Bajo La Tinta

Capítulo 5

Un pequeño beso, apenas perceptible.

Julián estaba sonrojado, el pulso se le había disparado a mil.

—Esta bien... Casi no dolió.

—¿No? Esto se ve doloroso.

El teléfono sonó, interrumpiendo el momento. Julián permanecío quieto, escuchando lo que podia.

«¿Me volvió a besar? Entonces sí se acceda... », pensó Julián.

—Oye Julian. ¿Quieres ir a comer?

—¿Solo nosotros dos?

—No, sería con Cas y Diego.

—¿Diego tambien? ¿Que no solo había venido Cas?

—Sí, pero Diego llega en media hora. ¿Entonces si?

—Si —dijo Julián con un suspiro.

—Bien, entonces iré a mi casa para cambiarme de ropa. A Cas se le haría raro verme con la misma ropa de ayer.

—Si, conociendo a Cas seguro diría algo al respecto.

Más tarde Diego entró al restaurante. El lugar era cálido, con un olor bastante agradable a pastas y queso fundido. De fondo se podía apreciar una hermosa melodía de jazz.

Elena, Castiel y Julián estaban sentados en una mesa al fondo. Hablaban cómodamente.

—Hola —exclamó Diego.

—Hola Diego, ¡Cuanto tiempo sin vernos! —dijo Julián mientras le estrechaba la mano.

—Más de un año Julián.

Diego se acercó a Elena muy sonriente.

—Hola hermana ¿Como estas? —preguntó Diego tomando asiento al lado de Elena.

—Todo bien Diego, muy bien. ¿Y tú?

—Bastante bien pero oye, ¿Cuando me podrás mandar tu libro de limitación? —susurró Diego.

—Ya casi, solo faltan algunas cosas.

—¿Julian? —exclamó Diego—. ¿Que te paso en el labio?

Julián se puso un poco nervioso y trató de disimularlo.

—Es ciesto no te lo había visto —dijo Castiel.

—Sí... Me pegué con la puerta de la alacena —respondió Julián nervioso.

—Claro, ¿Y la puerta casi te arrancaba el labio verdad? —preguntó Diego con tono sarcástico.

—¡Ja, Ja, Ja! Es cierto, que puerta tan agresiva —dijo Castiel entre carcajadas.

—Bueno... —murmuró Julián.

—Ya no lo cuestionen tanto —dijo Elena tratando de no reír.

—Pues yo no tengo puertas asi. —Diego no podia para de reír.

—Ya Diego... Cualquiera se puede pegar con una puerta —exclamó Elena riéndose.

Julián estaba nervioso y sonrojado.

«iNo! no te pongas así, eso es sospechoso», pensó Julián.

—Solo que... deberías tener más cuidado Julián —exclamó Elena.

—Lo tendre. Aunque sabrás que es difícil ver las puertas en la oscuridad —dijo Julián con la mirada fija en Elena.

Elena permanecia quieta sin apartar la mirada de Julián, en eso escucho una voz detrás de ella.

—Hola Elena. ¿Cómo estás?

Elena sintió un pequeño apretón en el hombro, al mirar atrás se encontró con Carlos.

—¡Ah! Hola Carlos —exclamó Elena.

—Que coincidencia haberte encontrado por aquí —dijo Carlos.

—Si, ¿Tu ya te vas?

—Sí, ya tengo rato aqui. —Carlos miro su reloj y luego a Elena—. Bueno, ya me tengo que ir.

—¡Hasta luego! —exclamó Elena.

Castiel y Diego se miraron sorprendidos, Julián estaba de brazos cruzados mirando hacia otro lado.

—No nos dijiste que ya tenías novio Elena —dijo Castiel con una sonrisa.

—¡No es su novio! —dijo Julián molesto.

—¡Ey! Tranquilo solo estaba bromeando —admitió Diego sorprendido—. Pero hablando en serio. ¿Quien es?

—Es un amigo, lo conocí en la biblioteca —exclamó Elena.

—Vaya amigo —murmuró Julián desviando la mirada.

—Pues no esta nada mal para ti Elena —exclamó Castiel con una sonrisa—. Recuerdo que de pequeña solias describir a tu "hombre ideal" muy alto, pelo oscuro y tranquilo.

—¿En serio? —preguntó Diego.

—Sí, ¿No lo sabías?

—No, no recuerdo eso.

—Ya Cas... Eso era antes —dijo Elena.

—Julián estaba callado, sin saber que decir. Solo podia escuchar los comentarios a su alrededor.

—Bueno, me gustaría conocerlo bien, quizas y llegue a ser mi cuñado —exclamó Castiel.

—Ya basta Cas. Los gustos pueden cambiar.

—Claro... cambian —murmuró Castiel.

Julián se levantó de su asiento y se dirigió al baño.

—Ahorita vengo —dijo con tono serio.

—¿Cómo que anda medio raro no? —preguntó Diego.

—Si, actua un poco raro, el no se comportaba así, ¿O sí? —respondió Castiel.

Al día siguiente el sol brillaba fuerte, pero sin ser abrumador. Elena salió de la biblioteca con un libro en la mano.

—Hola Elena —dijo Carlos caminando detrás de ella.

Elena se detuvo en seco, miró hacia atras y se encontro de frente con Carlos.

—Hola Carlos ¿Cómo estás?

—La verdad que estoy muy bien el día de hoy. Oye, ¿Cómo se llama tu amigo?

—¿Hablas de Julián?

—Sí. Hoy no viene contigo.

—No, hoy no. fué a visitar a sus padres.

—¿A dónde irás ahora?

—Bueno, me dirigia al parque.

—¿Te puedo acompañar?

—Sí, esta bien.

Carlos observó el libro que Elena traía entre las manos.

—¿Te gusta el terror psicologico? —preguntó Carlos.

—Si, ¿A ti no?

—Me gusta mucho. ¿No te gustan los libros de Valtier? Es terror picologico —dijo Carlos mientras caminaban hacia el parque.

—No todos son terror psicologico —añadió Elena.

—Claro, hay algunos que no ¿Pero te gustan o no? ¿Por que no lees alguno?

—Ya los leí todos.

—¡Vaya! Entonces eres una super fan.

Elena se quedo callada un momento.

—Oye. ¿Sabías que Valtier va a publicar un libro que nos va a revelar pistas sobre ella?

Elena se detuvo y miró a Carlos confundida.

—Espera. ¿Qué? —dijo Elena sorprendida—. ¿Donde viste eso?

—En las noticias. ¿Por qué?

—No te creas todo lo que ves o escuchas. —Elena siguió caminando junto a Carlos.

—¿Crees que sea mentira?

—No lo sé, tu dime —dijo Elena tomando asiento en una banca frente a una fuente.

—¿Si lo publica algún dia me ayudaras a encontrarla?

—¿Quieres encontrar a la persona o a la autora? —preguntó Elena con una media sonrisa.

—¿Cómo? —preguntó confundido.




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