aprieta.

—¿Qué hiciste?

Liam baja la mirada.

Se queda callado unos segundos, como si estuviera buscando las palabras correctas.

—Cuando vivía en mi ciudad anterior… yo no era exactamente el mejor ejemplo.

—Eso es muy amplio.

—Me metí en problemas.

—¿Qué tipo de problemas?

Silencio otra vez.

Pero esta vez no huye.

—Con gente que no debía.

Mi estómago se enfría.

—¿Del tipo ilegal? Dije bromeando.

No sonríe.

—Sí.

Me quedo sorprendida, pero no lo demuestro.

—¿Qué tan ilegal?

Me mira.

Y veo vergüenza.

—Carreras.

Tardo un segundo en entender.

—¿Carreras de autos?

Asiente.

—No eran exactamente… legales.

Claro que no.

—Y hubo una noche… —empieza.

Se detiene.

Aprieta la mandíbula.

—Hubo un accidente.

Mi corazón se detiene un segundo.

—¿Alguien…?

—No murió.

Respiro. Pero no del todo.

—Pero alguien salió herido.

El aire pesa.

—¿Fue tu culpa?

Silencio largo.

—Yo iba primero.

Eso no responde nada.

Pero responde todo.

—Después de eso me fui.

—¿Te fuiste como… escapando?

—Me fui antes de que todo explotara.

Ahí está.

Eso es lo que Clara sabe.

—¿Y ella estaba ahí? —pregunto.

—Sí. Claro.

—¿Puede usar eso contra ti?

—Si quisiera… sí.

Mi pecho se aprieta.

No lo veo como alguien peligroso.

Lo veo como alguien que hizo algo estúpido.

Pero Clara… Ella podría hacerlo parecer peor.

—¿Por eso dijo que hay cosas que no sabemos? —pregunto.

Asiente.

—Si eso sale mal contado… puedo perder la beca.

Ahí está el verdadero miedo.

No es la policía.

Es perder lo que construyó después.

—¿Lo volverías a hacer? —pregunto bajito.

Me mira.

Y esta vez no duda.

—No.

Esa respuesta es firme.

Y se me viene algo que mi mamá una vez me dijo “De los errores se aprenden”.

Liam aprendió.

Y eso me importa más de lo que debería.

—Entonces no eres esa persona —digo.

Él me sostiene la mirada.

—No lo sé.

—Yo sí.

Silencio.

El tipo de silencio que cambia cosas.

—No quiero que te metas en esto —dice.

—Ya estoy metida.

—Ellie…

—No.

Ahora lo miro yo firme.

—No voy a irme porque tu ex amenaza con secretos.

Algo en su expresión se suaviza.

—Eres demasiado valiente.

—No.

—Sí.

—Estoy enojada.

Eso sí le saca una sonrisa real.

Pequeña.

Pero real.

Y por un segundo todo parece más ligero.

Hasta que su celular vibra.

Lo mira.

Su expresión cambia.

—¿Qué? —pregunto.

Me muestra la pantalla.

Un mensaje desconocido.

"No deberías haber ido a las cámaras".

El aire desaparece.

Mi corazón empieza a latir tan fuerte que casi duele.

—Eso no fue Clara —susurro.

—No —dice él.

Y esta vez su voz no tiene duda.

—Eso fue alguien que sabe más.

El miedo vuelve.

Más grande.

Más real.

Porque ahora ya no es solo el pasado de Liam.

Es alguien que nos está mirando ahora.

Y sabe exactamente cada paso que damos.

El mensaje sigue en la pantalla.

"No deberías haber ido a las cámaras".

Lo leo otra vez.

Y otra.

Como si en la tercera vez fuera a cambiar.

—¿Número desconocido? —pregunto.

Liam asiente.

—Sí.

—Respira —le digo, aunque yo no estoy respirando bien tampoco.

Él levanta la vista.

Está pensando rápido.

Demasiado rápido.

—Esto no lo sabe solo Clara —dice.

—No.

Y ahí encaja todo.

El accidente del pasado.

Las carreras.

La gente con la que se metió.

Si Clara estuvo ahí… no estuvo sola.

—¿Hay alguien más que podría querer asustarte? —pregunto.

Liam tarda en responder.

Eso ya es mala señal.

—Sí.

Genial.

—¿Muchos “sí” o pocos “sí”? —pregunto.

—Uno en particular.

Mi corazón late más fuerte.

—¿Quién?

Liam mira alrededor antes de contestar.

Como si el aire pudiera escuchar.

—Mateo.

El nombre cae pesado.

—¿Quién es Mateo? —pregunto.

—Corría conmigo. Silencio.

—La noche del accidente… él también estaba ahí.

—¿Fue el que salió herido?

Liam niega.

—No.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.