"Rowan" "Rowan" dice una voz que no reconozco pero suena tan cálida y familiar que me hace perder cualquier tipo de miedo que antes pude haber sentido.
"Vamos Rowan, canta conmigo" Dice ella y al fondo escucho una risa de un hombre.
— Mejor dicho recítala, no quiero romperme los oídos — Bromea aquel hombre.
— Los rayos de oscuridad no son motivos de temer, si tú no huyes ellos te cuidaran como un refugio cálido y fiel. — Incluso me trabo en ciertas palabras pero lo reconozco, es la canción de cuna que no dejo de recordar y que no sé de donde la aprendí. — Pero si te escondes, ellos te encontraran y controlarán, por eso es importante saber donde la verdad nace.
Era una canción que en algún punto considere simple, simplona pero le encuentre aquel ritmo y calidez como el de los relatos de libros que hablan de familias reunidas alrededor de una chimenea...aquellos que no son más que un cuento felices para mi alma hueca.
𓂃 ࣪˖ ִֶָ𐀔
Un chasquido digno de madera quemándose es lo primero que escucho al despertar pero me arrincono a aquella esquina con más fuerza cuando siento que nuevamente no soy dueño de mi cuerpo y mi visión es nuevamente roja.
Anne que está frente a la chimenea me ve de reojo, como si ya no le sorprendiera lo que sucede.
— ¿Y ahora qué? ¿Dirás otro piropo barato y medieval? — Escupe ella mientras lleva su mirada nuevamente a unas galletas que lleva en mano.
Pero ¿Piropos? ¿A que se refiere?
Trato de mover mi cuerpo pero este no accede como de costumbre.
"Dile que se ve bonita con la luz de la fogata"
— ¿Qué? ¡No!
Anne me ve de reojo nuevamente con rabia y regresa a las galletas.
"¡Dile que se ve bonita o te mantengo más tiempo sin el control!"
— Me rehúso. — Susurro casi de manera inaudible, mi cabeza por consecuencia empieza a resonar con una fuerza que me hace quejarme.
Siento una mano cálida caer en mi brazo y reconozco a Anne a los minutos porque todo lo escucho con un lejanía de kilómetros al igual que mi vista.
Todo es de un rojo liso, no transparente como el de hace poco y mi cabeza da tantas vueltas que me hace sentir que mi cerebro está a punto de romperse en pedazos.
— ¡Rowan!
Trato de mover la boca para articular una palabra pero es imposible, apenas puedo la punta de mi camiseta con mi mano.
"¡¿Entonces qué decides!?"
Con fuerza trato de responder con mi boca pero es imposible así que solo artículo un débil "Esta bien" en mi mente.
El dolor se detiene lo mínimo para dejarme hablar.
— ¿Sabes lo bien que te hace ver el color de tu cabello frente a la cálida luz de la chimenea? — Suelto con debilidad, ella me suelta sin pensarlo mucho y mi vista empieza a aclararse en segundos al igual que el control de mi cuerpo regresa con rapidez.
— Para que me preocupe. — Menciona ella regresando a la chimenea.
— Anne... — Musito tratando de sentarme.
— ¿Tu familia te habrá seguido?
— Espero que no, porque aún quiero ver más de este sitio. — Dice ella como un niño con un capricho.
— Igualmente no puedes cantar a las esquinas de donde vienes.
— ¿Por qué?
— Porque eres literalmente la hija de los cuales nos arrebataron tanto. ¿No lo entiendes aun? — Digo con pesadez. — Anne, tu familia, tus raíces nos hundieron en pobreza, muerte, depresión, suicidio, muerte e incluso nos dejaron sin monarcas, no tenemos realeza o alguien que vele por nuestro bienestar.
— ¿Y la reina Shuelt? — Refuta incrédula ante mis acusaciones.
— Ella es nuestra reina porque era la única con cargo alto en aquella época, no había nadie que sostuviera la corona, todos los descendientes murieron ese día, por tu familia. — Incluso trato de bajar el tono de mi voz porque al final de cuentas ella no tiene la culpa. — No sabes lo que es ver como los tuyos mueren y que tu no puedas hacer nada, no puedas ni siquiera defenderte de los rebeldes que no mantienen la paz del reino.
— A mi me enseñaron que la reina Shuelt era de sangre de la realeza. — Admite ella buscando mi mirada.
— ¿De qué hablas?
— La reina Shuelt es de la familia de la realeza, ella aun hace trato con el reino de la luz con un tratado de paz que no me han querido enseñar realmente pero consiste en darle algunos diamantes y ella a cambio da un habitante del reino oscuro para estudiar su poder y dejarnos absorberlo. — Ella sigue. —Pero realmente no se que sucede después de eso.
— ¿Por eso mencionaste eso de que la reina es la mejor amiga de tu madre? — Ella asiente haciendo que la sangre se me congele.
"Verdad...la verdad nacerá pronto..."
Me golpeo un poco la cabeza con mis puños y trato de pensar con claridad, es cierto que la reina Shuelt nunca ha sido una reina excepcional, tiene demasiados...demasiados errores que nos hacen dudar pero al final de cuentas en la reina que decidió el rey y nos toca aceptar su último deseo.
Pero esto que Anne confiesa hace que me cuestione realmente si puedo hacer algo al respecto o porque nunca me entere de algo como ello.
— Debo ir a revisar algo... — Digo levantándome de golpe, corriendo a la puerta.
Escucho como Anne me sigue. Y también como aquel libro en la biblioteca me llama nuevamente como la última vez.
Los corredores están simplemente iluminados por las velas y candelabros de aceite. Subo las escaleras y busco la biblioteca con ansiedad.
Un olor peculiar me hace voltear al jardín de infusiones de Josh y antes de pensarlo ya me encuentro caminando a ese sitio, cambiando mi ruta a pesar de como me llama aquel objeto.
Se que Josh podrá ayudarme y entenderme, solo necesito hablar desde donde todos estos síntomas iniciaron y todo lo que ha pasado desde ese día.
— Rowan... —Susurra Anne haciéndome retroceder un paso al ver unas salpicaduras rojas en el pomo de la puerta de vidrio.