Aiden tenía a Leo atrapado bajo las sábanas, en medio de su "castigo" por la broma de la espuma rosa, cuando el intercomunicador de la puerta principal empezó a sonar con insistencia.
—Ignóralo —gruñó Aiden, enterrando su rostro en el cuello de Leo, inhalando su aroma—. No espero a nadie hasta dentro de dos horas.
—Aiden, alguien está tocando muy fuerte —dijo Leo, intentando recuperar el aliento.
De repente, una voz femenina y muy animada se escuchó a través del sistema de altavoces de la entrada:
—¡Leo! ¡Sé que estás ahí! El guardaespaldas me dejó subir porque dije que era una emergencia de vida o muerte... ¡y porque soy tu hermana!
Leo se puso pálido. —Chloe.
Aiden soltó un suspiro de frustración, apoyando la frente contra la de Leo. —Tu hermana tiene un sentido de la oportunidad pésimo.
—¡Tengo que abrirle! —Leo empujó a Aiden y, esta vez, el Alfa lo dejó ir, aunque no sin antes darle un último beso posesivo.
Leo se puso rápidamente una bata de seda de Aiden (que le arrastraba por el suelo) y corrió hacia la sala. Cuando abrió la puerta, Chloe entró como un torbellino. Se veía radiante; las mejillas sonrosadas y el brillo en sus ojos demostraban que el tratamiento que Aiden había pagado estaba funcionando de maravilla.
—¡Leo! No podía esperar más, tenía que verte en tu nuevo... —Chloe se detuvo en seco. Sus fosas nasales se dilataron—. Vaya... hueles... hueles muchísimo a Alfa.
Leo se puso rojo como un tomate, ajustándose el cuello de la bata para ocultar la marca fresca. —Hola, Chloe. Sí, es que... el apartamento es pequeño y el Sr. Volkov...
—¿El Sr. Volkov está aquí? —preguntó ella con curiosidad.
—Está aquí —respondió una voz profunda.
Aiden apareció en el pasillo. Se había puesto una camisa negra, pero estaba desabotonada hasta la mitad y su cabello estaba revuelto. No se molestó en ocultar su aura dominante; de hecho, rodeó la cintura de Leo con el brazo y lo pegó a su costado frente a su hermana.
Chloe abrió mucho los ojos, mirando de Aiden a Leo, y luego a la marca que asomaba bajo la bata de su hermano.
—Así que... —dijo Chloe, cruzándose de brazos con una sonrisa pícara—. ¿El "ascenso" era este? ¿Pasaste de archivero a ser el Omega del hombre más poderoso de la ciudad?
—Chloe, es complicado... —empezó Leo.
—No es complicado —intervino Aiden, mirando a Chloe con respeto pero con firmeza—. Tu hermano es mi compañero. No es solo un empleado, y no es un capricho. Todo lo que es mío, ahora es suyo. Incluida tu salud y tu seguridad.
Chloe suavizó su expresión. Se acercó a Leo y le tomó las manos. —Solo quería asegurarme de que estabas bien, Leo. Sabes que siempre hemos estado solos contra el mundo. Si este Alfa te cuida... entonces yo también lo acepto.
Aiden asintió solemnemente. —Lo hará.
—Genial —dijo Chloe, rompiendo la tensión con una risa—. Porque el guardaespaldas de abajo es muy guapo y me preguntaba si Aiden podría darme su número. Si vamos a ser familia, hay que empezar con los favores, ¿no?
Leo se tapó la cara con las manos, avergonzado, mientras Aiden soltaba una carcajada.
Editado: 22.01.2026