LA RENUNCIA
“Estimado señor Simmons:
Por medio de la presente, deseo comunicar formalmente mi deseo de renunciar al equipo de fútbol femenino de la universidad.
Agradezco la oportunidad que se me ha brindado al otorgarme la beca deportiva, así como la confianza depositada en mi durante estos meses. Ha sido una experiencia enriquecedora, llena de momentos y enseñanzas que nunca podré olvidar,
Por motivos personales, me resulta imposible continuar en el equipo. Considero que insistir en mi permanencia no es justo para mis compañeras que tienen talento verdadero y pasión por el fútbol.
Reitero mi agradecimiento por la confianza depositada en mi y lamento cualquier inconveniente que mi decisión pueda causar.
Atentamente
Elodie Smith”
-¿Está seguro que eso fue lo escribió?- preguntó Félix devastado
-Aquí esta por si quiere leerla- dijo el Rector pasándole la carta.
-No es necesario que me la dé, es que... simplemente no puedo creer que haya renunciado, no después de nuestro partido debut, de nuestro…
-Quizás se acobardó después de los golpes que recibió el otro día en el partido… o quizás se deba a que…
-¿A qué?
-No debería decirlo pero pronto todo el mundo lo sabrá, Smith ya no precisa de la beca deportiva. De hecho, nunca la precisó.
-¿Qué?
-Así como escucha. Fue idea de su madre para darle una lección, algo de una apuesta por una cartera y un ex novio.
- Y ella se enteró, se sintió traicionada y decidió renunciar.
-Por lo que vi, la relación que ella tiene con su madre es muy complicada, por lo que me arriesgo a decir que Smith solo sabe que no precisa de la beca.
-Es decir, que como no precisa seguir haciendo sacrificios, renunció. Está claro como el día, ella prefiere su estilo de vida anterior a tener que hacer algo en lo que es verdaderamente buena. Así termine perjudicando a todo el equipo.
-Señor Cook, seamos honestos, ella siempre ha estado tan interesada en el fútbol como nosotros en el bordado.
-Ya veo… que tenga un buen día Rector- dijo Félix saliendo a toda prisa.
Pensar que creí que ella… qué tonto fuí! Volvió a engañarme, a usarme, y ahora que no me precisa, me descarta… Gruñó Felix mientras caminaba mirando hacia todos lados a ver si la veía. Estaba determinado a hablar con ella a como diera lugar ,y a decirle un par de cosas que tenía atragantadas desde que se habían separado.
En ese momento recordó que las muchachas le habían mencionado que tenían que estudiar para sus exámenes de fin de año y decidió ir a la biblioteca pero ella no estaba allí.
¡Elodie en una biblioteca, qué iluso soy!. Debe estar en un salón de belleza o tienda de ropas. Igualmente veré si no está en su cuarto. Pensó caminando en dirección a los dormitorios
Al llegar una de las adscriptas al dormitorio le impidió el paso.
-¿A dónde cree que va muchacho?
-Soy el entrenador del equipo femenino y preciso hablar con una de mis jugadoras.
-No puedo dejarlo pasar…
-Recién vengo de hablar con Simmons y si no me deja pasar…
-¡Félix, es decir entrenador!
-Millie, tengo que hablar con Elodie, ¿dónde está?- dijo llevándola a parte.
-No lo sé, salió esta mañana y no me dijo a donde iba.
-¿No te dijo, o no me quieres decir?
-¿Por qué habría de ocultártelo?
- ¿Sabías que renunció al equipo?
-¿Al final lo hizo?
-Sí, el Rector acaba de llamarme.
-Ella tiene sus motivos y tu lo sabes bien.
-Sí, que ya no precisa la beca.- gruñó Felix.
Millie corrió detrás de él, pero enfurecido, Félix salió como golpeado por un rayo. Cuando Elodie tomaba una decisión era casi imposible hacerla cambiar de idea y Féliz era tanto o más testarudo que ella.
Él solo sabía que Elodie lo había decepcionado grandemente en el pasado y que ahora veía un gran cambio que al parecer no había sido más que una ilusión.
¡Cómo pude ser tan idiota!. Ella no tiene remedio.
Cegado por la rabia Félix tomó su auto y condujo sin rumbo hasta ver que Elodie salía de un shopping.
Ahí está, debí suponerlo, ella siempre iba a comprar ahí y ahora que tiene dinero…
-Sube.
-¡Félix!
-Que te subas- dijo con una rabia que le traspasaba los ojos.
Elodie dudó por un momento pero terminó subiéndose a su costoso auto deportivo. Félix aceleró y condujo sin dirección fija hasta que llegaron a un parque y él detuvo la marcha súbitamente.
Luego de una breve pausa, la miró y a ella se le heló la sangre.
-Eres una egoísta. Dijo en lo que se asemejaba más a un gruñido que a otra cosa.
-¿Por qué dices…? ¿Ahh te enteraste de mi renuncia?
-Sí, me enteré de tu renuncia, y me enteré que ya no precisas la beca.
-¿Y qué tiene que ver la beca? ¿acaso piensas que…?
-Que eres una niña mimada, que no dudó un minuto en dejar a todo el equipo a cambio de volver a la comodidad. Que solo entraste a jugar al fútbol por conveniencia, y ahora que ya no precisas la beca, mandas a tus compañeras al cadalso sin pensarlo dos veces.
-¡Eso no es cierto!
-¿No lo es?
-No, claro que no. Mis motivos para dejar el equipo son estrictamente personales, nada tienen que ver con no precisar la beca.
-¡Mentira!. No has cambiado ni un ápice. Sigues siendo la misma chica ensimismada en su propio ombligo, la egoísta de siempre.
-Si crees eso de mi… ¿para que me trajiste aquí?- preguntó con lágrimas en los ojos.
-Porque tengo atragantadas unas cuantas cosas que quiero decirte.
-Dímelas. Exclamó mirándolo fijamente a los ojos.
-Claro que voy a decírtelas por que es lo que te mereces. Eres egoísta, mala, consentida, presuntuosa y vana. Solo piensas en tí, eres incapaz de sentir y de tener compasión por los demás. Creer que yo… dijo haciendo una breve pausa al ver cómo ella lloraba.
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Editado: 04.05.2026