Las vacaciones en la mansión de los Marco habían llegado a su fin, pero el fuego que se encendió en la piscina entre los tres no hizo más que avivarse cuando regresaron a la realidad.
Y entrar a la casa de Elena, un lugar que siempre se sentía frío y vacío por la ausencia de sus padres, fue el detonante para que la contención se rompiera, porque una vez que cerraron la puerta.
Ar aa Adrián la tomó del rostro con ambas manos para besarla con una necesidad urgente, metiendo su lengua en la boca de ella en un beso profundo y dominante que la hizo gemir, mientras.
Matteo se pegaba a su espalda,deslizándole el vestido por los hombros y dejando al descubierto la piel de su cuello para llenarlo de besos húmedos y succiones que la hicieron temblar, y entre los dos la desvistieron lentamente, dejando caer cada prenda al suelo hasta que quedó completamente desnuda ante ellos, expuesta a la mirada hambrienta de los hermanos.
Y cuando Matteo la cargó en sus brazos y la tendió en la cama, él se posicionó sobre ella para atacar sus senos con la boca, lamiendo y mordiendo suavemente sus pezones hasta que ella arqueó la espalda con un gemido ahogado, mientras Adrián bajaba por su vientre con la lengua, separándole los muslos con suavidad para probar su intimidad con un beso lento y húmedo en su clítoris que la hizo perder la noción del tiempo, succionando y penetrándola con la lengua hasta que un orgasmo devastador la hizo gritar, y mientras ella se recuperaba de las convulsiones.
Ambos se deshicieron de su propia ropa revelando su erección, y Matteo la penetró de un solo movimiento profundo que la hizo soltar un grito de placer, follándola con un ritmo duro y constante mientras Adrián se acomodaba junto a su cara para que ella lo tomara en su boca, chupándolo con fervor al ritmo de las embestidas de su hermano, hasta que los dos la voltearon para que se pusiera en cuatro
Y Matteo la penetró por detrás con rudeza agarrándola de las caderas, mientras Adrián se frotaba contra su clítoris con la mano y la hacía caer en un segundo orgasmo que la dejó temblando, y entonces se turnaron para amarla en distintas posiciones, a veces ella sobre Adrián, cabalgándolo con fuerza mientras Matteo la besaba, y otras veces los tres entrelazados en un nudo de extremidades donde ella recibía caricias y besos por todas partes.
Perdidos en un frenesí de sexo donde los gemidos, los jadeos y el ruido húmedo de los cuerpos chocando eran lo único que importaba, hasta que los tres alcanzaron el clímax final con un último movimiento sincronizado que los dejó sin aliento, eyaculando dentro y fuera de ella mientras ella gritaba de éxtasis, y una vez que el éxtasis se apagó, los tres cayeron sobre las sábanas desordenadas
Y sudadas, abrazados en un nudo de piernas y brazos, entendiendo que la noche más intensa de sus vidas acababa de sellar un vínculo que ya nadie podría romper, ni siquiera el tiempo, la distancia o los oscuros secretos que aún esperaban por ser revelados en Blackwood.