El silencio entre ellos era distinto.
Roto.
Pero fuerte.
—No confío en ti —dijo Aylin.
—Lo sé.
—Pero sigo aquí.
Kaan la miró.
—Entonces aún no está todo perdido.
Aylin recordó.
—Mi padre dijo algo… “ve donde empezó todo”.
Silencio.
—Un café —susurró— en Estambul.
Kaan asintió.
—Entonces iremos.
Juntos.