Bajo las luces del juego

Capítulo 12 – La noche de las decisiones

El anuncio cayó sobre la casa como un balde de agua fría.

"Esta noche habrá una eliminación sorpresa."

Durante unos segundos nadie habló. Las sonrisas desaparecieron y el ambiente relajado del jardín se convirtió en una mezcla de incertidumbre y miedo. Algunos participantes comenzaron a caminar de un lado a otro. Otros intentaban adivinar quién sería el eliminado.

Elaine sintió un vacío en el estómago.

No era solo el miedo de abandonar el programa. Era la sensación de que, justo cuando empezaba a entender sus propios sentimientos, el destino podía obligarla a despedirse.

A unos metros, Aarón permanecía inmóvil, con la mirada perdida en el suelo. Quería acercarse a Elaine, terminar la conversación que habían iniciado, decirle que ya no quería esconder lo que sentía. Pero las palabras seguían atrapadas en su garganta.

La producción les dio dos horas de descanso antes de la gala.

Dos horas que parecían una eternidad.

Elaine decidió refugiarse en la habitación. Se sentó frente al espejo y observó su reflejo.

—¿Qué me está pasando...? —susurró.

Recordó el primer día en aquella casa.

Había llegado con una sola meta: demostrar que podía vivir la experiencia sin enamorarse.

Incluso había prometido frente a las cámaras que jamás perdería la cabeza por nadie.

Ahora esa promesa parecía imposible de cumplir.

La puerta se abrió lentamente.

Era Valeria.

—¿Puedo pasar?

Elaine asintió.

Valeria tomó asiento junto a ella.

—No vine a molestarte.

—Lo sé.

Hubo unos segundos de silencio.

—¿Lo quieres? —preguntó Valeria.

Elaine tardó en responder.

—No sé si es amor todavía... pero cuando pienso que puede irse esta noche... siento miedo.

Valeria sonrió con ternura.

—Entonces deja de pelear contigo misma.

Elaine bajó la mirada.

—¿Y si él no siente lo mismo?

Valeria soltó una pequeña risa.

—¿Viste las respuestas del reto? Ese hombre casi confesó su corazón delante de todo el país.

Por primera vez en el día, Elaine sonrió de verdad.

Mientras tanto, Aarón entrenaba solo en el gimnasio de la casa.

Golpeaba el saco de boxeo una y otra vez.

No para desahogarse.

Sino para ordenar sus pensamientos.

Diego apareció apoyado en la puerta.

—¿Piensas romper el saco o hablar con ella?

Aarón dejó de golpear.

—Las dos cosas parecen igual de difíciles.

Diego cruzó los brazos.

—Escúchame. La vida fuera de este programa seguirá. Las cámaras se apagarán algún día.

Aarón respiró profundamente.

—Lo sé.

—Entonces no dejes que el miedo decida por ti.

Aquellas palabras quedaron dando vueltas en su cabeza.

Al caer la noche, todos los participantes fueron llamados al salón principal.

Las luces estaban más tenues que de costumbre.

La música sonaba lenta, casi inquietante.

En la enorme pantalla apareció nuevamente el presentador.

—Participantes... hoy uno de ustedes abandonará la competencia.

Los nervios eran evidentes.

Algunos se tomaban de las manos.

Otros evitaban mirar a los demás.

Elaine y Aarón permanecían separados por apenas dos personas, pero la distancia parecía enorme.

El presentador continuó.

—Antes de conocer el resultado, queremos mostrarles un video.

Las imágenes comenzaron a reproducirse.

Eran momentos de toda la temporada.

Risas.

Juegos.

Lágrimas.

Abrazos.

Y finalmente...

El beso entre Elaine y Aarón.

Toda la casa volvió a quedarse en silencio.

Cuando terminó el video, Elaine sintió una lágrima recorrer su mejilla.

No sabía si era por vergüenza o por todo lo que había significado aquel instante.

—Ha llegado el momento.

Las luces disminuyeron aún más.

—La primera persona que continúa en la competencia es...

Un largo silencio.

—Valeria.

Todos aplaudieron.

Uno a uno comenzaron a nombrar participantes.

Cada nombre aumentaba la tensión.

Hasta que solamente quedaron dos personas sin ser llamadas.

Elaine.

Y Aarón.

Ambos se miraron.

Era imposible saber quién abandonaría la casa.

El presentador respiró antes de anunciar el resultado.

—La persona que continúa en esta experiencia es...

Los segundos parecían eternos.

—Aarón.

Elaine cerró los ojos.

Sintió que todo terminaba.

Los demás comenzaron a llorar mientras ella intentaba mantener la calma.

Se levantó lentamente.

Sonrió con educación.

—Gracias por todo...

Entonces el presentador volvió a hablar.

—Espera, Elaine.

Toda la casa levantó la cabeza.

—¿Creyeron que sería tan sencillo?

Los participantes intercambiaron miradas confundidas.

—Esta era una eliminación falsa.

Los gritos inundaron el salón.

Algunos comenzaron a reír.

Otros lloraban del alivio.

Elaine llevó ambas manos al rostro mientras soltaba una carcajada entre lágrimas.

Aarón también reía, incapaz de creerlo.

—Nadie abandona hoy la competencia.

Los participantes se abrazaron emocionados.

Cuando la gala terminó, Elaine salió al jardín para respirar.

Escuchó pasos detrás de ella.

No necesitó girarse.

Sabía quién era.

—Casi te pierdo —dijo Aarón.

Elaine sonrió sin mirarlo.

—Yo pensé lo mismo.

Él dio un paso más cerca.

—Y entendí algo.

—¿Qué cosa?

—Que no quiero seguir escondiéndome.

Elaine levantó lentamente la vista.

Sus ojos se encontraron.

No había cámaras.

No había retos.

No había público en ese instante.

Solo dos personas dejando de luchar contra lo que sentían.

Aarón tomó suavemente su mano.

—No sé qué pasará cuando termine este reality.

Pero sí sé una cosa...

Ella esperó.

—Quiero descubrirlo contigo.




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