Bajo La Tinta

Capítulo 3

La victoria sabía a la respiración entrecortada de Elena. Julián la sostuvo contra la pared, disfrutando de ese rosa intenso en sus mejillas que confirmaba que, por primera vez, él tenía el control.

Julianse se quedó un momento cerca. Elena sintió su respiración recorriendo su cuello.
Se quedó quieta, inmóvil, incapaz de decir una sola palabra, su cuerpo temblaba pero no por miedo.

Julian la soltó, estaba nervioso y confundido, no entendía lo que había pasado.

—Perdana... Me tengo que ir —exclamó Julián.

Elena no fue capaz de decir nada, solo pudo observó a Julián salir del lugar.

Elena regresó a su lugar, confundida, con la mente en blanco. La comida ya estaba ahí, se sentó a comer pero no podía pasar ni un solo bocado. La situación le daba vueltas en la cabeza.

«¿Pero por qué hizo eso? El se detuvo pero... ¿Y si no hubiera sido así?», pensó Elena.

Más tarde, el ultimo rayo de luz del día se filtraba por la ventana de su habitación

Elena estaba sentada en su cama, sostenia un caderno y un boligrafo. Escribía sobre sus emociones más recientes, aquellas que había experimentado en ese pasillo oscuro. No sé, quizás queria tenerlo para transformarlo en una historia. No había algo que no estuviera escrito ahí.

Ya era bastante tarde y Elena no podia consiliar el sueño, Julian no dejaba de aparecer. «El... nunca había hecho eso. Claro, fue mi culpa, pero no sabia que iba a reaccionar así. ¿Que le dire cuando lo vea mañana? o mejor dicho ¿Lo podre ver?».
Elena se levantó de la cama por un vaso de agua. Al regresar se sentó cerca de la ventana, contemplaba las siluetas de los árboles que se dibujaban con la luz de la luna.
Empezó a sentir sueño pero ahí se quedó, recargada en el marco de la ventana.

—Buenos días —dijo Elena entrando a la biblioteca.

—Buenos dias Elena. ¿Y Julián? —La joven de la biblioteca acomodaba los libros en sus secciones.

—Tal vez estaba algo ocupado —respondió Elena.

Caminaba por los pasillos, observando los libros, recorriendo la mano por los lomos de los libros.
Elena se detuvo de golpe, pues había chocado con un tipo.

—Hola de nuevo —exclamó el joven con una sonrisa.

Elena se quedó helada y algo nerviosa. Quizá el había leído algo en esa libreta.

—Hola —respondió Elena con voz temblorosa.

Elena se alejó al mostrador con aquella chica.

—¿El siempre esta aquí? —preguntó Elena nerviosa.

—No siempre pero viene seguido. —La joven suspiro y desvío la mirada hacia aquel hombre.

Elena lo observó de lejos, se veía muy concentrado evaluando los libros.

—Siempre viene a hablar sobre Valtier, si no hay alguien más aquí dentro viene conmigo para platicar de... —confesó la joven—. Valtier, siempre de Valtier.

—Claro —murmuró Elena.

«Tal vez si hablo con el pueda ver si sabe algo de lo que hay en la libreta.¿Realmente habrá leido algo? Su reacción fue normal y tranquila», pensó Elena

Elena se acerco lentamente a el y se detuvo frente a la sección de terror psicologico.

—¿Hoy no vienes con tu novio? —preguntó el Joven mientras leía la contraportada de un libro.

«¿Qué? solo nos ha visto una vez juntos y ya esta insinuando cosas», pensó Elena

—No es mi novio... —dijo Elena mientras pensaba el lo sucedido del día anterior. Se sonrojo y agachó la mirada—. No.

—¿Ah si? No sonaste convencida —exclamó el joven—. ¿Te llamas Elena verdad?

—Si... ¿Acaso me investigas? —preguntó Elena con la mirada fija en el.

—No, no, Tranquila, solo lo escuché —dijo el joven con una sonrisa— Yo me llamo Carlos Mucho gusto.
Carlos le extendio la mano.

—Igualmente —dijo Elena mientras le estrechaba la mano.

—¿Tu también vienes aquí seguido? —pregúnto Carlos.

—Todos los días. Me gusta el ambiente —añadió Elena.

—Si... Es tranquilo, y su olor... —exclamó Carlos.

—...Tiene un olor peculiar. Es agradable —dijo Elena completandolo.

«Creo que lo juzgué mal. No porece ser mala persona», pensó Elena.

La campanilla de la puerta sonó. Elena estába muy metida en la plática que lo ignoro.

—¿Aquí está Elena? —preguntó Julián.

—Si Julian. Está por allá —dijo la joven señalando al pasillo.

Julián camino entre los estantes hasta
que vio a Elena, quien estaba con aquel sujeto al que ya habion visto antes. Estaban conversando y riendo Jintos.

Julián se acerco más, a tan solo unos centímetros de ellos.

—¿Ya se llevan bien? —preguntó Julián sin apartar la mirada de Carlos.

—Hola Julian —exclamó Elena con una sunrisa, olvidado toda pena del día anterior—. El es Carlos.

Julián solo se quedó viendo a Carlos con una mirada fría y penetrante. Al parecer rechazaba la idea de que su mejor amiga estuviera con el.

—¿Ya terminaste Elena? —preguntó Julián—. Se te hace tarde.

—Si. ¡Nos vemos! —dijo a Carlos antes de salır del lugar.

—¿Nos vemos? —exclamó Julián—. ¿De verdad lo piensas volver a ver?

—Bueno, no sé si lo vuelva a ver —respondió Elena.

—Oye, sobre lo de ayer... —Julián estaba nervioso, moviendo la pierna ligeramente y agachando la mirada.

—Tranquilo, fue mi culpa —exclamó Elena

—No Elena, no debi haber actuado así... Estuvo mal —confesó Julián.

Elena suspiró, ambos se quedaron callados. En el aire se sentía una pesada tensión, tal vez de algo que se quería decir pero no sé podía, o no se atrevían.

—Por cierto, se me habia olvidado darte tu libreta ayer — Julián sacó la pequeña libreta de su bolsillo y se la entrego en la mano—. No leí nada, no te preocupes.

—Esta bien, gracias —dijo Elena observando la libreta.

La oficina estaba iluminada por una luz tenue que apenas se filtraba por la ventana, en ella habitaba un silencio agradable.
El lugar estaba cálido, se sentía bien estar ahí, era un lugar más para descansar que para trabajar.
Una pequeña corriente de aire entró a la oficina cuando Julián abrió la puerta para pasar.




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