Bajo La Luna

Rook

Cuarenta y dos segundos. No es nada. Y es todo. Me quedo mirando el techo mientras el audio de la llamada con Liam sigue resonando en mi cabeza. Una moto. No, Rook. No parte de la carrera. Otra. Otra presencia. Otra variable. Y justo esa parte… borrada. Perfecto. Maravilloso. Excelente manera de empezar el día. Me cambio en tiempo récord y salgo hacia la residencia con el cerebro funcionando a mil por hora. Dana me espera abajo, con cara de no haber dormido nada.

—Decime que soñé todo —dice apenas me ve.

—Ojalá. Pero no. Tenemos director’s cut, edición manipulada.

Luke aparece dos segundos después con café en mano.

—¿Alguien más siente que estamos en un documental que claramente va a terminar mal?

—Cállate —le digo—. No invoques eso.

Caminamos hacia el punto neutral de siempre. Afuera de las residencias. Territorio legal. Sin invadir dominios. Sin romper reglas. Porque lo último que necesitamos es una sanción escolar mientras investigamos apuestas ilegales. Liam ya está ahí. Se lo ve distinto. No asustado. Enfocado. Eso me preocupa más. Le muestro la imagen de la línea de tiempo otra vez.

—Cuarenta y dos segundos borrados con precisión quirúrgica —dice Luke—. Esto no lo edita un adolescente aburrido.

—No —agrega Dana—. Esto lo edita alguien que sabe exactamente qué quiere ocultar.

Liam me mira.

—Cuando frené… la moto pasó por la izquierda.

—¿Muy cerca? —pregunto.

—Demasiado.

Trago saliva.

—¿Te tocó?

—No lo sé.

Eso otra vez. No lo sé. Odio esa frase.

—¿La moto tocó a Mateo? —pregunta Luke.

Silencio. Liam aprieta la mandíbula.

—Mateo giró el volante después de que pasó la moto. Mi estómago se aprieta.

—¿Como si se asustara? —digo.

—Como si alguien le cerrara el paso.

Nos quedamos todos en silencio. Y de pronto, Dana hace algo inesperado. Se ríe. La miramos.

—Perdón —dice levantando las manos—. Es que es ridículo. O sea, ¿qué sigue? ¿Un villano con capa apostando desde una azotea?

Luke la señala.

—Gracias. Necesitaba esa imagen mental.

Y sí. La tensión baja apenas un centímetro. Pero vuelve. Porque esto no es ficción. Es real.

—Nos están midiendo —digo de repente.

Todos me miran.

—Nos mandaron el video para ver cómo reaccionamos. Si entramos en pánico. Si acusamos a alguien. Si hablamos de más.

—O si recordamos algo nuevo —agrega Liam.

Exacto. El silencio pesa unos segundos más. Hasta que el celular de Liam vibra. Todos lo miramos. Él lo saca lentamente. Mensaje desconocido. Lo abre. Su expresión cambia.

—¿Qué dice? —pregunto.

Me muestra la pantalla. “Los recuerdos son frágiles. No los rompas.” Luke parpadea.

—Bueno. Oficialmente extraño cuando solo nos odiábamos entre nosotros.

Dana suspira.

—Esto ya es amenaza suave.

—No es amenaza —dice Liam—. Es advertencia.

Yo niego.

—Es control.

Porque alguien quiere decidir qué recordamos. Qué creemos. Qué dudamos. Y eso me enoja. Mucho.

—¿Qué hacemos? —pregunta Dana.

Buena pregunta. Porque hasta ahora solo reaccionamos.

—No vamos a esperar el próximo mensaje —digo.

Liam levanta la vista.

—¿Qué proponés?

Respiro hondo.

—Si la parte borrada muestra la moto… entonces necesitamos saber quién tenía moto esa noche.

Luke abre los ojos.

—¿Te das cuenta de que eso incluye a medio planeta adolescente con complejo de protagonista?

—No todos estaban ahí —respondo.

Liam asiente lentamente.

—Había poca gente. No era un evento masivo.

—Pero si había apuestas… —dice Dana— alguien más sabía.

Exacto.

—Necesitamos la lista —digo.

—¿Qué lista? —pregunta Luke.

—De los que estaban esa noche. Aunque no corrieran.

Silencio.

Porque eso implica algo incómodo. Volver a hablar con gente que no quiere hablar. Volver a remover cosas.

—Rook —dice Liam finalmente.

—Sí —asiento—. Si alguien sabe quién estaba filmando desde dónde… es él.

Luke se cruza de brazos.

—¿Y si Rook no es solo el camarógrafo cool con complejo artístico?

Lo miro.

—¿Estás sugiriendo…?

—Solo digo que qué conveniente que justo falten 42 segundos y justo haya una moto misteriosa y justo nadie recuerde nada con claridad.

Dana levanta una ceja.

—Luke, en serio, ¿vos dormís o tu cerebro vive en modo paranoia premium?

—Paranoia estratégica —corrige él.

Y aunque quiero decir que exagera… no puedo. Porque tiene sentido. Demasiado. Liam respira hondo.

—Rook no haría eso.

Pero no suena 100% seguro. Y yo lo noto. Y él nota que yo lo noto. Y eso no ayuda. Mi celular vibra. Todos saltamos como si explotara. Lo saco. Es Clara. Genial. Perfecto. El universo realmente ama el timing dramático. Abro el mensaje. “Tenemos que hablar. Sobre la moto.” Se me seca la boca. Miro a Liam.

—Es Clara.

Él se queda inmóvil.

—¿Qué quiere?

Levanto la pantalla para que vea. Su mandíbula se tensa.

—Ella no estaba tan lejos esa noche —murmura.

Luke suelta un suspiro largo.

—Bueno. Esto ya parece temporada dos.

Dana me mira.

—¿Le respondés?

Pienso rápido. Si Clara menciona la moto… entonces sabe algo. Y eso significa que los 42 segundos no solo existen. Alguien más los vio. Levanto la vista.

—Sí.

Empiezo a escribir. “Decime dónde.” Clara responde casi al instante. “Mañana. 20:30. Donde empezó todo.” Se me eriza la piel.

Donde empezó todo. La carretera. La misma. Miro a los demás.

—Mañana en la noche vamos a volver al lugar del accidente.

Luke suspira.

—¿Podemos al menos llevar comida? Porque si vamos a resolver traumas, prefiero hacerlo con papas fritas.

No puedo evitar reír.

—Sos insoportable.

—Pero tengo razón.

Liam me mira. Serio. Pero hay algo distinto en su mirada. No es culpa. No es miedo. Es decisión.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.