SALIDA DE A CUATRO
-Millie, ¿cómo estás? Philippe me pidió que pase por ti. Él ya está en el pub.
-Hola Félix, gracias por venirme a buscar.
-Iremos a recoger a Cindy y luego directo a divertirnos, ¿estás mejor del pelotazo?
-Fue un golpe de nada, en el momento me dolió pero ahora ya casi ni lo siento.
-Tu amiga reaccionó como si hubiese sido ella atajando el penal.
-Félix... Elo es mi amiga, no apruebo lo que hizo contigo, pero la conozco desde que tengo memoria y…
-No tienes que disculparte, sé que no estuviste de acuerdo con lo que hizo, además, eso ya quedó en el pasado.
-¿Estas seguro?
-No vengas tu también con que mi cambio de apariencia se debe a ella. ¿Puedes creer que la muy engreída me dijo eso?
-No me refiero a eso, sino a que… estas siendo duro con ella.
-¿Duro? Preguntó soltando una risa breve.
-Sí duro, ella tiene potencial y tu te estás dejando guiar por lo que pasó entre ustedes.
-¡Yo no me estoy dejando guiar por nada! De hecho, estoy siendo sumamente profesional, cualquier otro en mi posición…
-Ella la está pasando mal.
-Tener problemas de dinero no es pasarla mal Millie.
-¿Lo sabes?
-¿No lo sabe todo el mundo?
-Pero para Elo es diferente, lo único que tuvo toda la vida es dinero y...
¿Lo único que tuvo fue dinero?
¿Qué hay de ti?
¿Qué hay de ese muchacho que corría de un lado a otro por ella?
¿Del chico enamorado al que ella dejaba por placer?
¿De ese pobre infeliz al que torturaba solo para alimentar su ego?
¿Qué hay de ese tonto?
-Creí ver a ese tonto besuqueándose con su nueva novia sentado justo al lado de Elodie el otro día.
Por unos minutos ambos hicieron silencio. Félix tomó un cigarrillo, lo encendió y se puso a fumar sin querer demostrar lo afectado que estaba.
-¡Me dejó por una cartera!. Y luego tuvo el tupé de decirme que prefiere perder un novio a una cartera.
-¿Y lo mejor que se te ocurrió es pavonearte con tu novia frente a ella?
-¿Cómo te sentirías tu si tu novio te apostara por una cartera?
-No estoy defendiendo lo que ella hizo, porque por más que me gustaría que ustedes estuvieran juntos y que hoy fuéramos nosotros cuatro, creo que eso es imposible, y que lo mejor que pueden hacer es tener una charla de adultos. Aclarar lo que sucedió, darse la mano y seguir adelante.
De alguna forma las palabras de Millie hicieron que algo en él se sintiera sumamente incómodo, en especial cuando mencionó que era imposible que regresara con Elodie. Luego de una breve pausa y de tragar saliva le dijo:
-La llamé a mi oficina para aclararle que no quiero malentendidos, pero ella comenzó a hacer un berrinche y tratarme como si yo fuese su empleado por lo que la dejé irse. Enfréntalo Millie, ella no tiene solución, es una malcriada, egoísta que disfruta pisoteando a los demás.
-O tal vez siga siendo esa chiquilla asustada que llegó al internado y nunca supo lo que es tener una familia. Alguien que no está acostumbrada a que la quieran y termina arruinándolo todo por miedo a involucrarse y que la decepcionen.
-Yo nunca la decepcioné.
-Tú no, pero todos los hombres de su vida sí. Cada vez que se encariñaba con alguno de sus padrastros, su madre terminaba divorciándose, y ellos olvidándose de ella.
-Yo nunca le di motivos, asi que ese no es mi problema.
-Lo es porque sigues actuando como si lo fuera.
Félix permaneció en silencio por lo que quedaba de camino. Al llegar a la casa de Cindy , está se subió al auto y no hizo el menor de los intentos por darle una oportunidad a Millie.
Bebieron, comieron y bailaron pero algo estaba faltando: Elodie.
Nadie se atrevió a demostrar lo que verdaderamente estaba pasando, en especial Félix cuya novia parecía estar dedicada a tomar fotos y grabar videos cortos para las redes sociales.
El resto de la noche transcurrió con tranquilidad, Millie se divirtió bailando con Philippe, y luego de cenar, se fue a al hotel donde él se estaba quedando.
Al despedirse, Félix llevó a su novia a casa, y a pesar de que ella insistió para pasar la noche juntos, él decidió irse. Condujo sin rumbo fijo hasta que terminó en la Universidad.
Se bajó de su auto deportivo y comenzó a caminar hasta que estuvo frente a los dormitorios, justo donde había pasado a buscar a Millie unas horas antes. La diferencia era que ahora todas las luces estaban apagadas.
Encendió un cigarrillo y comenzó a dar vueltas en círculo, intentando adivinar cuál de todos era el cuarto de Elodie. No sabía por qué estaba ahí.
Una vocecita interna le decía que si estaba ahí era porque la extrañaba. Pero por otro lado, él intentaba autoconvencerse de que estaba allí solo para felicitarse luego por su decisión de seguir adelante.
Cualquiera fuese el por qué, allí estaba y comenzó a observar hasta que se deparó con una ventana con plantas colgando y cortinas bordadas.
Seguramente es el de ella- Pensó
Se quedó inmóvil donde estaba hasta que impulsivamente comenzó a escalar la pared hasta llegar a su ventana. Debo estar loco- murmuró para sí mismo.
Aún así, continuó avanzando.
Trepó con facilidad como solía hacerlo en el internado.
Abrió ligeramente la ventana y se quedó como hipnotizado viéndola dormir.
Pensó en irse, pero era como si sus pies no le obedecieran.
-Malcriada presuntuosa, me cambiaste por una cartera- susurró apenas.
Ella se movió entre las sábanas y dormida, comenzó a decir su nombre.
-Félix…
Él se espantó creyendo que ella podía estar despierta pero al ver que tenía los ojos cerrados y lloriqueaba, se dio cuenta de que aún dormía.
Decidió entrar al cuarto y acercarse un poco más hasta tenerla tan cerca que de querer, hubiera podido tocarla.
-¿Me amas?- volvió a susurrarle.
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Editado: 04.05.2026