Balance

11. El recuerdo

— Vamos Rowan, levántate cariño…

Me encuentro en una habitación como las del castillo, los mismos muebles, incluso parece que es donde ahora es el cuarto de la reina por la posición de la ventana pero solo puede ser una coincidencia.

Miro a una mujer con cabello larguísimo y rizado frente a una cuna donde supongo que es donde me encuentro.

Camino a la cuna y al verme tan pequeño y pacifico me hace sentir extraño pero de alguna manera a salvo por primera vez en mi vida.

— Eres un dormilón ¿verdad?

Cuando levanto mi mirada y la veo casi me lanzo a la ventana abierta por la impresión que me dio. ¿Es ella realmente la reina Nybett o solo soy yo con una muy, muy mala vista?

Ama…Ma-ma… — Balbuceo buscando uno de sus mechones de cabello cuando ella me carga.

Una lágrima rueda por mi mejilla ante la escena, la cercanía con la que me abraza y carga me hace sentir solo al igual como me habla, con aquel tono tan cariñoso que pareciera que es para no romperme, que cualquier grito podría destrozarme en pedazos.

¿Realmente ella es mi mama? ¿Pero es la reina? Ese día…no…todos murieron, todos…incluso primos o abuelos en el castillo…todos fallecieron ese día…todos los del linaje oscuro de la realeza fallecieron ¿o no?.

Unos pasos se apresuran por las escaleras hasta que llega aquel tono autoritario pero tan sereno y tranquilo que me desconcierta.

Unas manos rodearon la cintura de la reina y me sorprendí al ver la diferencia de alturas, es el rey y literalmente le llega al hombro de la reina.

— ¿Y Rowan? ¿Ya desayuno? — Menciona con una sonrisa mientras acariciaba mi cabello.

— No, es un dormilón.

— Bueno, al menos salió igual que su madre. — Bufa él, haciendo que ella ría mientras resopla. Me imagino que aguantando el lanzarle un golpe. — Mira Rowan, di: Papá, Pa-pa.

Yo simplemente rio balbuceando mientras los veo con atención.

Recargo mi cuerpo en un sillón al lado de la ventana y veo la escena ante mí, tan conmovedora y de cuento. Y si, no me creo y no entiendo porque serían mis papas pero no quiero desperdiciar mi tiempo en eso, me siento bien aquí. Aunque sea solo observándolos desde lejos.

— Cariño… — Susurra el rey con un tono preocupado, haciendo que ella enfoque su mirada en él. — Hay rumores de que el reino de la luz pueda atacar hoy…

— Rogelio, no hables de eso frente a Rowan…

— Pero…Nybett…tenemos que seguir el plan si algo sucede con nosotros y el reino.

— No quiero ¿de acuerdo? — Dice ella casi con la voz apunto de romperse. — Es nuestro hijo, Elio…y quiero estar en cada uno de sus cumpleaños, quiero leerle un cuento todos los cuentos posibles en las noches antes de dormir, quiero verlo correr o que me diga que nos hizo un dibujo…. — Ella hace una pausa para ser abrazada por el Rey, el cual deposita un beso en su frente y en mi cabeza pequeñita. — Tengo miedo…no quiero dejarlo solo…no confío realmente en la Generala Shuelt.

— Pero yo si cariño…y si…también tengo mucho miedo y comprendo que al ser su madre lo sientes mas que yo y es por ello que te ruego me perdones por parecer que pienso más en el reino y no en nuestro hijo….

— Lo sé…lo comprendo pero ¿Al menos podríamos dejarle una carta por si algo sucede…? — Susurra ella a punto de las lágrimas. El rey asiente y deposita un beso en su hombro.

“¿Quisieras ver lo que realmente sucedió ese día”

— Muéstrame.

Me levanto de golpe y la escena cambia por completo, llevándonos al centro del reino, todo completamente destrozado pero en el suelo se encuentra el rey y en otra esquina la reina, ambos casi al borde de la muerte, Shuelt a su lado mientras él le susurra algo.

Me acerco lo suficiente hasta que lo escucho:

—Generala Shuelt. —tosió. —Protege a toda costa a Rowan y prepáralo hasta que esté listo para la corona. —Y esas palabras fueron las últimas del Rey Oscuro o eso creí cuando lo vi arrastrarse con esfuerzo hasta llegar a la reina.

Mis piernas tiemblan y las lágrimas son imposibles de esconder, el acaricia su rostro y casi en su último aliento lo dice:

— Perdóname por no darte la familia que tanto soñabas cariño mío…

Y si…esas fueron las últimas palabras del rey a su reina, unas llenas de amor no necesariamente de deber…

Y entonces las palabras del rey resuenan en mi mente, las cartas llegan a mi, y entonces realmente lo creo.

— ¿Entonces yo soy realmente hijo de ellos?

“Exactamente, ya empiezas a pensar.”

— ¿Entonces qué sucedió? ¿Shuelt los traicionó? — Menciono incrédulo, tratando de asimilar el presente con el pasado.

“La reina Nybett siempre acertó al desconfiar de ella, resulta que Shuelt estaba muy desesperada por poder pero cuando vio que la corona no daba nada más que estatus se rindió…haciéndola quien es hoy”.

— ¿Y las cartas?

“Estabas en el sótano, en la bóveda para ser específico, las cartas deberían seguir ahí.”

— ¿Y aquella canción de cuna? Si solo tenia un año cuando fallecieron.

La voz incluso se parte en risa.

"Si, esa horrenda canción. El niño que escuchas eres tu solo que...lo terminaste de aprender en un sueño donde los recordabas vagamente, tus padres lo cantaban todos los días así que básicamente tu solo lo imaginaste. Pero admito que yo tuve que ver un poco en ello."

— Pero no recordaré esto…¿Qué sentido tiene saberlo? — Menciono al ver los cuerpos de mis… padres.

“Pero lo recordarás en el momento indicado, y ahora despierta, y Rowan, no olvides que me debes el beso con Anne, si no pagas te esperará un peor destino que perder el control”.




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