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-Perfecta, ponte con la pelota. Más al centro, perfecta.
Elodie suspiró mientras posaba con la pelota bajo la atenta mirada del resto del plantel que no paraba de señalarla y secretear.
Todavía estaba adolorida y costaba moverse pero de alguna manera había logrado presentarse para su sesión de fotos.
La cancha parecía más un estudio fotográfico que otra cosa, habían reflectores, cámaras, asistentes del fotógrafo que corrían de un lado al otro y hasta una maquilladora profesional que habían contratado para la ocasión.
El fotógrafo que el rector había contratado era un muchacho jóven que no paraba de halagarla diciéndole lo hermosa que era y que podría tener una carrera en el modelaje editorial.
Para ella que en otros tiempos, le hubiera fascinado la idea, todo le pareció una gran broma.
-Eso es... así, más hacia tu izquierda. Tienes un gran futuro en el modelaje.
-Por ahora no estoy pensando en modelar- exclamó ella con una sonrisa que trataba de ocultar su incomodidad y el dolor que aún tenía en los huesos.
Sabía que todo había sido por una causa noble y esperaba la autorización para poder ir a ver a Olivia a quien le habían quitado el teléfono para que pudiera enfocarse en la recuperación al cien por ciento.
-¡Cómo dices que no quieres ser modelo!Si lo tienes todo- exclamó el fotógrafo acomodándole el cabello.
Elodie volvió a sonreír tratando de no concentrarse en el dolor que estaba sintiendo en ese momento.
-Ahora quiero que te levantes un poco la camiseta- le dijo a Elodie.
-¿Levantarme la camiseta?
-Sí, o tal vez podríamos alterarla para que se vea el escote, ¿qué te parece Paul?- dijo mirando a su asistente.
-Yo no me siento cómoda con la idea.
-Vamos, no seas tímida. Permíteme ayudarte- dijo acercándose con unas tijeras dispuesto a cortarele la camiseta para fabricarle un escote.
-Creo que ya es hora de que se vaya, tenemos un partido y precisamos entrenar- dijo Félix poniéndole la mano en el hombro al fotógrafo.
-Pero el Rector…
-Creo que ya tiene todas las fotos que precisa ¿no es así?- volvió a insistir Félix pero esta vez, con cara de quien no iba a aceptar un no por respuesta.
Al ver la cara de pocos amigos de Félix, el fotógrafo le hizo una seña a sus asistentes, tomó sus cosas y le dio una tarjeta a Elodie antes de marcharse. Ella dio un largo suspiro aliviada de no tener que seguir sacándose fotos.
Por un momento sintió ganas de agradecerle a Félix, pero al ver a su novia en las gradas se arrepintió.
- Ya que dijiste que solo tenías un resfrío y estás lo suficientemente bien como para tomarte fotos, alístate para jugar que este no es un desfile de modas- le dijo Félix rozando su brazo al pasar.
Ella se ajustó la camiseta del equipo e inconscientemente puso su cabello hacia un lado como hacía cada vez que algo la molestaba. Pero ahora era diferente, ella ya no dependía de la beca, podía dejar toda esa farsa de jugar al fútbol y olvidarse del asunto.
No obstante, eso sería huir, y estaba cansada de que todos le dijeran que lo único que hacía era escapar.
Ese día no tenía ganas de jugar, todo lo que tenía de energía se había agotado en la sesión de fotos, por lo que cuando él tocó el silbato comenzó a dar vueltas, parándose más tiempo de lo que jugaba.
Todas se pusieron a practicar y a pesar de muchas parecían enojadas, nadie dijo nada. Comenzaron a entrenar y lo único que Elodie pudo notar fueron los ojos de Félix clavados en ella. Durante los primeros minutos, no dejó de mirarla.
Ella siguió practicando como hacia usualmente, intentando fingir que no le afectaba. Pero el rosado de sus mejillas la había traicionado. De todas formas estaba tranquila porque seguramente Félix estaba prestándole atención a la otra que con certeza debía estar entre las gradas.
Había descubierto que cuando estaban cansadas las jugadoras se paraban a atarse los cordones aunque estos no estuvieran desatados y eso fue lo que hizo.
Al detenerse para pretender atar el cordón de una de sus zapatillas., notó que él aún estaba mirándola y supo que iba a ponerse aún más colorada.
¿Por qué demonios me mira así?. Ayer parecía verdaderamente preocupado por mí y hoy trae a la tal Cindy solo para hacerme sentir mal. Grrr Félix Augustus Cook eres un descarado. Pensó
Félix por su parte, parecía no notar que estaba mirándola fijo. Cuando eran novios no paraba de hacerlo, le resultaba natural admirarla y sentirse afortunado. Pero los tiempos habían cambiado y ahora él era su entrenador.
Justo antes de que Elodie levantara la cabeza, decidida a fingir un calambre para irse al banco, Félix dio por terminado el entrenamiento.
-Bueno, por hoy terminamos- dijo después de a penas unos minutos. Sabía que ella no estaba bien y tenía algo más en mente.
-¿Terminamos?- preguntaron algunas de las muchachas.
-Terminamos el entrenamiento físico, ahora nos toca estudiar, síganme- dijo.
-¿Estudiar?- preguntaron todas.
-Yo no vine a estudiar- protestó Gab Myers
-¿Creías que en el fútbol no se estudia?
-Nos va a mostrar un video- dijo Elodie al pasar.
-Arruinaste la sorpresa Smith- dijo él.
-Tú lo sabes porque tienes trato preferencial- le dijo Gab Myers al oído a Elodie.
-Lo sé porque veo el dvd en su mano- le respondió Elodie sin ironía, solo cansancio.
-¿Vamos a mirar una película?- preguntó una de las jugadoras.
-Vamos a ver a la competencia- dijo Elodie sin pensarlo dos veces.
-Exacto Smith, ahora siéntense, tomen lápiz y papel que el pop va por mi cuenta- dijo señalando una mesa con bolsitas de pop acaramelado.
Elodie se sentó en un rincón esperando que apagaran las luces para no tener que lidiar con las miradas incómodas de Félix.
Y cuando el video comenzó, no supo que era peor: el dolor, Félix con su prometida cuidándolo como un halcón , o el hecho de que las chicas de Halfax no solo sabían lo que estaban haciendo sino que lo hacían espectacularmente bien.
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Editado: 04.05.2026