Bajo mi protección

TIEMPO, AMOR Y ESTABILIDAD

El tiempo no había pasado en balde. Ya no eran los niños asustados ni los adolescentes rebeldes de primero semestre. Ahora, en el séptimo semestre, Gael y Teo eran la pareja más sólida y admirada de todo el instituto.
Habían crecido, habían madurado y, sobre todo, habían aprendido a funcionar como uno solo.
Gael seguía siendo intenso, seguía teniendo ese TDAH que lo hacía moverse a mil por hora y esa furia que asustaba a cualquiera... pero su mirada ya no estaba vacía. Estaba llena de Teo. Y Teo, por su parte, ya no temblaba. Era seguro, hermoso, y hablaba cuando quería, con una voz que tenía el poder de detener guerras.
Todo era paz. Todo era felicidad.
NAVIDAD: LA PRIMERA EN FAMILIA
Ese año, la navidad se celebró en la casa de Gael. No hubo reglas estrictas, no hubo terapeutas, solo ellos dos y el calor del hogar.
La casa estaba decorada con luces cálidas. Teo estaba sentado en el suelo, frente al árbol, colocando las esferas con delicadeza. Gael llegó por detrás y lo envolvió en un abrazo de oso, enterrando su rostro en el cuello ajeno.
—Feliz navidad, mi vida —murmuró Gael contra su piel.
—Feliz navidad, Gael —respondió Teo, girándose para besarlo suavemente.
Se sentaron frente al fuego. Gael le entregó una caja grande y pesada. Teo la abrió con cuidado: era un set de pinturas profesionales, carísimas, y un cuaderno especial hecho a mano.
—Para que sigas creando belleza —dijo Gael, observándolo con adoración.
Y luego Teo le dio a él un paquete pequeño. Gael lo abrió y encontró una pulsera de cuero gruesa, con una medalla grabada que decía: "Teo = Paz".
Gael se la puso de inmediato y nunca se la quitó.
—Ahora llevo mi calma siempre conmigo —sonrió el mayor, y lo besó con toda la ternura que su cuerpo violento podía albergar.
Esa noche durmieron abrazados, sabiendo que tenían un futuro.
LOS CUMPLEAÑOS: JUNTOS SIEMPRE
Pasaron los años y sus cumpleaños siempre se celebraban juntos, porque para ellos, nacer tuvo sentido solo cuando se conocieron.
El cumple de Teo:
Gael organizó todo. Llenó su habitación de flores y globos (aunque Donovan se quejó del desorden después 😂). Le cantó, no con voz bonita, sino con el alma.
—Eres lo mejor que me pasó, rubio. Cada año que pasa te amo más fuerte. Teo sonrió y le dio un beso que lo dejó sin aire.
El cumple de Gael:
Teo le regaló un dibujo enorme, una obra de arte donde estaban los dos, bajo un cielo estrellado. Decía abajo: "Mi caos favorito".
Gael lloró. Sí, el chico fuerte y rudo lloró al verlo, porque nadie nunca lo había amado con tanta pureza.
VACACIONES: SOLO ELLOS DOS
Fueron a la playa o a una casa de descanso. Momentos donde no había clases, no había trastornos, solo eran dos chicos jóvenes enamorados.
Había escenas de Gael cargando a Teo al hombro corriendo hacia el mar, riendo a carcajadas, sin miedo a ser juzgados. O tardes enteras en la cama, hablando de todo y de nada, dándose cariño despacio, disfrutando cada caricia como si fuera la primera.
—¿Sabes? —dijo Teo una tarde, recargado en el pecho de Gael—. Antes tenía miedo de todo. Ahora... mi único miedo es perderte.
Gael lo apretó contra sí, marcando propiedad incluso en el silencio.
—Eso nunca va a pasar. Estamos atados, Teo. De aquí hasta la muerte y más allá —afirmó Gael con firmeza—. Eres mi esposa, mi compañero, mi todo.
LA VIDA EN SHŌGAI AHORA
Ya estaban en el último año. Las dinámicas con los amigos seguían igual, pero más maduras:
- Zeke seguía pegado a Teo como una lapa, todavía creyendo que es su ángel, pero ya aceptó perfectamente que Gael es el "Guerrero Jefe". Ahora caminan los tres: Teo en medio, Zeke agarrado de un brazo y Gael del otro. Gael lo odia un poco menos... pero sigue vigilante.

- Lesly y Donovan siguen siendo los mejores amigos. Lesly sigue viajando a otros mundos y Donovan sigue organizando todo, pero son inseparables.

- Dilan y Gael siguen siendo la dupla explosiva, pero ahora son responsables, lideran grupos y ya nadie se les acerca a molestar.
Se veían tan bien juntos. Eran la prueba viviente de que dos mentes rotas pueden encajar perfectamente para formar algo entero y hermoso.
Caminaban por los pasillos del séptimo semestre, mano en mano, con la frente en alto, seguros de su amor.
—Poco tiempo y nos graduamos —dijo Teo, mirando los edificios que ya eran su hogar.
—Y después... para siempre —respondió Gael, besando su mano—. Nadie ni nada nos va a separar.
Y ellos creían eso. Creían que su amor era invencible.
Pero... el destino siempre guarda sorpresas. Y la tormenta estaba por llegar desde donde menos lo esperaban: La familia.
FIN DEL CAPÍTULO 12




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