NO MIRES AHORA
-¿Practicar?
-Sí, mañana Félix va a deteminar quienes quedan como titulares y suplentes provisorias.
-¿Qué es eso?
-Las que juegan y las que se quedan en el banco de reserva.
-Ahhh.
-No leíste nada de nada ¿verdad?. Ni quiera miraste un partido de fútbol en tu vida, ¿no es así?
-Claro que si, muchas veces- exclamó tocándose la nariz.
-¡No entiendo por que prefieres andar como un alma en pena en vez hablar con él! Es evidente que aún sientes cosas por él.
-¿Sentir cosas por él? ¿te has vuelto loca? Exclamó Elodie con una voz chillona que solo le salía cuando se ponía nerviosa.
-Niégalo todo lo que quieras pero cualquiera se da cuenta de lo mucho que te gusta.
-¡Ya déjate de decir locuras!. ¿Quieres ir a entrenar? Vamos, a ver si de esa forma te dejas de decir tonterías.
Elodie se preparó, y en pocos minutos ambas marcharon en dirección a un parque cercano a entrenar. Las palabras de Millie la habían hecho volver en si, y comenzó a practicar pases y trotes hasta que le pareció ver a Félix fumando y de la mano de otra muchacha.
No puede ser, él no fuma y… no se buscaría a otra... ¿o si?. Pensó hasta que luego de mirar nuevamente, se dio cuenta de que en efecto, era él.
Se frenó repentinamente y por un momento no supo que hacer. Pero si en algo era buena, era en aparentar que todo estaba bien. Se dio vuelta, comenzó a sonreír y saludó a unas personas que iban por la acera opuesta.
No los conocía e internamente esperaba que no se le acercaran, pero al menos tenía una excusa para no mirarlo, para hacer de cuenta que no estaba ahí, y que ella tenía amigos por doquier y no precisaba de él.
-¿A quién saludas?
-A mi orgullo que va pasando por allí- exclamó Elodie señalando en dirección a los desconocidos.
-¿De qué hablas?
-No mires ahora pero Félix esta con otra.
-¿Dónde? -preguntó Millie mirando a todos lados.
-Tres y cuarto. ¡Pero no te gires tonta!. Toma tu celular y enciende la cámara.
-¡Ahhh!. Millie le hizo caso y percibió que en efecto, Félix estaba con otra muchacha pero no les quitaba la vista de encima.
-Y tu queriendo que vaya a hablar con ese idiota que se las da de chico rudo sólo porque…
-Calla, calla.
-No me digas que…
-Buenas tardes- dijo él pasando por lado de ellas. No las miró ni se detuvo, siguió camino con esa chica colgada del brazo. La chica por su parte, sí se dio vuelta a mirarlas de arriba a abajo.
-Buenas tardes. Respondió Millie- sorprendida a más no poder.
Elodie no dijo nada, tenía su celular en la mano e hizo de cuenta que no lo había visto. La realidad en cambio, era muy diferente, había notado cada detalle, y le había dolido más de lo que estaba dispuesta a admitir.
-Ufff se consiguió un cartel ambulante de ropa falsificada- gruñó furiosa.
-No es culpa de ella que tu no tengas todos los frijoles en la lata y te hayas rifado a tu novio.
- ¿Por casualidad viste como nos miraba?
-Quizás él le mencionó que tu eres su ex. La tonta que…
-Que lo abandonó por una cartera, si, si, ya lo sé. ¿podrías dejar de repetírmelo?
-Lo haría si no doliera tanto verte sufrir por algo que tiene remedio.
-¿Remedio?
-Sí, ve y habla con él como adulta. Quizás esa muchacha que iba con él sea una amiga…
-Basta Millie, me niego a seguir teniendo esta discusión- exclamó Elodie visiblemente afectada.
Ella podía fingir con todo el mundo menos con Millie. Por un momento intentó sonreír, pero lo único que pudo hacer fue gruñir. El gruñido de un animal herido que se sabe perdedor. Que se da cuenta que mientras estaba entrenando desalineada, sudando por lugares que ni si quiera sabía que podían sudar, la nueva chica no tenía un cabello fuera de lugar, e iba mirando a Félix como si fuera lo mejor que le hubiera pasado después de nacer.
-Mejor sigamos entrenando Mildred- exclamó finalmente luego de apartarse el cabello hacia un lado con un gesto de desdén.
Al día siguiente, Elodie se recogió el cabello y maquilló lo suficiente como para ocultar su palidez natural. Resaltó sus enormes ojos azules con un poco de rimmel en sus pestañas y se puso gloss rosa en los labios.
Si Félix pensaba verla destruida y triste, la conocía menos de lo que creía.
Lucía muy diferente a lo que todos acostumbraban a verla ya que ella si bien se maquillaba todos los días, lo hacía de una forma más limpia y para nada ostentosa. Pero ese día había decidido llamar la atención y en efecto, logró que más de uno se diera vuelta para verla.
Para su sorpresa, ese día tenían público. Un grupo de chicas cuyo único interés era sacarle fotos al nuevo y apuesto entrenador que llevaba puesta una camiseta de manga corta que le marcaba los músculos, y dejaba ver los tatuajes de uno de sus brazos.
-¡Pero si tiene más tinta que un calamar!. Pensó en voz alta, haciendo que algunas de sus compañeras comenzaran a mirarla de forma poco agradable. Para muchas de ellas, Félix era una especie de tótem reverencial al que nadie podía osar criticar.
Maravilloso ahora no solo tengo a esas ex convictas devenidas jugadoras de fútbol mirándome de reojo, sino que él debe haber escuchado lo que dije.
-Buena suerte. Le susurró una voz conocida, era el señor Knight que pronto se alejó.
Elodie le sonrío y fue como si ese panorama gris hubiera cambiado repentinamente.
-A calentar, luego las quiero en fila . Gritó Félix haciendo sonar su silbato.
Elodie comenzó a correr, y tras unos minutos, pasó a hacer estiramientos. Ahí fue cuando notó que el público no solo estaba compuesto por fanáticas de Félix, sino que también había un montón de chicos observándolas y gritándoles cosas.
De la nada, se le vino una idea a la mente, una travesura más digna de una niña pequeña que de una joven universitaria pero aún así, se dejó llevar por el impulso.
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Editado: 04.05.2026