SUEÑO CON AROMA A FÉLIX
A la mañana siguiente Elodie se despertó en un cuarto vacío. No era la primera vez que Millie salía de andanzas, pero por alguna razón sintió ganas de llorar. Era como si tuviera un agujero en el pecho que la hacía sentirse profundamente sola.
Era ridículo y lo sabía. Ya había estado sola antes, no solo cuando Millie salía de fiesta sino cuando había decidido no compartir habitación con ella, pero lo que sentía no era por estar sola en el cuarto, era algo más profundo… y de pronto, recordó:
Félix… había soñado con él la noche anterior, y podía jurar que su perfume estaba impregnado en el cuarto.
Se negó a quedarse sentada ahí sintiendo pena de si misma. Se arregló, tomó una de sus carteras, la envolvió para regalo y salió en dirección al hospital donde estaba internada la señora Knight. Le había prometido al señor Knight visitarla y eso iba a hacer.
Al llegar, decidió parar en una florería cercana y vio a Félix saliendo con un ramo enorme de rosas color rosa y un osito haciendo juego.
Míralo al tonto comprándole rosas a su novia. Probablemente la marginal las use para sacarse fotos y subirlas a las redes.
La noche anterior, Elodie había intentado entrar a las redes sociales de Félix, pero como él la había bloqueado no pudo hacerlo Con las redes de la novia tuvo más suerte, miles de fotos con él, de él, y de todas las cosas que compraba gracias a él. Nada más que una arribista sin clase que desea darse la gran vida y disfrutar.
Elodie bramó con ira a medida que su mente fabricaba cientos de imágenes de ellos... juntos, felices y enamorados, mientras ella estaba ahí sintiéndose una tonta .
Marchó a prisa al hospital, uno de los mejores del país y del mundo en el tratamiento de cáncer. Hacía meses que la esposa de Simon Knight iba de la casa al hospital y viceversa. Elodie que nunca había tenido que pisar un lugar asi, se conmovió al ver la cantidad de gente sufriendo, y lo primero que quiso hacer fue ponerse a llorar.
No sabía si iba a poder llegar al cuarto de la mujer pero estaba determinada a verla por lo que se acercó al mostrador para preguntar por su habitación, y justo en ese momento, el señor Knight la vio y la llevó directamente a la habitación de su esposa.
-Amor mira quien vino a verte- dijo el anciano con una sonrisa.
Elodie se acercó y le entregó los regalos con una sonrisa falsa pintada en el rostro. Esta vez no sonreía por compromiso sino para ocultar las ganas de llorar.
La mujer lucía demacrada, enferma y se le había caído el cabello, pero emanaba una alegría y felicidad que hicieron que Elodie dejase de sentir ganas de llorar y se pusiera a conversar con ella como si la conociera de toda la vida.
-¿Qué tal el nuevo entrenador?
-No muy bien, pero no puedo quejarme.
-¿Te parece lindo?
-Tiene novia- respondió Elodie suspirando.
Félix que iba pasando por el pasillo del hospital creyó escuchar a Elodie y se detuvo a mirar.
Al verla charlando con Joan Knight, quedó atónito como si hubiera visto a un fantasma. Le resultaba increíble que ella realmente estuviera allí, preocupada por una persona diferente a sí misma.
Desde que la conocía, Elodie nunca se había preocupado por nadie, lo que hizo que Félix frunciera el ceño preguntándose por qué estaba allí.
Se alejó de la puerta y esperó a que Knight saliera.
-Casi te ve, tienes que ser más cuidadoso.
-¿Que vino a hacer?
- A ver a Joan.
-Seguro anda buscando aliados para conseguir el puesto de titular.
-¿Cómo puedes decir algo así?
-¡Por que me cambió por una cartera!.
-Una inmadurez,estoy seguro de que ella se arrepintió…
-No tengo tiempo para estas tonterías Simon, dale mis saludos a Joan- dijo él practicamente huyendo.
Algunos minutos después Elodie salió de la habitación de la señora Knight sintiéndose otra persona. Sabiendo que había algo más que dinero y compromisos sociales. Que habían personas que realmente se amaban, familias que funcionaban como tales, y que no era justo que esa mujer estuviera pasando por eso.
¡Pobre mujer, esto es tan injusto!. Se dijo buscando un pañuelo para limpiarse las lágrimas que habían comenzado a salirle a borbotones.
Fue en ese momento que vio a Félix salir de una de las habitaciones cercanas.
¿Qué estará haciendo aquí? ¿a quién habrá venido a ver? Se preguntó yendo en dirección a la habitación de la que él había salido.
Golpeo la puerta y una enfermera le dijo que la hora de visita había terminado.
-Disculpe, es que me perdí... este lugar es enorme y se ve igual por todas partes.
-Cinco minutos nada más- dijo la enfermera dejándola pasar.
Elodie no tenía idea de quién podría estar ahí pero entró de todos modos. Al hacerlo, lo primero que vio fue el ramo de rosas rosa y el osito en una mesa de apoyo.
-¿ Elodie? . Dijo una pequeña con una sonrisa de oreja a oreja
-¿Olivia?
-¿Volviste con mi hermano?
-No, yo… pasaba por la zona. No sabía que estabas aquí…- exclamó intentando no lucir alterada.
-Hace unos meses me detectaron leu… mí...a
-¿Leucemia?
-Eso.
Elodie que al romper el contacto con Félix, también había roto con su familia, tuvo que hacer su mejor esfuerzo por no llorar ni poner cara de shock al verla.
-Yo… ¿precisas alguna cosa? ¿quieres que te traiga algo de contrabando? Pregunto Elodie intentando sonreír.
-No, pero si se me ocurre algo, ¿puedo llamarte?
-Por supuesto ¿tienes mi número verdad?
-Sí, yo no te bloquee…
-Yo tampoco te bloquee- dijo Elodie.
-Puedo preguntarte algo- dijo la pequeña cambiando radicalmente su tono cordial.
-Si
-¿Peleaste con Félix por mí?
-Claro que no, ¿por qué dices eso?- preguntó Elodie limpiándose las lágrimas que habían comenzado a salirle.
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Editado: 04.05.2026