Bajo la mirada de los lobos

Capitulo 12

Los días pasaron más rápido de lo que Elena esperaba. Entre exámenes, trabajos y salidas con Adrián y Matteo, el fin de semana llegó antes de que pudiera prepararse mentalmente.

Desde que había aceptado la invitación, los nervios no la habían abandonado. Aquella mañana pasó casi una hora eligiendo qué ponerse.

Quería dar una buena impresión, pero sin parecer que se había esforzado demasiado. Cuando finalmente estuvo lista, escuchó el sonido de un automóvil frente a su casa.

Al asomarse por la ventana, vio a Adrián y Matteo esperándola.

Ambos sonrieron al verla salir. Durante el trayecto, intentaron tranquilizarla, pero cada vez que recordaba que estaba a punto de conocer a toda su familia, las mariposas en su estómago regresaban.

Después de casi una hora de viaje, el automóvil atravesó un gran portón y entró en una enorme propiedad rodeada de jardines perfectamente cuidados.

Elena abrió los ojos con sorpresa. La casa era mucho más grande de lo que había imaginado.

Parecía una mansión salida de una película.

—Bienvenida a casa —dijo Matteo con una sonrisa. Elena tragó saliva mientras bajaba del vehículo. Apenas llegaron a la entrada principal, las puertas se abrieron

. Una mujer elegante de cabello oscuro apareció primero. Sus ojos brillaron de alegría al verlos acercarse.

—Así que tú eres Elena —dijo con una sonrisa cálida. Antes de que Elena pudiera responder, la mujer la abrazó

. —Mamá, vas a asustarla —bromeó Matteo. La mujer soltó una pequeña risa. —Soy Esther. He escuchado muchísimo sobre ti. Elena sintió cómo sus nervios disminuían un poco. Esther parecía amable y cariñosa. Entonces aparecieron dos hombres detrás de ella. Uno era alto, de expresión seria, mientras que el otro tenía una sonrisa tranquila que inspiraba confianza.

—Elena, ellos son nuestros padres —dijo Adrián. —Damián y Marco. Elena los saludó educadamente. Damián la observó durante unos segundos y luego sonrió.

—Por fin conocemos a la chica de la que estos dos no dejan de hablar. Marco soltó una carcajada.

—Créeme, ya sentimos que te conocíamos desde hace meses. Elena sintió cómo sus mejillas se calentaban de inmediato.

Los hermanos parecían divertidos viendo su reacción. Poco a poco comenzaron a llegar más familiares. Tíos, primos y otros invitados que la recibieron con amabilidad. Para sorpresa de Elena, nadie la hizo sentir fuera de lugar.

Al contrario, todos parecían felices de conocerla. Durante la comida escuchó historias de la infancia de Adrián y Matteo que jamás había oído.

Descubrió travesuras, bromas y anécdotas que hicieron que no pudiera dejar de reír. Incluso Damián y Marco participaron contando historias vergonzosas de los hermanos cuando eran pequeños.

Mientras observaba a toda la familia reunida alrededor de la mesa, Elena sintió algo que no esperaba.

Por primera vez comprendió cuánto significaba aquella invitación. No la habían llevado allí como una simple amiga.

La habían invitado porque querían que formara parte de algo importante para ellos. Y mientras veía a Esther sonreírle desde el otro extremo de la mesa y escuchaba a Damián y Marco discutir amistosamente sobre una vieja anécdota familiar, Elena tuvo la sensación de que aquel día sería uno de los recuerdos más especiales de toda su vida.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.