🌸 Bajo los cerezos en flor 🌸
—No... —repitió Elena mientras corría hacia Lucien.
Pequeñas partículas de luz se desprendían de su cuerpo.
Como pétalos llevados por el viento.
El Santuario comenzaba a recuperar su belleza.
Los cerezos florecían.
El lago volvía a la calma.
Pero Elena apenas podía verlo.
Todo lo que veía era a Lucien desapareciendo frente a ella.
—No puede terminar así.
Lucien sonrió suavemente.
—Hace más de cien años te prometí que volvería a encontrarte.
Le tomó las manos.
—Y cumplí mi promesa.
Las lágrimas corrían por las mejillas de Elena.
—No quiero perderte.
—No me estás perdiendo.
—Sí lo estoy.
Lucien negó con la cabeza.
—Me regalaste algo que jamás pensé recuperar.
—¿Qué?
—La paz.
Durante un siglo había vivido atrapado entre la culpa, el dolor y la espera.
Ahora todo eso había terminado.
Elena apoyó la frente contra la de él.
—No es suficiente.
—Lo sé.
Por un momento ninguno habló.
El mundo parecía haberse detenido solo para ellos.
Entonces el Corazón del Cerezo, ahora restaurado, comenzó a emitir una luz dorada.
Una voz suave llenó el Santuario.
—El sacrificio ha sido aceptado.
Todos levantaron la vista.
La luz envolvió a Elena y a Lucien.
—Pero el amor que desafía al tiempo merece una segunda oportunidad.
El guardián abrió los ojos con asombro.
Adrián sonrió por primera vez en mucho tiempo.
Las partículas que abandonaban el cuerpo de Lucien comenzaron a regresar.
Poco a poco.
Como estrellas volviendo al cielo.
—¿Qué está pasando? —susurró Elena.
La luz brilló aún más.
Y entonces Lucien dejó de desvanecerse.
Su cuerpo recuperó forma.
Su corazón volvió a latir.
El silencio se rompió con una risa incrédula de Elena.
—¿Es real?
Lucien también parecía sorprendido.
—Creo que sí.
Ella lo abrazó con todas sus fuerzas.
Y por primera vez en más de cien años, ninguno de los dos tuvo que despedirse.
🌸🌸🌸
Meses después...
La primavera había regresado.
El lago estaba cubierto de pétalos.
El Santuario permanecía oculto y protegido.
La Orden del Cerezo había desaparecido para siempre.
Y en su lugar nació algo nuevo.
Un grupo dedicado a proteger el equilibrio, no a controlarlo.
Adrián se convirtió en su primer guardián.
Y Elena...
Elena eligió algo mucho más sencillo.
Vivir.
Una tarde caminó junto a Lucien bajo los cerezos en flor.
Exactamente donde todo había comenzado.
—¿Sabes? —dijo ella sonriendo—. Después de todo lo que vivimos, esperaba un final más complicado.
Lucien tomó su mano.
—A veces los finales felices son los más difíciles de conseguir.
Los pétalos danzaron alrededor de ellos.
El sol brilló sobre el lago.
Y por primera vez, ni el pasado ni el futuro importaban.
Solo aquel instante.
Solo ellos.
Solo los cerezos en flor.
Fin 🌸📖✨
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