Balance

4. "Reencuentros"

El grito resuena en todo el sitio, como si se tratara del hueco en un sitio vacío. Trato de aferrar mis dedos al pasto del suelo, mientras veo todo con nerviosismo, hay silencio pero no en mi, no en mis latidos, no en mi mente, no en mi respiración, otra vez no se que paso.

Examino mi cuerpo tratando de encontrar alguna gota roja y no la encuentro, mi pecho se alivia por un momento al confirmarme que nada "malo" ha pasado, o eso quiero creer.

Cuando me siento un poco menos ansioso procedo a analizar lo que está frente a mi, debe ser un estilo de roca muy única si me lo pregunto, y la verdad es que tiene una forma muy peculiar. Analizo el alrededor de la montaña, con una forma y silueta de un cuerpo que solo una criatura podría tener: los dragones mayores pero...ellos ya no existen ¿No? y su guarida es un completo chiste para meterle curiosidad a los niños. Nadie sabe dónde está su cementerio, se cree que murieron en las batallas incesables de los reinos.

"¿Eres estúpido?"

— ¿¡Quien dijo eso!? —Grito de golpe viendo hacia todo tipo de lugares.

— ¿¡Quien eres!? —Escucho a un fondo, enfoco mi vista y logro ver a una chica pelirroja con espada yendo directamente hacia mi.

"Querida"

—¿¡Qué dijiste!? —Grito de golpe, ella corre hacia mí y yo camino de espaldas hasta llegar a un árbol, levanto las manos en señal de rendición.

—Volveré a preguntar ¿Quién eres tú? —Amenaza ella, llegando frente a mi mientras apunta la punta de su espada en mi pecho.

Ro-Rowan...simplemente soy un asistente de la reina... —Titubeo, tratando de cerrar los ojos por el miedo.

—¡Mentiroso! ¡Mi madre no tiene un hombre como asistente! —Me quedo en blanco al escucharla, ella es la que está chiflada. La punta afilada empieza a incrustarse en mi corsé. — Habla o morirás aquí mismo por mi mano.

—¡Digo la verdad! —Mencionó con nerviosismo —Soy el simple lacayo de la reina Shuelt

—¿Dijiste la reina Shuelt? —Dice ella, deteniendo el empuje del mango de la espada.

¡S-si!

—¿En dónde estamos justo ahora?

—Me hago esa misma pregunta...no tienes idea de como me la hago —Admito casi a las lágrimas.

—Explícate.

—Estaba terminando mis deberes en mi despacho y me coloque a dormir un ratito y cuando desperté ya estaba aquí. —Inspiro tratando de no llorar como un bebe miedoso. —Solo quiero volver al castillo oscuro y ya. Déjame ir y te prometo que no te volveré a molestar, no busco pelea...

Escucho un rugido de ella pero acto seguido se retira, guardando su espada con rapidez.

—Llévame contigo. —Anuncia ella con seguridad.

—¿Espera, que?

—Que me lleves contigo, Rowan ¿Lo pronuncie bien? —Yo asiento y ella me alza la mano para ayudarme a levantarme, yo con temor la agarro y no disimulo el temblor de mi mano. —Anne, princesa Anne, un gusto, disculpa la espada.

—¿Princesa?

—Exacto, aunque deberías inclinarte pero creo que ya te humille lo suficiente. —Ella sigue. —Por lo que entiendo, llegue al reino oscuro, no se como pero estoy de suerte, ahora necesito que tú me lleves al reino.

—Ahora yo no te creo —Admito con un temblor en la voz.

—No me importa, solo sácame de aquí, lacayo. —La veo con incredulidad, me llevo mi mano al cuello y froto mi mano suave contra la piel de esta, tratando de encontrar las palabras adecuadas y no ser asesinado de golpe.

—Podría tardar ¿lo sabes? No sé ni donde estoy parado... —Ella asiente con paciencia.

—Tarde dos días en llegar aquí, puedo esperar otro día hasta conocer el reino oscuro. Al menos ya conocí a un verdadero nativo de este sitio y no como los que hay en los Burleros.

Yo suspiro y reconozco los Burleros, aquel sitio en el reino de la luz que nos hace método de burla.

—Entonces caminaré donde la intuición me lleve, lamento equivocarme por anticipado.

Ella asiente tranquila y yo camino de manera recta frente a mi, tratando de recordar algo del como llegue a este sitio.

"No la hagas esperar, ve recto."

—¿Tú dijiste eso? —Ella me ve confundida cuando me volteo de golpe, entonces lo entiendo, esa voz es como la que me llama cuando siento que voy a enloquecer, realmente estoy volviéndome loco ¿eh? Esquizofrenia, creo que es algo que escuche antes, debería medicarme o algo por el estilo.

Aunque no pierdo nada en hacerle caso a mi demencia, entonces sigo recto.
Lianas en la tierra, pisadas de lodo muy sospechosas y los pequeños suspiros de Anne me acompañan como si esto no fuera lo suficientemente extraño.

—¿Y la reina Shuelt se encuentra en el castillo en este momento? —Dice ella, rompiendo el silencio incómodo.

—Realmente no lo sé, no sé si llevo días en este sitio o si solo llevo horas desaparecido.

—Bueno, llevo casi tres días desde que me escapé del castillo luminoso. —Suelta ella con naturalidad. —Probablemente deben estar buscándome pero, honestamente espero que no lo hagan tan rápido, aunque no hay manera de atravesar el muro mágico ¿cierto?

—Se supone pero, estás aquí...¡Entonces el reino está en peligro! —Grito de golpe mientras me alejo con sigilo de ella.

—Oh vamos, no te haré nada. —Menciona ella con la confianza más grande que es casi imposible.

—Debo decirle a la reina.

Apresuro mi paso hasta que mis pasos pasan a ser una caminata, a una persecución.

Corro con fuerza, dejando huellas en los charcos de lodos, más de una vez me resbalé en la tierra. Ella sigue gritando que me detenga y corre detrás de mí con una intuición de guerrero, por el momento solo le tengo ventaja por mi torpeza y nerviosismo, si no fuera por ello no tendría ventaja alguna, agradezco tener un corazón lleno de ansiedad en este momento.

—¡No te haré nada! —Sigue insistiendo.

—¡Pero tu gente sí! ¡Asesinaran a mi pueblo! —Anuncio con el corazón en mi garganta.




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