MASAJES Y BEBIDAS PARA TODAS
El día en el spa no fue el incómodo momento que Elodie estaba esperando que fuera, por el contrario, se
sintió bien como pocas veces.
Hablo con todas y cada una de sus compañeras de equipo y la conexión que creó con ellas fue aún mayor
que la que había creado durante el partido.
Conocerlas en un ambiente diferente al del fútbol le dio la oportunidad de ver que no eran tan diferentes a ella.
A todas les gustaban más o menos las mismas cosas y tenían más o menos las mismas preocupaciones:
graduarse, conseguir un buen empleo, conocer al amor de sus vidas, casarse, etc.
Estas chicas no están tan mal. Cuando dicen una cosa, lo dicen en serio y cuando sonríen, también. No
entiendo cómo pude ser tan clasista y engreída de pensar que nunca podría llevarme bien con ellas. Pensó
mientras tomaba un cóctel de frutas y tratamiento para dejar su piel reluciente.
Luego de la ronda de masajes y bebidas, las muchachas fueron a una piscina de hidromasaje y charlaron
hasta que fue hora de irse.
Todas empezaron a juntar sus cosas, pero Elodie recibió una tarjetita de su madre pidiéndole que subiera al
mirador a verla. Puso una excusa y subió sin saber exactamente que esperar. Al llegar se encontró con su
madre esperándola. Al verla Cecily Warton no esperó a que se acercara, corrió y la abrazó.
Fue un abrazo unilateral ya que Elodie se quedó inmóvil sin devolverle el abrazo.
-Estuviste maravillosa ayer.
-¿De qué hablas?
-Del partido, ¿de qué va a ser?. Tuve miedo cuando vi que te golpearon la primera vez, y la segunda…
bueno, te vi besándote con Félix y no quise interrumpirlos.
-¿Tu… me viste?
-Claro que te vi.
Esa revelación hizo que ella se quedara sorprendida al punto de sentarse dispuesta a escuchar.
-Estoy tan orgullosa de ti y creo que todo este esfuerzo valió la pena, aprendiste la lección.
-¿De qué estás hablando?
-De que te mentí, bueno, le pedí a Simmons que te mintiera. Nunca tuvimos problemas económicos.
-¿Qué?
-Que cuando me enteré que lastimaste a ese buen muchacho, decidí darte una lección. Llamé al Rector y le
pedí su colaboración. El señor Simmons estuvo más que de acuerdo, me dijo que no me preocupara que se
encargaría de todo. Incluso me dijo que si más padres hicieran lo mismo, el mundo marcharía mucho mejor.
-Tu...¿mentiste? ¿me hiciste pasar las mayores humillaciones de mi vida a propósito?- preguntó
levantándose súbitamente para comenzar a caminar de un lado al otro hasta que con la misma prisa que se
había levantado, volvió a sentarse y pasó a mirarla fijo- ¿Eso quiere decir que no me gané la beca?
- Te mentí si, y lamento que hayas tenido que pasar por humillaciones pero ibas camino a la autodestrucción.
Y con respecto a la beca, te la ganaste sí.
Elodie no dijo nada pero la miró con desconfianza.
-Te juro que ganaste la beca, mi idea era que trabajaras en la cantina o fueras por una beca académica.
Después me enteré que no podías ir por la académica porque tu promedio no era lo suficientemente bueno,
por eso cuando el Rector me dijo lo del fútbol, pensé que había cometido un gran error. Hoy me doy cuenta
que no fue así y que no importa cuánto me odies, creo que hice lo mejor para tí y que de no haber
intervenido a tiempo, terminarías muy mal.
Elodie se la quedó mirando fijo sin decir nada y luego estalló en risas. Se llevó la manos a la cabeza y
comenzó a negar con la cabeza, dejando perpleja a su madre que no sabía exactamente qué pensar de su
reacción.
-Tenías que aprender que el dinero no lo es todo, lo entiendes… ¿verdad?…
-irónicamente lo único que me diste fue dinero.
-Lo sé. Pensé que cumpliéndote todos los deseos iba a hacerte feliz… la verdad es que yo nunca supe lo
que es tener padres presentes y mientras tu padre vivió todo funcionó de maravillas pero luego…
-Tenías que rehacer tu vida.
-No, tenía que darte una familia… busqué hasta encontrar a un hombre igual que tu padre y no fue hasta
hace poco que me di cuenta de que nunca voy a encontrar a un hombre como él.
-¿Acaso buscas convencerme de que durante todo este tiempo te dedicaste a buscar a un hombre igual a mi
padre debido mí?
-No, lo hice por egoísta. La idea de regresar a casa con una niña pequeña sin un marido que me dijera qué
hacer me espantaba.
Elodie volvió a caminar de un lugar a otro sin pronunciar palabra, pensando en lo que le habìa dicho.
-¿Y qué hay de Seferino?- preguntó volviendo a sentarse al lado de su madre
-¿Quién?
-Tu marido.
-Ahhh, Enrico, me divorcié de él.
-¿También veías a mi padre reflejado en él?- preguntó con ironía.
-No, vi a un hombre más joven, guapo y que me decía cosas lindas. Fui una tonta lo sé.
-¿Y te robó?
-No, esa fue idea de Annais, la editora de la revista Heart, ella inventó la historia y a él no le molestó.
-¿Dinero por medio?
-Sí.
-¿Y piensas volver a casarte?
-¿Casarme? No ni muerta, dicen que la tercera es la vencida pero el número quince fue el último.
-¿Quince? ¿te casaste quince veces?- preguntó Elodie contando los nombres que recordaba con los dedos
de las manos.
-Solo con Bill me casé tres veces, luego me casé tres veces con Phil, dos con John….
-¡Cielos! Hace mucho que dejé de contar y aprenderme sus nombres…
-Hiciste bien- dijo su madre entre risas.
La cara de Elodie era indescifrable. Su madre no sabía si estaba molesta o no, por lo que se acercó a ella
pausadamente y le tocó el brazo.
-¿Me odias mucho?
-No- dijo finalmente.
En ese momento, Cecily Warton sintió un alivio enorme y tomando coraje volvió a abrazar a Elodie que esta
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Editado: 04.05.2026