CONMIGO NO TE METAS
En la cancha, la animosidad contra Elodie era más que evidente.
Gab Myers no solo era la capitana, era la mejor jugadora del equipo... y alguien que creía que las niñas ricas no debían estar allí, más allá de que tuvieran beca. Había jurado venganza, y estaba dispuesta a hacérselo saber a Elodie, que estaba sufriendo en primera persona las repercusiones de las habladurías.
Ya no la invitaban a fiestas y desfiles, no había podido comprar ropa nueva en un mes, y la habían suspendido del club de tenis al que solía ir por falta de fondos.
Con todo, ahora tenía más tiempo para estudiar.
Su promedio había mejorado y no se sentía presionada a fingir frente a los demás, por eso cuando Gab fue a amenazarla, Elodie simplemente no se alteró.
Para ella habían sido muchos años fingiendo que todos le agradaban y que no había absolutamente nada que pudiera perturbarla, pero esas épocas habían acabado.
Ni bien puso un pie en la cancha, Gab fue directo hacia ella insultándola.
Elodie no se inmutó, se quedó en el lugar y esperó tranquilamente a que llegara.
-Vas a pagar lo de la otra vez- dijo yendo a toda prisa en dirección a ella.
Todas se reunieron a su alrededor, y Millie que era la única amiga que Elodie tenía, fue sujetada por otras jugadoras cuando quiso intervenir.
-Corre Elo- llegó a gritarle Millie.
Ella se quedó en su lugar atándose el cordón de una de sus zapatillas y pudo ver cómo Millie ponía cara de espanto y se cerraba los ojos para lo que todas creían, iba a ser una carnicería.
-No quiero que vuelvan a suspenderme… ni lastimarte- exclamó Elodie con calma mirando a Gab.
-Tranquila que la única lastimada aquí, vas a ser tú.
En ese momento le lanzó un golpe que Elodie eludió con facilidad haciendo que Gab perdiera el equilibrio y estuviese a punto de caerse.
-No eres más que una ex princesita que se cree más que las demás por haber tenido dinero, pero todas sabemos que estás en la ruina. No eres mejor que nosotras.
Elodie comenzó a bostezar esquivando otro golpe.
-¡Deja de huir Smith!. Coquetearle al entrenador no hará que se separe de su novia ni que obtengas mi puesto. ¿Sabes por qué?, porque no eres tan linda, y definitivamente no eres talentosa. Solo eres una niña mimada que sigue los pasos de su madre, una mujer que sólo ha sabido vivir de los hombres.
Eso fue todo lo que Elodie preciso para darle un golpe seco en el pecho que la dejó tirada en el suelo sin saber qué la había golpeado.
-¿Qué demonios está pasando aquí?- gritó Félix haciendo que todas se dispersaran al instante.
Nadie dijo nada por lo que él volvió a repetir la pregunta, y a pesar de su insistencia, nadie mencionó nada.
Esta era una especie de regla no escrita del fútbol, nadie acusaba a nadie porque los problemas se resolvían directamente sin la necesidad de ir a pedirle a otro que interviniese.
Elodie que era de las que solía ir en busca del Rector, profesores y administrativos para quejarse sobre el comportamiento de los demás ya no lo hacía.
Tiempo atrás había llegado, sin éxito, a pedir que despidiesen a algunos de sus profesores cuando no estuvo de acuerdo con alguna nota, pero en la cancha, las cosas eran diferentes.
Pasado el primer mes en el equipo, Elodie percibió que la realidad era virtualmente opuesta a lo que ella había vivido hasta ese entonces. A pesar de estar en la misma Universidad, había chicas que nunca habían andado en avión, tenido vacaciones fuera del país y mucho menos una educación de elite en un internado en Suiza.
La vida de muchas de ellas en nada se parecía a la que Elodie había llevado hasta ese entonces pero no por eso iba a permitir que la maltratasen.
Ese día todas entendieron que lo de ella no era un capricho como en oportunidades anteriores sino un límite que estaba poniendo.
-Ya que no tienen ganas de hablar, van a dar diez vueltas alrededor de la cancha- gritó Felix mirando a Elodie que comenzó a correr sin quejarse.
-¡Eso estuvo cerca!- le susurró Millie a Elodie alcanzándola mientras corría.
-Si, como a diez kilómetros de cercanía- respondió Elodie con una sonrisa.
-Creí que está vez si iba a golpearte.
-Te olvidas de que el marido número tres, ¿o era el cuarto? . En fin, él era experto en artes marciales.
-¡Es verdad! Lo había olvidado completamente- exclamó Millie fingiendo ser una karateca.
-Vas a lastimarte una pierna,y tu suplente no ataja ni un resfrío.
Millie que estaba haciendo tonterías, se detuvo por un segundo, y su cara cambió completamente. Elodie que podía notar toda expresión por más pequeña que fuese, miró en la misma dirección que ella y vio a la novia de Felix tomando un matcha mientras apuntaba con su celular en dirección a ellas.
-¿Qué se habrá creído esa tonta filmándonos?
Elodie encontró la situación divertida y sacó su celular rápidamente para sacarle una foto sin que se diera cuenta.
-¿Qué haces?
-Pagarle con la misma moneda. ¿ O vas a decirme que no viste la publicaciones que hizo de mi en redes sociales?
-Hay una cuenta que también publica cosas de ella, la gente lo encuentra muy entretenido y… eres tu- gritó Millie llevándose las manos a la cabeza al darse cuenta.
Elodie comenzó a reír pero no lo admitió.
-Aún lo amas.
-No, claro que no- dijo incómoda guardando su celular al instante.
-No era una pregunta. Sé que es así por más que lo niegues.
-Eres muy dueña de creer lo que quieras.
-Deberías concentrarte en reconquistarlo y no en esa idiota. ¿Puedes creer que Philippe sospecha que ha estado tomando dinero de Félix? Le susurró.
-¿Tomando?
-Robando.
Elodie abrió los ojos sorprendida y se encogió de hombros.
-No es asunto mío.
-Myers, Smith, vengan aquí- dijo Félix.
Las dos fueron al centro de la cancha y él les exigió que se dieran la mano y dejaran de lado los rencores.
#4835 en Novela romántica
#1376 en Chick lit
romance, adolescentes euforia malas decisiones, drama amor celos dominacion proteccion
Editado: 04.05.2026