Anne no ha parado de perseguirme desde que dejamos a Josh en el cementerio, como una pulga que no desea separarse de mi aunque es más que claro que nos caemos de la patada.
— Puedes irte a cualquier sitio ¿lo sabes, cierto? — Digo tratando de caminar a la biblioteca para estudiar lo que desde un principio iba a hacer.
— Lo sé, pero no confío en ti.
— ¿Uh? ¿Y entonces por qué te mantienes conmigo? — Pregunto viéndola con una mueca de incredulidad.
— Ni me preguntes, ni yo lo sé, supongo que te debo una por enseñarme el reino. — Admite ella con el tono arrastrado.
— Pues entonces te enseñaré la biblioteca y más te vale que te guste leer porque pasaré ahí mi día.
Ella suspira.
— Soy culta aunque no lo parezca.
— Aja. — Menciono rodeando mis ojos mientras abro la puerta de la biblioteca.
— Oye tengo una pregunta para ti, respóndeme por favor. — Yo asiento dándole continuación.
— Mejor no…— Ella se detiene a verme nuevamente al rostro como si estuviera estudiando algo que no entiendo— Ya lo pensé mejor… — Dice ella con un tono nervioso y de inmediato corre al interior del lugar, ignorándome.
— ¿Y entonces para qué me molestas? — Resoplo molesto.
Trato de buscar la sección de la realeza y me asusto cuando no veo ningún libro, la sección está completamente reemplazada por otros escritos.
— ¿Qué? — Digo en voz alta, corriendo a la mesa del bibliotecario.
Este me saluda con tranquilidad mientras cierra su libro.
— Buen día señor Ronald…¿Me podría decir dónde están los libros de la familia de la realeza oscura? — Él suspira viéndome con lastima.
— Lo lamento, Rowan. — El sigue — Esos libros se lanzaron al fuego por petición de la reina, repitió una y mil veces de que ya no eran necesarios, me opuse pero ya sabe lo que puede pasar si uno se mete en los planes de su majestad…
Yo asiento llevándome una mano al cuello, tratando de mantener la compostura, no es seguro ir a presentarme frente a ella sabiendo lo molesta que aun debe estar conmigo si no me ha buscado todavía.
— ¿Sucede algo?
“Dile que no”
— No, nada. — Menciono con rapidez, aunque sintiéndome incomodo por hacerle caso a mi locura.
Ella regresa a su lectura en un rincón mientras yo decido pudrirme en una esquina donde no me vea para leer lo primero que encuentro para distraer mi mente.
“¿Y no piensas ir a darle su merecido? La familia real oscura nunca debe ser humillada, ni mucho menos por una traidora”
Hago caso omiso tratando de concentrarme en el texto del libro que trato leer.
“¡Préstame atención cuando te hablo!”
Mi respiración se corta cuando siento aquella opresión en mi cabeza y pecho de sentimiento familiar, me golpeo el pecho con continuidad, tratando de respirar con normalidad.
— Ya…ya… — Susurro hasta que se detiene con rapidez.
“¿Y entonces?”
— No lo haré, no es sensato irle a reclamar por algo como eso… — Mascullo tratando de que ni Anne me escuche, posiblemente creería que realmente me volví loco, aunque yo creo que ya lo estoy.
“Realmente eres un gallina.” “Incluso el que asesinó a Josh sigue suelto, por tu culpa”
Aprieto mi puño tratando de controlar mi rabia.
“Gallina…Rowan es una gallina” Menciona aquella cosa en mi mente con una risa que empeora mi humor.
“Rowan…Josh está muerto porque eres tan inútil que no puedes ni defenderte de tu propia mente”
— Ya basta… — Menciono tratando de no romper en llanto.
“Rowan…¿Vivir es muy difícil, cierto?” “¿Y si mejor duermes?”
Yo asiento haciéndome un ovillo que aquella esquina, tratando de esconder mi rostro en aquel libro aunque las lágrimas no tardan en salir, impidiendo quedarme dormido con rapidez.
𓂃 ࣪˖ ִֶָ𐀔
Rowan
Tiro el libro a la primera que despierto, realmente me costo mucho hacer que ese idiota se durmiera, su llanto hizo que esto se hiciera con mas lentitud.
Me levanto y Anne se sobresalta al verme, como hace poco en aquel callejón…me veía con tanto horror que me fue imposible no quebrarme en dos.
— Tienes los ojos rojos…otra vez…
Realmente no puedo fingir seriedad cuando estoy frente a ella.
— Oh sí…es una…enfermedad… — Miento tratando de salir del sitio lo más rápido que puedo pero realmente es como en el pasado, me sigue a cualquier sitio, nunca creí que esto seria mi maldición.
— ¿A dónde vas? ¿No dijiste que te quedarías todo el día en la biblioteca? — Pregunta ella acercándose a mi lado.
— A un sitio en mente, quédate aquí. — Digo con sequedad, caminando a la salida.
— Pero quiero ir. — Refunfuña.
— Necesito tiempo a solas. — Ella da un paso hacia atrás y suspira aceptándolo, realmente es bueno cuando la gente está en este luto ¿no?
Camino al jardín de Josh y recojo un par de semillas de Aphof, aquellas de las cuales los dragones amaban en su época y bueno el uso humano es para ayudar a mantener saludables a los mortales cuando están en coma o esas cosas, eso es lo que recuerdo de ese tal Josh.
Llevo algunas semillas a mi boca y agradezco que tengan el mismo sabor que en aquella época, eso significa que le gustaran a los dragones.
Tendrán un sabor agradable en la boca cuando tengan que despertar, y así seguirán mis órdenes sin refunfuñar tanto.
Camino hacia el establo y como hace días, ellas resoplan y se mantienen obedientes a cualquiera de mis movimientos, volteo a ver a una esquina y encuentro al caballo de la última vez, resulta que si regreso sano y salvo, significa que la tierra aún es fértil en aquella zona.
— ¿Con qué regresaste, eh? — Le digo acercándome.