Balón de Terciopelo

Capítulo 12

DESPERTARON A UNA GUERRERA

Cómo hizo para llegar al entrenamiento sin derramar una lágrima, y sin comenzar a sentir que le faltaba el aire, solo pudo deberse a un milagro porque en ese momento, lo único que quería era perder el control.

Se sorprendió al ver a Millie en el arco como titular. Cuando se enteró de su resultado salió de la habitación sin siquiera preguntarle cómo le había ido. Dejó de lado las niñerías y fue a felicitarla.

-No sabía que habías sido seleccionada como titular, felicitaciones- le dijo Elodie estrechándole la mano.

-Gracias Elo- respondió Millie sorprendida por su madurez.

-Ya basta de cháchara, hoy vamos a practicar tiros libres- gritó Félix que parecía estar determinado a no dejar pasar por alto nada de lo que ella hiciese.

Elodie lo miró con rabia y se puso a un lado cruzándose de brazos.

-Barrera de cuatro: Hansen, López, Mirabelle y Smith. Myers tú patearás el balón. Dijo Félix haciendo anotaciones en su tablet.

Gab Myers no solo era la mejor jugadora del equipo, también era la muchacha que había tenido la discusión con Elodie por lo que cuando pasó por al lado de ella la pechó intencionalmente.

-¿Estás borracha o solo eres torpe? Gritó Elodie que lo que más quería en ese momento era golpear a alguien. Gab solo le sonrió de la misma forma que Elodie solía hacer con todo el mundo.

-Silencio. Barrera de cuatro dije- gritó Félix

¿Qué demonios será barrera de cuatro? Pensó poniéndose al lado de sus compañeras como alguien que tiene toda la experiencia del mundo, para luego pasar a cubrirse la cara y gritar cuando vio que la pelota venía a toda velocidad en su dirección.

El resto de las jugadoras que ya murmuraban sobre ella, comenzaron a reír y señalarla sin el menor de los pudores. Una de las chicas incluso la filmó riendo a más no poder.

-Basta- gritó Félix- pasemos a 3 tiros cada una sin la barrera. Por orden alfabético, vamos.

Lentamente comenzaron a patear una a una mientras la pobre Millie se tiraba sobre las pelotas como un ahogado sobre un salvavidas. El problema lo tuvo cuando Gab Myers comenzó a patear las pelotas, y no pudo atajar ninguna.

Cuando vino el tiro final, Millie terminó sufriendo un pelotazo en la pierna que la dejó tendida en el suelo llorando de dolor mientras Gab Myers festejaba sin darse por aludida.

-¡Lo hiciste a propósito! Gritó Elodie yendo en su dirección furiosa.

-Gajes del oficio.

-Voy a dejarte sin dientes a ver si dices lo mismo- gritó Elodie intentando darle un puñetazo que solo falló porque Félix la sujetó.

Félix desconocía esta faceta de Elodie, la de defensora de sus amigos y peleadora. Mientras habían estado juntos, ella era la típica muchacha que nunca peleaba con nadie, no levantaba la voz y sonreía siempre.

Su reacción no solo lo sorprendió sino que encendió algo en él que no sabía cómo describir. Una mezcla de rabia y ganas de besarla hasta dejarla sin aliento. A pesar de esto, sacudió la cabeza como quien quiere quitarse un pensamiento molesto y decidió poner orden.

-Myers discúlpate con Richards. Y tú, más te vale que no vuelvas a levantarle la mano a otra de tus compañeras- exclamó Félix.

-Iré a hablar con el Rector…

-Como haces cada vez que te cae mal alguien.

-Hay muchas personas que me caen mal pero solo dos por las que creo, vale la pena ir a hablar- dijo con los ojos inyectados en rabia.

-Lo que vas a hacer es patear penales.

-¿A ver si terminamos de matar a Millie?

-Estoy bien, no fue nada Elo- le dijo Mildred sonriendo.

-Tranquila, ella no va a estar en el arco. Son amigas y…. no quiero favoritismos -dijo él mirando a Elodie.

-Millie no es de las que fallan a propósito para ayudar a sus amigas. La aparente calma de Elodie y ojos chispeantes solo podían significar una cosa: estaba a punto de estallar.

-¿Pero quién va a quedar en mi lugar Félix, es decir, entrenador? Preguntó Millie visiblemente adolorida.

-Dame tus guantes- dijo poniéndoselos- Son un poco pequeños pero no creo precisarlos.

Arrogante asqueroso. ¿Con que quieres atajar los penales no? Voy a patear la pelota tan fuerte que te voy a romper los huesos- Pensó Elodie mirándolo fijo como cazador a la presa.

El resto de las jugadoras comenzaron a murmurar al instante, sacando sus teléfonos celulares prontas para grabar a Elodie cuando fallara.

-Smith, ve a tu puesto y cuando creas que estas lista, patea- dijo Félix .

Elodie colocó la pelota, luego entrecerró los ojos y corrió hasta patearla con todas sus fuerzas. El disparo fue rápido y bajo, como un proyectil envenenado.

Félix reaccionó tarde y cuando quiso detenerlo, el balón ya estaba dentro del arco.

Al ver esto, parpadeó, incrédula mirando a su alrededor, y cuando vio al señor Knight y Millie festejando supo que había logrado meter un penal.

-Otra vez- le gritó él.

No precisó decirlo dos veces, Elodie volvió a patear el balón tan fuerte que salió disparado como un misil. Félix alcanzó a tocarlo… pero el impacto le sacudió la mano hacia atrás antes de que terminara en la red.

Internamente comenzó a maldecir por el dolor pero intentó disimular poniendo cara de fortaleza. Era evidente que ella estaba furiosa y no iba a darle el gusto de que lo viera adolorido.

-Les dije a las muchachas que eras un jugador de elite, y mademoiselle aquí presente te está dejando muy mal parado. Comentó Knight sonriendo como un lobo viejo.

-Merci. Respondió Elodie con una sonrisa.

-Suerte de principiante. La que sigue.

-Me queda un tiro- dijo Elodie.

-¿Crees que puedes meter otro penal?

¿Crees que puedas atajarlo, tonto? Pensó sonriendo de verdad.

-Seguramente- exclamó al fin.

-De acuerdo, si estás tan confiada, patea. Ella lo hizo, y esta vez él lo atajo sin problema.- Como dije, suerte de principiante, la que sigue.




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