Para quienes saben que el deseo quema antes del contacto… y arden sin querer apagarse.
Para los muros que creíste impenetrables,
y para las manos que encuentran la grieta exacta.
Para los encuentros que saben a peligro,
a deseo, y a secretos que no deberían contarse.
Esta historia es para los que caen sabiendo que el fuego no perdona…
y no quieren que lo haga.