Bajo su Fragancia

Capítulo 1: El Piso 50

El aroma a café quemado y papel viejo era el refugio de Leo. En el sótano de Volkov Industries, nadie se fijaba en él. Era un omega común, uno que cumplía con su turno y regresaba a casa en silencio.

​—Leo, necesito que lleves estos balances originales a la oficina del Sr. Volkov. Ahora —dijo su jefa, dejando caer una pesada carpeta sobre su escritorio.

​A Leo se le detuvo el corazón. El piso 50 era territorio prohibido. Se ajustó el cuello de la camisa, asegurándose de que el parche inhibidor estuviera bien pegado tras su oreja, y caminó hacia el ascensor.

​Cuando las puertas se abrieron, no esperaba encontrarlo allí.

Aiden Volkov estaba de pie, revisando su tableta. Vestía un traje a medida que gritaba poder. Su sola presencia llenaba el espacio, cargando el aire con una feromona de madera de cedro y cuero tan intensa que a Leo le temblaron las rodillas.

​Leo entró tímidamente. El ascensor comenzó a subir.

Piso 10... 20...

​De repente, un sacudón violento hizo que las luces parpadearan. El ascensor se detuvo en seco.

​—Maldita sea —gruñó Volkov. Su voz era profunda, una vibración que Leo sintió directamente en el pecho.

​El silencio que siguió fue peor que el ruido. En ese espacio cerrado, el calor comenzó a subir. Leo sintió una gota de sudor correr por su nuca. Y entonces, lo supo: el pánico estaba acelerando su metabolismo. El parche inhibidor no estaba diseñado para situaciones de alto estrés.

​Un hilo de aroma dulce, como vainilla pura, comenzó a filtrarse en el aire.

​Aiden Volkov levantó la vista de su tableta. Sus ojos, antes fríos y grises, se tornaron oscuros. Sus fosas nasales se dilataron.

​—¿Qué es ese olor? —preguntó Aiden, dando un paso hacia Leo.

​Leo retrocedió hasta chocar con la pared de acero. —No es nada, señor... es solo... el aire acondicionado.

​Aiden se acercó más, invadiendo el espacio personal de Leo. Colocó una mano sobre la pared, atrapándolo. El alfa en él estaba rugiendo.

​—No mientas —susurró Aiden, inclinándose hacia el cuello de Leo—. Eres tú.




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