Bajo las luces de Miami

Capítulo 1

Sarah

Este verano voy a pasarlo en Miami con mi hermana, Kate, y su mejor amiga, Sophia. Bueno, técnicamente en la casa del padre de Sophia.

Y también estará Lola.

Lola es la prima de Sophia y, hasta donde sé, parece que todo el mundo le cae mal. Nunca la he visto divertirse de verdad. Lo más parecido a la felicidad que le he visto es cuando ella misma provoca el caos.

Había esperado encontrar allí a alguien en quien apoyarme, alguien que me ayudara a sentirme menos fuera de lugar.

Pero Lola definitivamente no era esa persona.

Y tendría que acostumbrarme.

Estamos terminando de bajar las maletas cuando suena una bocina en la calle.

—Ya está aquí —anuncia Kate.

Mi madre me abraza antes de que me dé tiempo a salir.

—Pórtate bien.

—Siempre me porto bien.

—Eso ha sonado demasiado convincente.

Kate pone los ojos en blanco y sale riendo.

Me acerco a mi madre para despedirme.

—Te llamaré cuando lleguemos.

—Más te vale.

La abrazo fuerte y después cojo mis cosas.

Sophia nos espera dentro de su Mini Cooper. Me saluda con una sonrisa radiante en cuanto subo.

—¿Preparada para el mejor verano de tu vida?

—Todavía estoy decidiendo si debería preocuparme por esa frase.

Sophia suelta una carcajada.

El viaje es largo.

Tan largo que termino refugiándome en mis auriculares durante buena parte del trayecto.

Cuando aterrizamos en Miami ya es por la mañana.

El calor nos golpea nada más salir del aeropuerto.

El padre de Sophia nos espera junto a la zona de recogida.

Sophia corre hacia él para abrazarlo.

—¡Papá!

Lola pasa a su lado levantando una mano a modo de saludo.

—Hola.

Y sigue caminando hacia el coche sin detenerse. Observándola, tuve una certeza absoluta. Iba a ser un verano muy largo.

Aquella noche paso por delante de la habitación de Kate y las encuentro a ella y a Sophia sentadas sobre la cama rodeadas de ropa.

—¿Qué hacéis?

Las dos levantan la vista.

—Prepararnos para salir —responde Sophia.

—¿Salir dónde?

—A divertirnos.

—Ah.

Kate deja la plancha del pelo sobre el tocador.

—Y tú vienes.

—Sabes que no me gustan mucho esos planes.

Sophia se acerca y me rodea los hombros.

—Precisamente por eso necesitas venir.

—No estoy muy convencida.

—Sarah, estás en Miami. No puedes pasarte el verano escondida en tu habitación.

Las dos me miran con insistencia.

Suspiro.

—Está bien. Dadme diez minutos.

—¡Sabía que dirías que sí!

Diez minutos después estoy lista. No me compliqué demasiado. Un vestido sencillo, el pelo cepillado y poco más. Cuando bajamos a la calle seguía sin saber adónde me llevaban. Lo descubrí al llegar. Una discoteca enorme. Llena de luces. Llena de gente. Llena de ruido. Mi peor pesadilla.

—Creo que he cambiado de opinión.

—Demasiado tarde.

Kate me agarra de la mano y tira de mí hacia dentro. La música es ensordecedora. La pista esta abarrotada. El aire resulta pesado por el calor y la cantidad de personas. En menos de cinco minutos pierdo de vista a Kate y a Sophia. Lola esta apoyada en la barra hablando con un grupo de chicos que parecen fascinados por ella. Yo, en cambio, me refugio en un rincón. Este lugar no esta hecho para mí. Y yo tampoco para él. Poco a poco empiezo a sentirme agobiada.

Demasiado ruido.

Demasiada gente.

Demasiado calor.

Decido ir al baño para despejarme.

Me mojo las muñecas y la nuca con agua fría mientras observo mi reflejo en el espejo.

Respira.

Solo respira.

Luego buscaré a Kate y le diré que quería volver a casa. Me dirijo hacia la salida cuando escucho un ruido extraño. Proviene de uno de los cubículos. Me detengo y vuelve a sonar.

Parece alguien enfermo. Veo una puerta entreabierta y dudo unos segundos antes de acercarme.

—¿Hola?

Nadie responde. Empujo la puerta despacio.

Y encuentro a un chico sentado en el suelo con la cabeza entre las manos.

—¿Te encuentras bien?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.