LAS COSAS COMIENZAN A TOMAR OTRO TONO
No, no, no… no puede ser, no puede ser. Se dijo con la respiración cortada por un llanto que no podía dejar escapar. Tuvo la impresión de que el piso sobre el que caminaba se estaba desmoronando. Y de la nada esa sensación que tuvo cuando fue dejada en el internado, regresó con más fuerza que nunca.
Buscó desesperada un lugar para refugiarse y al ver un aula vacía, entró y se acurrucó en un rincón intentando respirar.
Nuevamente se preguntó si todo no sería más que un mal sueño, una pesadilla de la que pronto despertaría, para luego poder irse de vacaciones a las Maldivas o tomar mimosas mientras recibía un masaje coreano.
Se pellizcó pero en efecto, no era un mal sueño. A su alrededor todo estaba girando a una velocidad impresionante, y cada vez le costaba más respirar.
Ese hombre… no puede ser él.. es imposible… es ridículo, es… Félix. Sollozó al fin, dando paso a un vendaval de lágrimas. De pronto todos los recuerdos comenzaron a inundar su mente, y le fue imposible llorar en silencio.
Estuvo varios minutos llorando sin cesar. Lo que más quería era poder desahogarse sin llamar la atención de nadie, pero estaba llorando y temblando de una forma tal, que cuando escuchó pasos acercándose, salió corriendo a toda prisa en dirección a su dormitorio.
Sus ojos estaban tan hinchados de llorar que a penas veía por donde iba, cuando llegó, tuvo que pasar varias veces la tarjeta por la cerradura de la puerta para poderla abrir, ya que cada vez que lo hacía, se le caía de las manos.
Al menos Millie no está, odiaría que me vea así y me tenga lástima. Pensó arrojándose sobre la cama para seguir llorando.
En algún momento debió haberse dormido porque cuando abrió los ojos todo estaba oscuro. Le dolía la cabeza como siempre que lloraba sin parar, y al encender la luz vio a Millie sentada a su lado y se sobresaltó.
-Dime que es un mal sueño.
-¡Elo! Dijo frotándole el brazo.
-¡Es que no puede ser!. Tu viste lo mismo que yo, y ese hombre... él… no puede ser…
-Es Félix. Esta muy cambiado pero es él. Me di cuenta cuando al verme hizo una pausa incómoda para luego pasar a presentarse, tu no te enteraste porque llegaste tarde.
-¡Por eso conocía tu nombre!
-¡Ayy Elo!, ¿qué vas a hacer ahora?
-No sé.
-Quizás si hablas con él…
-¿Y decirle qué?
-No lo sé, que todo fue un malentendido… sería una mentira pero al menos no perderías la beca.
-¿Tu crees que él sería capaz de… hacerme algo así?
-Si no estuvieras en la situación que estás hasta te diría que te lo mereces.
-¡Millie!
-Es que lo que le hiciste no tiene nombre, y para completar el pastel, no lo reconociste.
-Pero no es mi culpa, parece otra persona… todos esos piercings, vi que también tiene tatuajes en su mano, su cabello… ¡su hermoso cabello pelirrojo ahora es negro!
-¡Y su actitud! Sus ojos destilaban odio- dijo Millie poniendo la misma cara de susto que en la mañana.
-Lo sé, me humilló pidiéndome que juntara las pelotas.
-¡Y no es para menos, lo dejaste por una cartera!.
-Pero no se suponía que se enterara, sabía que no le haría caso a la ofrecida de Lexi y…
-Viste la oportunidad y la tomaste. Me lo repetiste mil veces, pero aún no me convenzo de que hayas sido tan tonta.
Elodie comenzó a llorar nuevamente odiándose internamente por saber que Millie tenía razón y por estar mostrando debilidad.
-Tranquila, pensaremos en algo...- le dijo Millie frotándole el brazo
-Yo ya lo tengo decidido.
-¿Y qué vas a hacer?
-Ir al entrenamiento.
#4835 en Novela romántica
#1376 en Chick lit
romance, adolescentes euforia malas decisiones, drama amor celos dominacion proteccion
Editado: 04.05.2026