MUCHAS MALAS NOTICIAS
-¿Suplente? ¡Maldito estúpido!- Exclamó Elodie leyendo el mail donde les informaban los resultados sobre las posiciones que les tocarían.
-”Prefiero perder un novio que una cartera” ¿te suena?
-Vete al demonio- dijo Elodie saliendo de la habitación a toda prisa.
Estaba furiosa, pero cada vez que se encontraba con alguien conocido sonreía automáticamente como si su vida fuese perfecta. Lo mismo hacía en las redes, posteando constantemente sobre lo hermosa y que era su vida, y lo afortunada que era.
Si algo sabía hacer era enmascarar sus sentimientos y fingir a base de posteos ostentando las cosas que ya tenía, y haciendo referencia a las que quería. Sabía que nadie con dinero haría algo así ya que en los círculos que ella se movía, la riqueza no se fotografiaba, se dejaba ver.
Sin embargo, estaba desesperada, tanto que dejó públicas sus cuentas y comenzó a tener un flujo de seguidores que nada tenían que ver con su mundo, pero que la hacían sentir la importancia y riqueza que antes no tenía que aparentar.
De todas formas, el engaño solo corría con ciertas personas, las que estaban por fuera de su círculo social. Sus antiguas compañeras de internado no paraban de mirarla y murmurar cada vez que pasaba, y su situación económica ya no era secreto para nadie.
-Ahí va la becada- decían entre risas cada vez que pasaba.
En esos momentos ella solo deseaba desaparecer o poder ser como sus compañeras de equipo y frenarse a darles una lección. El problema era que ella era una muchacha de alcurnia y frente a la gente que pertenecía a las altas esferas de la sociedad, debía fingir, siguiendo de largo a pesar de tener ganas de hacer todo lo contrario.
Su verdadera situación solo se le hizo evidente, cuando unos días atrás decidió ir a una de sus tiendas favoritas para probarse algunos de los modelos exclusivos de la temporada. Como de costumbre, no miró el precio, tenía su tarjeta en mano, y cuando se la entregó a la vendedora, el lector la rechazó.
Al principio no fue evidente para ella que al escuchar el pitido seco del lector, creyó que se trataba de una falla en el aparato.
-No te preocupes, siempre sucede- dijo la vendedora con una sonrisa. Pero al volver intentarlo el resultado fue el mismo.
En ese momento Elodie se dio cuenta de lo que realmente estaba pasando y sintió como si le desplomase el corazón.
La vendedora frunció el ceño pero no dijo nada, no precisaba hacerlo, su cara mirándola lo decía todo.
-Al parecer no tienes fondos- dijo en voz baja pero no lo suficientemente baja como para que otras clientas no lo escucharan.
Elodie se quedó en silencio un segundo, intentando pensar qué hacer o decir. De todas formas el daño ya estaba hecho. Algunas de sus ex compañeras de internado estaban ahí y el murmullo, ruído de perchas y risas lejanas se hizo insoportable.
-¡Pero qué tonta soy! Me olvidé que pasé mis ahorros a otro banco.
-Puedes hacer la transacción con el celular.
-Es muy vergonzoso- dijo Elodie en un tono lo suficientemente alto como para que las otras escucharan- pero no me acuerdo de mi clave. Si fuera rubia, pasaría como cliché. Pero en mi caso, simplemente soy tonta
-Tranquila cariño puede pasar- dijo la vendedora.
-Volveré después- dijo Elodie con su típica sonrisa forzada.
Esa había sido la primera vez que algo así le había sucedido, y la vergüenza que sintió, pocas veces la había sentido en su vida.
De todas formas, lo que menos le preocupaba era ese incidente, sino el hecho de que dependía de una beca y que nada más ni menos que su ex novio era quien tenía su futuro en sus manos.
Estaba derrotada y ni bien salió de los dormitorios y de la vista de los demás, dejó de sonreír. Quería llorar pero temía que alguien pudiera verla por lo que se contentó con sentarse en uno de los bancos de la pista de atletismo para mirar a la nada misma.
Sabía que tenía que presentarse a entrenar en menos de media hora, pero lo que menos quería era tener que enfrentarse a las demás y ver cómo disfrutaban verla en el suelo. Todos disfrutaban verla así, y la verdad, no podía culparlos.
Suspiró y enterró la cara entre sus manos hasta que escuchó a alguien aproximándose en su dirección.
Genial, tengo público. Pensó.
Al levantar la vista vio a Félix parado al lado de ella mirándola sin decir nada, ella se levantó automáticamente buscando irse pero él la detuvo sujetándola por el brazo.
-Tenemos entrenamiento en unos minutos.
-¿Las suplentes también entrenan?- dijo, quitándole la mano.
-Sabes que si.
-No, no lo sé.
-Deberías ponerte a leer el reglamento en vez de estar perdiendo el tiempo.
-Estoy esperando a alguien.
-¿Ah si?, ¿a quién?.
-Eso no es asunto tuyo.
-Es verdad, no es asunto mío, pero tu mal desempeño si lo es.
-¿Mal desempeño o venganza? Preguntó dejando salir al fin la rabia que sentía.
-¿Realmente crees que sería capaz de perjudicarte, solo porque lo nuestro no funcionó?
-No lo sé, últimamente pareces capaz de muchas cosas… Mírate, no puedo creer que te hayas hecho todo eso sólo por que te dejé.
-¿Qué dices? – la miró fijo y luego soltó una risa breve.
-¿Me vas a decir que te hiciste todo eso en el cuerpo porque estabas aburrido?
-Elodie linda... no eres tan importante.
Furiosa, ella salió de allí sin mirarlo, con una ira y dolor que pocas veces había sentido
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Editado: 04.05.2026