—¿Quién te llamaba? —preguntó Aylin.
—No es asunto tuyo.
—¡Sí lo es!
Silencio.
Kaan suspiró.
—Ese sobre… tiene nombres. Gente poderosa.
Aylin tragó saliva.
—¿Y ahora me quieren matar?
—Sí.
Directo.
—Pero hay más.
Kaan se acercó.
—Alguien te eligió.
—¿Por qué?
Silencio.
—Mi padre… —susurró Aylin— desapareció hace años.
Kaan se tensó.
—Entonces esto no es casualidad.