"Dicen que la luna trae desgracias a aquellos que observan demasiada belleza bajo su luz."
Por alguna extraña razón resonaba continuamente lo que su amigo le había contado anteriormente, Alexis no creía nada de aquello pero no podía sacárselo de la cabeza.
-¿Acaso admirar la belleza de los demás es un delito? Realmente me parece ridículo - resopló mientras caminaba hacia el bosque en busca de relajarse.
Al llegar al bosque logra ver a lo lejos una figura femenina, extrañamente se sintió atraído y no pudo evitar acercarse.
Se puso a un lado de la mujer y logró observar su rostro. Alexis quedó visiblemente embobado pues no podía quitar su mirada.
«Desde el momento en que la vi, no pude apartar mi mirada. Sus ojos negros que reflejan la luz de la luna, tan perfectos que te quedas absorto en ellos. Labios pequeños que parecen tener al propio Cupido en ellos. Cejas aparentemente dibujadas por un trazo único e ininterrumpido del pincel de un artista famoso. Una nariz tan perfecta que parece ser única en el mundo. Si alguien la ha visto y no se sintió atraído por ella, definitivamente debe haber algo mal con esa persona.»
— ¿Me miras mucho porque te gusto o porque tengo algo en la cara? — preguntó con una risa que fácilmente podía ser considerada la más hermosa.
Por primera vez Alexis no supo que responder, normalmente es demasiado extrovertido que incluso sus amigos le dicen que podría poner a hablar a un mudo. Lo único que pudo hacer fue rascarse la nuca y esperar que aquella mujer no pensará mal de él.
— Perdón... Es que...— Alexis en lo más profundo de su ser se estaba insultando por no poder hablar correctamente.
— ¿Es qué, qué?? — se acercó mirándolo a los ojos.
Esos brillantes ojos negros atravesaron lo más profundo de su ser, Alexis en ese momento pensó que realmente estaba bajo una maldición, era simplemente increíble el efecto que había tenido aquella mujer en él sin conocer ni su nombre. Pero incluso si de su perdición tratase quería seguir viendo a aquella dama bajo la luz de la luna.
— No es muy normal ver a una mujer sola en el bosque...— apartó su mirada pues se sintió demasiado atraído en ella que pensó que parecería acosador si la miraba por tanto tiempo.
Soltó una pequeña risa — Es verdad, no es muy normal hoy en día. Pero deberías acostumbrarte, paso por aquí todas las noches.
— Es peligroso por las noches...— añadió preocupado
— No soy tan débil tampoco, pero, si te preocupa ¿Porque no me acompañas y me proteges? — preguntó sin vergüenza alguna.
— Bueno... Es que.... Osea....— aquella propuesta lo había tomado desprevenido— entonces te acompañaré todas las noches.— proclamó mientras se rascaba la nuca.
La mujer se rió ante la respuesta y reacción de Alexis.
— Aún no me he presentado, Soy Liria querido protector mío.— Sonrió y lo miró esperando a que Alexis se presentará.
— Alexis, mi querida dama.— Le siguió la broma con todo el valor dentro de él.
Quedaron hablando por unas horas que incluso el bosque hacia silencio dejando escuchar solo las voces de aquellas dos personas.