Balance

10. El primer trato

Al despertarme lo único que veo es la cara enorme y zanahoria de Anne, como si fuese un recordatorio de que ya no tengo espacio personal.

— Quítate. — Ella refunfuña y decide sentarse a mi lado. — ¿Y tu no sabes que es el espacio personal? ¿Acaso te lo enseñan en tu reino? — Menciono tratando de volver a mi lectura aunque el libro está al revés.

— Oh sí, lo conozco muy bien, lo que sucede es que realmente eres muy curioso Rowan.

— ¿Curioso yo? — Digo viendo hacia atrás.

— Por la fregada Rowan, estas en una esquina ¿Quién estaría detrás de ti? ¿Acaso conozco a otro Rowan? Eres el único menso con ese nombre por aquí.

— Solo vete. — Susurro tratando de volver a mi lectura pero ella insiste en molestar.

— ¿Cuál es la historia de tus padres?

— ¿Para qué? ¿Para que lo coloques como nueva obra en los burleros? No, gracias. — Confieso haciendo caso omiso a sus ojos de perro.

— Me parece muy bajo que creas que soy capaz de hacer algo como eso…

— Cualquiera que sea del reino de la luz no merece respeto.

— ¿Entonces por qué me tratas con tanta igualdad? — Menciona ella con un tono tan bajo que me hace estremecer cada pensamiento.

— No lo sé, Anne. Solo me nace y ya pero por mi te echara a patadas justo ahora. — Ella acorta nuestra distancia, acercando nuestros rostros entre sí, haciéndome sudar frío mientras me arrincono en mi esquina.

— ¿Y entonces por qué no lo haces? ¿Por qué no me echas? ¿Por qué no me golpeas como tanto proclamas? — Sigue susurrando ella con aquel tonito.

— Por que…se lo que se siente no encajar o ser golpeado sin razón, por ello no lo hago, no quiero que sientas algo como eso.

— Mientes Rowan, tienes razones para golpearme ¿no? Yo soy la hija de los que provocaron tanto desastre en tu reino, yo merezco ser incluso asesinada sólo por estas pisando tierras de luz ¿Lo entiendes? — Ella hace una pausa para ver mis ojos con atención. — Incluso me callaste en aquella enfermería para que la gente no se me echara encima ¿cierto?

Trato de deshacerme de su cercanía pero es imposible, me tiene acorralado.

— Anne, por favor, no se ni porque lo hago y te juro que estos días no se ni que me pasa, te pido piedad, déjame ir o al menos aléjate hasta donde ya no sienta tu aroma o tu aliento, cualquiera de esas opciones me sirve.

“¡No dejes que se aleje!”

Mi mano se instala de golpe en su brazo cuando está a punto de alejarse, ni siquiera lo pensé, ni siquiera lo formule como orden, solo sucedió.

— ¡Ahí están otra vez! ¡Lo sabía! — Menciona ella sin dejar de ver mis ojos, haciéndome sentir nuevamente confundido.

— Perdón, no sé por qué hice eso. — Susurro soltándola de golpe mientras arremango las mangas anchas de mi túnica.

“Oh vamos, eres un patético”

— ¡No lo soy! — Digo de un solo.

Anne por consecuencia me agarra la garganta de golpe con su mano y me arrincona en la esquina nuevamente, haciendo que me golpeé la nuca él un golpe sordo.

Muevo mis manos a su brazo, tratando de pedir piedad pero ella no aprieta realmente con fuerza mi garganta, solo me observa con curiosidad y demasiada…intensidad.

An…Anne… — Ruego entre susurros ahogados.

Realmente me siento tan cansado mentalmente que solo me rindo, dejando caer mis brazos, aceptando mi muerte si es que esta ya se avecina.

— Mátame…hazlo…ya…déjame reunirme con Josh…te lo ruego.

Seguido por mi petición ella me suelta sin rechistar, dejando que mi cabeza se deslice.

— ¿Realmente solo así? — Señala ella con un tono molesto — ¿Te rindes tan fácilmente ante un contrincante? Realmente eres un debilucho gallina.

— Lo sé, me lo han dicho tanto que creo que me lo tatuaré aunque me produzca una infección. — Acepto tratando de levantarme. — Así fui criado, Anne, no fui criado entre sonrisas y amor como tu o como muchos en este reino, por culpa de tus padres.

Dejo el libro en su lugar y dejo a Anne en el suelo con lo que le dije, no me importa en este momento si le hirió, solo que me he mostrado tan vulnerable en tan poco tiempo frente a ella que creo que ya tocamos la línea estipulada para mantener una relación tranquila.

Un ser de luz nunca podría mezclarse con la oscuridad, no cuando uno de los dos lados siempre será más fuerte que el otro. El lado débil terminaría siendo consumido por el fuerte, no hay balance entre ambos y nunca lo ha habido y ya nunca lo habrá.

El reino oscuro solo espera el ultimo día, el ultimo día donde demos nuestro último aliento de vida para poder descansar y reunirnos con todos nuestros hermanos.

Y quién sabe, quizá me reencuentre con aquellos padres de los que no sé nada.
¿Ellos me abrazarían? ¿Me dirían que hice bien? ¿Habré vivido una vida de la que se sientan orgullosos o me conocerán como Rowan el gallina?

En este momento extraño demasiado a Josh, extraño sus golpes leves en mi espalda u hombro o aquellos chistes que lanzaba para tratar de aligerar el ambiente cuando sanaba alguna de mis heridas, aunque lo que más me duele es que nunca pude admitir que lo veía como un amigo y él tampoco nunca lo hizo, creo que lo asumimos y decidimos no decirlo por orgullo o por cualquier otra cosa.

Lo que sea, espero decirle lo que lo aprecie en vida cuando me reúna con él. Espero que él también me trate con el mismo cariño que yo.

Abro la puerta de mi habitación para fundirme en mi cama, tratando de ahogar todos mis malos pensamientos. Justo en este momento siento la muerte de Josh, como tanto lo quería negar pero si, me hace falta y tengo miedo de incluso olvidarme él como olía, con aquellas notas de menta y medicina amarga o incluso su voz ronca que se volvía afónica cuando le daba un resfriado.

Trato de cerrar los ojos para lograr quedarme dormido pero lo único que logro al hacerlo es aquel recuerdo nítido el día que Shuelt me prohibió pelear, ese sentimiento tan impropio de mí me lleno, no se si fue por la adrenalina de joven pero…ese día realmente no fui yo y Josh lo sabía.




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