🌸 Bajo los cerezos en flor 🌸
Elena sintió que el aire abandonaba sus pulmones.
—¿Qué acabas de decir?
El hombre dio un paso adelante.
La luz de las antorchas iluminó su rostro cansado.
Por primera vez parecía más triste que amenazante.
—Sé que suena imposible.
—¡Porque lo es! —exclamó Elena.
Adrián permaneció en silencio.
Demasiado silencio.
Ella lo miró.
—¿Tú sabías algo de esto?
Él bajó la cabeza.
Y ese gesto fue suficiente.
—Adrián...
—Solo una parte —admitió—. Mi familia pertenecía a la Orden. Siempre me dijeron que la Heredera regresaría cuando los cerezos florecieran por última vez.
—No entiendo nada.
El guardián señaló la pintura.
—Mírala bien.
Elena se acercó.
La mujer del cuadro tenía exactamente su rostro.
Los mismos ojos.
La misma sonrisa.
Hasta la pequeña cicatriz que Elena tenía junto a la ceja izquierda.
Era imposible.
Y sin embargo estaba allí.
—¿Quién era ella?
—Su nombre era Celeste.
—¿Mi antepasada?
El guardián negó lentamente.
—No.
El silencio se hizo pesado.
—Entonces... ¿quién era?
—Eras tú.
Elena retrocedió.
—¡Eso no tiene sentido!
En ese momento la llave de cristal comenzó a brillar con intensidad.
Una luz envolvió la habitación.
Y una serie de imágenes aparecieron ante ellos.
Como si el pasado despertara.
Elena vio una ciudad antigua.
Carretas recorriendo calles empedradas.
Personas vestidas como en otro siglo.
Y allí estaba ella.
O alguien exactamente igual a ella.
Corriendo bajo los cerezos.
Riendo.
Viva.
Luego apareció una sombra.
Una figura oscura.
Y después...
Un destello cegador.
La visión desapareció.
Elena cayó de rodillas.
—¿Qué fue eso?
El guardián respondió con voz grave.
—Un recuerdo.
—¿De quién?
—Tuyo.
Elena quiso negarlo.
Pero en el fondo de su corazón había sentido algo extraño.
Aquellas imágenes le resultaban familiares.
Como un sueño olvidado.
Entonces descubrió algo más.
En el marco de la pintura había una inscripción oculta.
La leyó en voz alta:
"Cuando la luna roja vuelva a iluminar el lago, la Heredera recordará quién es realmente."
Adrián palideció.
—No...
—¿Qué ocurre?
—La luna roja aparece mañana por la noche.
El guardián cerró los ojos.
—Entonces ya no queda tiempo.
—¿Tiempo para qué?
Pero antes de responder, un estruendo sacudió la capilla.
La entrada secreta comenzó a derrumbarse.
Alguien estaba intentando entrar.
Y esta vez no venían por la llave.
Venían por Elena.
Continuará... 🌸🌙🖤📖✨