Balón de Terciopelo

Capítulo 18

OTRO DÍA EN EL HOSPITAL

El día gris y lluvioso contrastaba con las luces blancas fluorescentes del hospital. En un lugar así todo parecía artificial, el olor a alcohol mentolado que usaban para desinfectar las heridas, las sonrisas incómodas, y las indicaciones de los médicos que ni siquiera ellos mismos estaban dispuestos a seguir.

Elodie que odiaba los hospitales siempre había intentado mantenerse alejada de estos. No obstante, la señora Knight y Olivia eran casos especiales.

Respiró hondo, evitó tocar puertas, botones de los ascensores y paredes con las manos descubiertas y siguió camino a la habitación de Olivia como si fuera la dueña del lugar.

Sabía que Félix no estaba y tampoco Philippe que había ido a ver a Mildred antes de la práctica.

Por un momento temió que la nueva novia de Félix estuviera allí, pero al abrir la puerta se encontró con Olivia durmiendo plácidamente.

Aún era muy temprano.

Probablemente el horario de visita aún no empezaba pero Elodie sabía que estaba justo donde debía estar.

Se sentó silenciosamente al lado de ella y sacó las cosas que le había traído de regalo.

Justo se había puesto a llover de forma torrencial y las gotitas de lluvia golpeaban ferozmente contra el ventanal.

-¡Elo!- gritó Olivia despertándose de golpe cuando un trueno hizo que todo el lugar se estremeciese.

-¡Hola pequeña!

-Pequeña no. Voy a cumplir trece, soy casi una adolescente.

-Perdón casi adolescente.

-Mi cumpleaños es dentro de poco y vamos a tirar la casa por la ventana. ¿Vas a venir verdad?

-¿Te gustaría?

-Claro, ahora ambas estamos en el mismo país.

-Haré todo lo posible…

-Tienes que venir, es mi cumpleaños no el de Fel.

- Y dime ¿ cómo estás?- preguntó Elodie cambiando de tema.

-Aburrida. Por un momento pensé que no ibas a venir solo por que mi hermano se enojó.

-¿Te dijo algo?

-No, el desvergonzado se llevó mi cartera y habló con mamá, pero a mi no me dijo nada, me tiene miedo.

-A alguien tiene que respetar- dijo Elodie fingiendo seriedad.

-Sí porque con papá y mamá hace lo que quiere.

-Me imagino, ahora mira lo que te traje- exclamó Elodie entregándole una de sus carteras y una bolsa con maquillaje y mascarillas para la piel. – Te compré esto con mi primer salario de traductora.

-¿Estas trabajando?

-Online, pero hoy me tomé un tiempo para estar contigo, podemos ponernos una mascarilla y comer chocolate mientras miramos una serie- exclamó Elodie poniéndose cómoda.

La cara de Olivia era de pura felicidad, comenzó a probarse el maquillaje y pronto las dos se pusieron mascarillas faciales y comenzaron a ver una serie coreana de la cuál Oli era fanática.

Cuando la puerta se abrió, Olivia estaba probándose un labial frente a un espejo entretanto Elodie... dormía a su lado, con una mascarilla de tigre aún puesta en la cara.

-¿Qué demo..?

-No hagas ruido, Fel.

- ¿Está dormida?- susurró

-No sé, quizás esté desmayada, ¿por qué no le haces respiración boca a boca para estar seguros?

Félix se acercó sigilosamente y se quedó observándola con cara de tonto mientras Olivia reía por lo bajo.

-Con mascarilla y todo sigue siendo muy bonita ¿no?

-Sí- respondió Félix embobecido.

-Dale un besito- le susurró

-¿Estás loca?. Voy a despertarla.

-¡No, déjala un poquito más!

-Despierta cenicienta- dijo Felix tocándole el brazo a Elodie que lentamente abrió los ojos y se cubrió la boca para bostezar.

Al abrir los ojos por completo se encontró con Félix mirándola, su cara indescifrable, casi como la de un jugador de póker.

-Yo...ya me voy- dijo Elodie tomando sus cosas.

-Fel creyó que estabas desmayada e iba a hacerte el boca a boca.

-¿Qué?- preguntó Elodie.

-No le hagas caso. Si quieres quedarte hazlo, sino te llevo a la Universidad.

-No es necesario que dejes a Oli, yo me voy sola.

-Está lloviendo a mares , además la pequeña tiene un visitante.

-¿Quién vino a visitarme?- preguntó la niña entusiasmada.

-Yo que tú me quitaría el labial… dijo Félix ayudando a Elodie con sus cosas.

Afuera estaba esperando el padre de ellos con una enorme bolsa de regalos, y al ver a Elodie la saludó e invitó a pasar por su casa para cenar. Ella rechazó la invitación alegando que tenía un examen y salió del hospital seguida de cerca por Félix.

-Mi auto está ahí.

-No te preocupes, pediré un auto por la aplicación.

-No creo que quieran llevarte en esas condiciones.

-¿Qué condiciones?

-Sube y no discutas.

-No.

-Que te subas.

Antes de que ella pudiera reaccionar, Félix la tomó por el brazo y prácticamente la obligó a entrar al auto.

-Eres un bruto un... ¡Madre mía, aún tengo la mascarilla puesta!- dijo al verse en el espejo retrovisor ¿Por qué no me dijiste que tenía la mascarilla puesta?

-No sabía que tenían tiempo- dijo intentando ocultar su sonrisa mientras encendía el auto.

-Muy gracioso- dijo quitándosela.

Su piel lucía reluciente como la de un bebé y Félix quedó admirado por un momento.

De la nada, la lluvia se intensificó y era casi imposible ver por donde iban, Félix decidió parar a un lado del camino y ambos permanecieron en silencio durante unos minutos.

De la nada un trueno hizo que Elodie saltara de su asiento. Siempre le había temido a las tormentas eléctricas y la idea de estar varada en un auto con Félix en medio de una tormenta hacía que se pusiera aún más nerviosa.

-Calma, es solo un trueno- dijo él pasándole el brazo por alrededor.

-Estoy bien- exclamó ella temblando como una hoja.

-Pero si estás temblando como un animalito asustado, ¿tienes frio?- preguntó y sin esperar su respuesta comenzó a frotar su espalda.

-¡Te dije que estoy bien!

-Lo siento, olvidaba que tienes novio.




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