Bajo su sombra

La jaula dorada

La mansión era enorme.
Elegante.
Pero Aylin no veía lujo.
Veía una jaula.
—Te quedarás aquí —dijo Kaan.
—¿Qué? ¡No!
—Es lo único que te mantiene viva.
—No soy tu prisionera.
Kaan la miró fijamente.
—No.
Pausa.
—Pero tampoco eres libre.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.