Bajo La Luz Del Sol

EL GANADOR

Sin perder más tiempo, Jan enciende el vehículo y se va a dejar a su hermano a la escuela.

Minutos después, Jan llega a Telluride Elementary School, y baja a Theo de la camioneta, diciéndole:

— Te portas bien.

— Claro que sí, yo siempre lo hago.

La directora está en la puerta de la escuela viendo llegar a todos los niños, y ve a Jan y a Theo...

Jan saluda a la directora, diciéndole:

— Buenos días.

— Buenos días joven, ¿el bus escolar no paso por donde viven?

— No sé, creería que sí.

Theo le dice a la directora:

— Él es mi hermano.

La directora le extiende su mano a Jan, diciéndole:

— Mucho gusto, yo soy Cintia Moore.

— Mucho gusto Jan Thomas, bueno, ya me tengo que ir a trabajar.

— Me saludas a Isabella.

— Bueno.

En seguida, Jan le vuelve a decir a su hermano:

— Te portas bien.

— Si.

Jan se sube a su camioneta, y mira el colegio, y luego se va a trabajar.

Bachman Villege Home, Isabella termina de hacerle un masaje a su esposo en la espalda...

Blick se siente muy bien, y le expresa a su esposa:

— ¿Te acuerdas la primera vez que nos vimos?

— Como olvidarme, ese fue el mejor día de mi vida, oh, sí.

Isabella ve la foto de Jan y de Theo en la repisa, y dice:

— Gracias a Dios que nos dio a estos dos hermosos hijos...

Isabela se levanta de la cama y mira por la ventana de la habitación. Cuando ve pasar la camioneta de la casa, y dice a Blick:

— Ya paso Jan, se dirige a casa de Gladis.

— Que bien.

En ese instante, Jan se baja de la camioneta y toca a la puerta de los vecinos. Cuando Gladis le abre, diciéndole:

— Justo a tiempo.

— Buenos días señora Gladis.

— Buenos días Jan, sigue.

— Si.

— Necesito tu ayuda.

Jan entra a la casa, y le pregunta a Gladis:

— ¿Qué clase de ayuda necesita?

— Como me estás viendo, tengo un gran problema con el agua, estoy toda en papada y es por un daño que se me presento en el jardín trasero, las regaderas eléctricas están como locas.

— ¿Y su esposo?

— Acaba de salir, anda molestando con eso de la política, ¿me vas ayudar o no?

— Claro que sí.

— Entonces ven.

— Si.

En ese momento, Gladis le muestra como el agua se expulsa por todos lados en el jardín, y le expresa a Jan:

— ¡Mira! No la he podido cerrar.

De inmediato, Jan corre hacia el jardín y con gran fuerza cierra la llave, la cual se había pegado. Haciendo que el jardín trasero deje de inundarse.

Gladis le dice a Jan:

— Gracias muchacho, ya te traigo una toalla para que te seques.

— Bueno...

En seguida, Gladis le trae la toalla a Jan, y luego de dársela, le pregunta:

— ¿Y tu padre?

Jan comienza a secarse, y le responde:

— Amaneció enfermo de la espalda.

— ¿Pero es grave?

— No, pues, eso nos hizo entender en la casa... bueno, voy a ponerme a trabajar.

— Está bien...

6:25 pm, Jan llega muy cansado y fatigado a la puerta de su casa, pero se devuelve a la camioneta porque dejo la llave pegada...

En ese instante, Jan saca la llave del vehículo. Cuando ve caer a un joven de una bicicleta.

Jan corre a socorrerlo y le quita la bicicleta de encima. Cuando el joven le dice:

— Gracias, solo fue unos raspones, aunque pensé que me iba a morir de un golpe en la cabeza con el pavimento.

— Y gracias a Dios que no fue así, porque si no estas en Cristo, te pierdes.

— ¿Cómo me pierdo?

— ¿Has escuchado hablar de nuestro señor Jesucristo?

— Algo así.

— Que bien, ¿has ido a una Iglesia antes?

— Cuando era pequeño yo cantaba en una, pero duré muy poco tiempo porque en esos días mi padre murió, y perdí el deseo de seguir.

— Pues, eso es lo que quiere el Diablo, que la gente pierda el deseo de seguir a Dios, hay que seguir a Dios en cualquier circunstancia. El enemigo solo quiere ganar más almas, porque sabe que el tiempo se le acaba, pero depende de ti, si quieres salvarte, recuerda que la salvación es individual, si no tienes a Cristo, pues no podrás ir al cielo, Jesús es el camino y la verdad.

— No sé qué decir, necesito tiempo para pensarlo.

— Mi nombre es Jan.

— Yo soy Damián.

— Oye Damián, te invito este domingo a la Iglesia.

— Eh, eh... también necesito pensarlo.

— Bueno, cuando te decidas me buscas en esta casa, yo vivo aquí.

— Si, ten lo por seguro que cuando me decida te busco.

Damián se monta de nuevo en su bicicleta, y le expresa a Jan:

— Gracias.

Damián se va del lugar, mientras Jan entra a su casa y ve a su padre en el sofá de la sala, y le expresa:

— La estadía en la casa te ha caído muy bien.

— Hola hijo, si, tu mamá me ha hecho varios masajes en la espalda, creo que muy pronto estaré contigo trabajando.

— Eso espero.

— ¿Por qué lo dices así?

— ¿Así como?

— ¿Dímelo tu?

— Pues, no me siento muy cómodo trabajar en esa casa solo.

Isabella saluda a su hijo. Cuando este le dice:

— ¿Por qué estas tan arreglada?

— Ah, es que tengo una reunión con varias amigas de la Iglesia, vamos a evangelizar... ¿y cómo te fue en el trabajo?

— Bien.

En ese instante, Isabella se despide de su esposo y de su hijo, y se va a la reunión. Cuando Jan le dice a su padre:

— Mejórate pronto...

Días después, el pueblo de Telluride se volcán a la calle, y la gran mayoría de personas salen a votar por los cuatro candidatos desde muy de mañana...

Jan y su familia salen de la casa, y se montan en la camioneta. Cuando Theo les dice a todos:

— ¿Qué le pasa a la gente? Todos están como locos.

Isabella le dice a su hijo:

— Van a votar, pero nosotros vamos a la Iglesia...



#3586 en Otros

En el texto hay: espiritual, salvacion, concejos y otros

Editado: 09.02.2024

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