CÓMO DUELE EL RECHAZO
-Antes de que se vayan, quiero anunciarles que en un par de semanas tendrán su partido debut. Nuestra Universidad contra la Universidad de Halfax.
El silencio fue abrumador, Halfax era una de las universidades más prestigiosas y solo los ultra ricos podían ir a ese lugar.
Tan era así que al lado de Halfax, Tudor era prácticamente una casa de beneficencia .
Luego de una breve pausa, en la que Félix les mostró el cartel anunciando el partido, continuó explicándoles que el entrenamiento iba a tener que intensificarse.
-De ahora en adelante tendremos un día más de entrenamiento, pero además quiero que entrenen por cuenta propia en sus ratos libres. Este es un trabajo de grupo pero el esfuerzo también es personal.
En tanto Félix hablaba sobre el empeño y dedicación, Elodie no podía parar de pensar en lo injusta que había sido con él, un muchacho capaz de dejar un muy buen empleo por su hermanita y que además estaba ayudando a los Knight.
Se la había pasado todo el entrenamiento mirándolo sin poder dar crédito a lo que había hecho con él. Y a qué diferentes hubiesen sido las cosas si ella no hubiera actuado impulsivamente.
Generalmente su orgullo no le permitía sentirse culpable, pero luego de enterarse de los verdaderos motivos de Félix para cambiar, no podía dormir y no sabía que hacer para redimirse.
Se le había puesto en la cabeza pedirle perdón, sabía que probablemente Félix no iba a perdonarla, pero al menos podría volver a dormir por lo que luego de la práctica había decidido hablar con él.
-Y recuerden que esto es muy importante, el Rector quiere dar una buena impresión así que nos también nos veremos los sábados. Pueden irse- dijo él luego de una práctica extenuante.
Elodie que no había escuchado nada de lo que él dijo, solo se despabiló cuando vio que todas iban en dirección a los vestuarios. Se dio vuelta para preguntarle a Millie si ya habían terminado y sintió que alguien le tocaba el hombro.
Era Félix que sin pronunciar palabra le estaba pidiendo que lo siguiera.
Ahora es cuando. Le pediré perdón y mi conciencia me dejará tranquila. Pensó decidida.
Al entrar a su oficina lo que vió hizo que se le hundiera el corazón... la cartera que le había obsequiado a Olivia.
-Llévate tu cartera- dijo sin mirarla.
-Fue un regalo para Oli, ¿por qué no me dijiste que estaba internada?
-¿Por qué habría de hacerlo?
-Por que siempre le tuve mucho cariño y…
-¿Y estás dispuesta a sacrificar una cartera por ella?, ¿será que buscas una excusa para comprar un modelo nuevo?
-A ella le gustó, y yo no tenía nada más que regalarle -dijo al borde de las lágrimas.
-No tienes que hacerle ningún regalo, ella no es nada tuyo.
-Félix yo...
-Te prohíbo que vuelvas a verla,
-¿Me prohíbes?
-Sí. Ahora puedes retirarte.
-Pues tú no eres nadie para prohibirme que la vea, hablaré con tus padres.
-¡Tú no vas a hablar con mis padres!- gritó furioso
-¿También piensas prohibírmelo?
-¿Sabes cuál es tu problema?
-¿Cuál?
-Que a ti nunca te hablaron directamente y te dijeron que no. Siempre te trataron con guantes de seda como si fueras una estatuilla de cristal, pero tu no eres cristal, eres barro que aún no termina de moldearse.
- ¿Nunca me hablaron directamente ni dijeron que no?La hermana superiora siempre me dijo…
-Que te callaras y no molestaras más. Y tu como buena hipócrita que eres, pintaste una sonrisa falsa en tus labios y asentiste como una tonta, creyendo que todo iba a solucionarse mágicamente porque para tí siempre fue así.
-Tu no sabes nada...
-Sé todo lo que se precisa saber: que eres caprichosa, malcriada y que tu respuesta a todo es salir corriendo para no tener que enfrentar la realidad. Y la realidad es que mi hermana está enferma y no quiero que la lastimes.
-Félix estas siendo injusto yo...
-¿Injusto? Preguntó mirándola fijo, acorralándola con su presencia.
-Yo jamás…
-¿Tu jamás qué? ¿jamás lastimarías a una niña?, no me hagas reír.- dijo caminando de un lado al otro de la pequeña oficina.- En la primera oportunidad que tengas vas a defraudarla, o peor, cambiarla por alguna cosa. Lo único que me pregunto es: ¿por qué?, al parecer las carteras ya no te gustan tanto.
-Eres un desgraciado! Yo jamás…-dijo sin poder terminar la frase, llevándose las manos a la cara.
La humillación que sentía no podía compararse con nada que hubiese sentido anteriormente, se dirigió en dirección a la puerta para irse y en ese instante, Félix la frenó.
-Y tu no eres más que una egoísta, malcriada y pretenciosa que ante la menor dificultad sale huyendo.
-Mentira. Dijo con los ojos llenos de lágrimas.
-Verdad, lo estás haciendo ahora mismo al querer irte.
-¡Quiero irme porque me das asco!
-¿Te doy asco? .
Antes de que llegara a la puerta y sin esperar la respuesta, la besó. No fue un beso dulce, fue brusco, demandante y cargado de todo lo que nunca llegó a decirle.
Por un segundo, ella no reaccionó, pero a medida que el beso se intensificaba, dejó de luchar contra él, y… le devolvió el beso.
Cuando dejó de besarla y ella abrió los ojos, lo que vio no fue el amor y dulzura de cuándo eran novios sino resentimiento.
-¿Con que te doy asco no? Tú también me das asco, solo te besé para probar que no siento nada por ti. Ahora sal de aquí, llévate tu estúpida cartera y no te vuelvas a acercar a mi hermana.
-¡Cavernícola!…. Te detesto. ¡No vuelvas a tocarme!-dijo sin mirar atrás.
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Editado: 04.05.2026