Bajo la protección del Jeque

Capítulo 14—La palabra que nadie pudo decir por ella

Elara bajó al comedor sabiendo que ese día no iba a pasar inadvertida.

La mansión Montreux estaba distinta. No por el silencio —ese siempre había estado—, sino por las flores. Arreglos nuevos, caros, elegidos con un gusto impecable. Orquídeas blancas, lirios, rosas pálidas. Regalos que no eran simples atenciones, sino mensajes.

Margaux los había distribuido con orgullo evidente.

Henri leía el periódico con una sonrisa satisfecha que no intentaba ocultar. Gabriel estaba de pie junto a la ventana, como siempre, de espaldas, observando el jardín como si nada de lo que ocurriera dentro pudiera sorprenderlo ya. Lucas estaba sentado, con una taza de café entre las manos, mirándola con atención abierta.

—Buenos días —dijo Elara.

—Buenos días, querida —respondió Margaux—. ¿Has visto las flores? Han llegado esta mañana.

—Las vi, no recuerdo que las familias importantes del pais se tomaran tantas molestias de enviarnos flores—respondió Elara, tomando asiento—. Necesito que hablemos.

El silencio cayó con precisión.

Henri dejó el periódico lentamente.

—Imaginé que querrías hablar.

Elara apoyó las manos sobre la mesa. No temblaban.

—El jeque Rayan Al-Zahir pidió mi mano oficialmente —dijo—. Sé que ustedes ya han hablado con él. Sé que esta unión les parece extraordinaria.

Margaux asintió, radiante.

—Lo es. Su familia, su posición, es uno de los hombres mas millonario del mundo, él...—.

—Mamá —interrumpió Elara con suavidad—. Déjame terminar.

Margaux cerró la boca, sorprendida más por el tono que por las palabras.

—Lo que aún no estaba claro —continuó Elara— era si yo aceptaba.

Henri frunció el ceño.

—Nunca dijimos que...—

—No hacía falta decirlo —respondió ella—. Toda mi vida han decidido primero y preguntado después.

Gabriel se giró entonces.

—Y por eso no iba a permitir que volviera a pasar —dijo, con voz baja, pero firme.

Margaux lo miró, molesta.

—Gabriel, esto es un asunto de familia.

—Exacto —respondió él—. Y ella es parte de esta familia. No una pieza que se mueve sin voz.

Lucas no dijo nada. Solo observó a Elara con atención, como dándole espacio.

Elara respiró hondo.

—No estoy aquí para oponerme —dijo—. Estoy aquí para decirlo con claridad, para que no haya interpretaciones ni rumores ni decisiones tomadas a medias.

Henri entrelazó los dedos.

—Te escuchamos.

Elara levantó la barbilla.

—Acepto casarme con Rayan Al-Zahir.

Margaux exhaló, aliviada.

—Sabía que ...—.

—Pero lo hago porque yo quiero —añadió Elara—. No porque convenga. No porque sea prestigioso. No porque borre una vergüenza que otros me hicieron pasar.

El silencio se tensó.

—No soy una moneda de cambio —continuó—. No soy un acuerdo que se firma sin leer la letra pequeña. Me caso con él porque lo elijo.

Gabriel dio un paso adelante.

—Eso es lo único que importa.

Henri observó a su hija con una atención nueva, más cuidadosa.

—Entonces —dijo—, esto se hará como corresponde. Las familias se unirán. El anuncio será impecable.

Elara asintió.

—Mientras no se olviden de algo —añadió.

Margaux alzó la vista.

—¿Qué cosa?

—Que sigo siendo una persona —respondió Elara—. No un título.

Margaux guardó silencio. Henri asintió lentamente.

Lucas se levantó y se acercó a su hermana.

—¿Vas a verlo hoy? —preguntó en voz baja.

—Sí, me invito a cenar —miró a sus padres —Seré yo quien le diga que acepto casarme con él.

Lucas apretó su mano.

—Entonces ve tranquila. Lo que decidiste hoy… nadie te lo quita.

Gabriel sostuvo su mirada un segundo más.

—No te soltaré—dijo.

*****
El restaurante estaba completamente cerrado cuando llegó.

No había curiosos. No había prensa. No había ruido. Solo una luz cálida, mesas impecables y el murmullo contenido de un personal mínimo que se movía con precisión absoluta.

Rayan estaba de pie junto al ventanal del fondo.

No parecía ansioso.
Tampoco confiado.
Parecía alerta.

Cuando la vio acercarse, no sonrió. No avanzó. Esperó, como si entendiera que ese paso también debía elegirlo ella.

—Gracias por venir —dijo cuando estuvieron frente a frente.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.