Bajo los cerezos en flor

Capitulo 8

Las piedras temblaban.
El polvo caía del techo del pasadizo.
Alguien estaba derribando la entrada.
—¡Tenemos que salir de aquí! —gritó Adrián.
El guardián asintió.
—Hay otra salida. Síganme.
Corrieron por los túneles ocultos bajo la capilla.
Elena apenas podía pensar.
Las palabras resonaban una y otra vez en su mente.
"Eras tú."
"Un recuerdo tuyo."
"La Heredera."
Nada tenía sentido.
Y, sin embargo, la llave de cristal seguía brillando en su mano.
Como si la reconociera.
Como si hubiera estado esperándola.
Después de varios minutos llegaron a una escalera de piedra.
Subieron.
Y emergieron en la cima de una colina desde donde podía verse todo el lago.
La noche estaba cayendo.
Los primeros tonos rojizos comenzaban a teñir el cielo.
El guardián observó el horizonte con preocupación.
—Ya ha comenzado.
—¿Qué ha comenzado? —preguntó Elena.
—El regreso de la memoria.
De pronto, un dolor agudo atravesó su cabeza.
Elena soltó un grito.
La llave emitió un destello cegador.
Y las visiones regresaron.
Esta vez fueron más intensas.
Vio una ceremonia bajo los cerezos.
Siete guardianes formando un círculo.
Una joven de cabello oscuro en el centro.
Ella.
No una mujer parecida.
Ella.
Escuchó una voz antigua.
—El tiempo no podrá destruirte.
El olvido no podrá alcanzarte.
Volverás cuando el mundo te necesite.
Luego apareció una luna completamente roja.
Y una explosión de luz envolvió todo.
Cuando Elena abrió los ojos estaba llorando.
—Lo recuerdo...
Adrián la sostuvo.
—¿Qué recuerdas?
—Mi nombre no era Elena.
El silencio fue absoluto.
—¿Cuál era? —susurró Adrián.
Ella levantó la mirada hacia la luna que ascendía lentamente sobre el lago.
—Celeste.
En ese instante el lago comenzó a brillar.
Miles de luces surgieron bajo el agua.
Como estrellas despertando después de un largo sueño.
Y en el centro apareció una isla.
Una isla que no había estado allí antes.
El guardián palideció.
—No puede ser...
—¿Qué ocurre?
—El Santuario del Cerezo ha despertado.
Adrián observó la isla emergente.
—¿Y qué significa eso?
El guardián respondió con voz temblorosa.
—Que el verdadero enemigo también ha despertado.
Entonces una figura oscura apareció sobre la isla.
Alta.
Inmóvil.
Esperándolos.
Y cuando abrió los ojos, dos luces doradas atravesaron la oscuridad de la noche.




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