🌸 Bajo los cerezos en flor 🌸
—¡Corran! —gritó Adrián.
Tomó la mano de Elena y ambos se lanzaron entre los árboles mientras las figuras de negro los perseguían.
Los pétalos volaban a su alrededor como una tormenta rosada.
Elena sujetaba la llave de cristal con fuerza.
Podía sentir una energía extraña recorriendo sus dedos.
Como si aquel objeto estuviera vivo.
Detrás de ellos resonaban pasos.
Cada vez más cerca.
—¡Por aquí! —dijo Adrián.
Encontraron refugio en una vieja construcción de piedra oculta por la vegetación.
Una pequeña capilla abandonada.
La puerta apenas se sostenía sobre sus bisagras.
Entraron y la cerraron.
Por unos segundos reinó el silencio.
Solo se escuchaban sus respiraciones agitadas.
Entonces ocurrió algo inesperado.
La llave comenzó a brillar.
Una luz suave iluminó el interior de la capilla.
—¿Estás viendo esto? —preguntó Elena.
—Sí...
La luz señaló una pared cubierta de polvo.
Cuando Elena se acercó descubrió un símbolo grabado en la piedra.
Una flor de cerezo rodeada por siete estrellas.
Debajo había una inscripción.
"Solo la heredera podrá abrir el camino."
Elena sintió un escalofrío.
—La heredera...
Adrián la miró.
—Hablan de ti.
—¿De mí?
—Tu madre pertenecía a la Orden del Cerezo.
Tal vez tú también.
Antes de que pudiera responder, la llave emitió un destello más intenso.
La pared comenzó a temblar.
Lentamente, una parte de la piedra se desplazó.
Detrás apareció un pasadizo oculto.
Oscuro.
Antiguo.
Y completamente desconocido.
—Mi madre sabía que encontraría esto —susurró Elena.
Dentro del túnel hallaron antorchas, mapas y documentos protegidos del paso del tiempo.
Pero lo más sorprendente estaba al final.
Una enorme pintura.
Mostraba a siete personas reunidas bajo un cerezo gigantesco.
En el centro aparecía una mujer idéntica a Elena.
—No puede ser...
En la esquina inferior había una fecha.
Año 1898.
Elena sintió que la sangre se le helaba.
—Es imposible. Yo ni siquiera había nacido.
Entonces una voz resonó desde la entrada del pasadizo.
—Por fin lo has descubierto.
El hombre de las pesadillas estaba allí.
Observándolos.
Pero esta vez no estaba sonriendo.
Parecía preocupado.
Casi asustado.
—¿Quién eres? —preguntó Elena.
El hombre la miró fijamente.
Y respondió algo que cambió todo.
—Soy el último guardián de la Orden...
...y tú llevas más de cien años desaparecida.
Continuará... 🌸🖤🔑📖✨